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26 de Junio: Memoria Litúrgica de san Josemaría Escrivá, presbítero



"Dios no te arranca de tu ambiente, no te remueve del mundo, ni de tu estado, ni de tus ambiciones humanas nobles, ni de tu trabajo profesional... pero, ahí, ¡te quiere santo!", decía San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei y conocido como “el santo de lo ordinario”, quien hace 41 años partió al Cielo.

San Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (España - 1902) en una familia profundamente cristiana. De pequeño tuvo una infancia muy dura. Tres hermanas menores que él murieron siendo niñas, el negocio de su padre quebró y la familia tuvo que mudarse a Logroño.

Cierto día vio en la nieve unas huellas de los pies descalzos de un religioso e intuyó que Dios deseaba algo de él. Poco a poco fue aumentando su inquietud vocacional e ingresó al seminario. Más adelante estudió la carrera civil de derecho en la Universidad de Zaragoza.

Se caracterizaba por tener un carácter generoso y alegre, mientras que su sencillez y serenidad hacían que sea muy querido entre sus compañeros. Tenía mucho esmero en la piedad, la disciplina y el estudio, llegando a ser ejemplo para sus compañeros.

Es ordenado sacerdote el 28 de marzo de 1925. Años posteriores, con permiso de su Obispo, se traslada a Madrid para obtener el doctorado en derecho. El 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver lo que quería de él y funda el Opus Dei.

En una ocasión San Josemaría definió al Opus Dei como “una movilización de cristianos que supieran sacrificarse gustosos por los demás, que hicieran divinos los caminos humanos de la tierra, todos, santificando cualquier trabajo noble, cualquier trabajo limpio”.

 En 1933 el Santo promovió una academia universitaria comprendiendo que el mundo de la cultura y la ciencia es un punto importante para la evangelización de toda la sociedad. Al estallar la guerra civil en 1936 se inicia la persecución religiosa y San Josemaría se ve obligado a refugiarse en diversos lugares hasta llegar a Burgos.

Acabada la guerra en 1939, retorna a Madrid y termina sus estudios de doctorado en derecho. Su fama de santidad se fue extendiendo y  dirigió muchos ejercicios espirituales a pedido de muchos obispos y superiores religiosos. En 1946 se traslada a Roma y obtiene de la Santa Sede la aprobación definitiva del Opus Dei.

Poco a poco se le fue encomendando cargos importantes en el Vaticano y sigue con atención el Concilio Vaticano II, relacionándose con muchos padres conciliares. Viajó por diversos países de Europa y América impulsando y consolidando el trabajo apostólico del Opus Dei.

"Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo", animaba San Josemaría.

Partió a la Casa del Padre el 26 de junio de 1975, a consecuencia de un paro cardíaco y a los pies de un cuadro de la Santísima Virgen de Guadalupe. Fue canonizado por San Juan Pablo II en el 2002.

Oración a san Josemaría Escrivá

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor.

Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Último Viernes del Mes del Sagrado Corazón de Jesús



En este último viernes de junio, fiesta de los Santos hermanos mártires Juan y Pablo, no dejemos de suplicar al Sagrado Corazón de Jesús, nuestro Redentor, Hermano y Amigo. Estas letanías, más antiguas que las que rezamos todos los días, las escribió el gran Apóstol del Corazón de Jesús San Juan Eudes, el primero en componer un oficio litúrgico para la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

"Te saludamos, Corazón amantísimo de Jesús y de María. Te alabamos, te glorificamos, te damos gracias. Te amamos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas. Te ofrecemos nuestro corazón: recíbelo, poséelo totalmente”. 
San Juan Eudes

Corazón divino de Jesús, Ten piedad de nosotros
Corazón amante y manso
Corazón humilde y misericordioso
Corazón del eterno Padre
Principio del Espíritu Santo
Corazón fiel a la divina Voluntad
Corazón de Jesús, Corazón de la Virgen Madre
Corazón herido por la lanza
Corazón sacerdotal
Fortaleza de los débiles
Refugio de los pecadores
Cordero encendido en el amor por el hombre
Alegría y esperanza de nuestro corazón
Corazón amado de nuestro corazón
Vida y norma de nuestro corazón

De todo pecado Líbranos, Señor
De la soberbia de la vida
De la ceguera del corazón
De la resistencia a la Gracia
Por tu amor infinito al Padre celestial
Por tu amor a María Virgen y Madre
Por tu amor a todos los hombres
Por tus eternos goces

Oremos.
Oh Dios, que por obra de tu amor nos hiciste miembros de tu único Hijo y nos diste tener con El un mismo Corazón, concédenos cumplir con amor tu voluntad, para que, deseando lo que te agrada, podamos ver cumplidos nuestros justos deseos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

25 de Junio: Fiesta de Nuestra Señora Reina de la Paz de Medjugorje



Durante casi 37 años en Medjugorje, una ciudad de Bosnia-Herzegovina, seis videntes afirman que la Santísima Virgen, la “Gospa”, se les aparece todos los días, desde el 24 de junio de 1981. Vicka Ivankovic, Marija Pavlovic e Ivan Dragicevic aún la ven diariamente, en cambio Ivanka Ivankovic, Mirjana Dragicevic y Jacov Colo, la ven una vez al año, Ivanka en el aniversario de las apariciones, Mirjana en su cumpleaños y Jacov el día de Navidad.

Medjugorje es una aldea católica, circundada de aldeas ortodoxas y musulmanas. El término, de origen eslavo, significa “entre montañas”. Es una aldea pobre, de terreno pedregoso apto para el cultivo de la vid y del tabaco. No hay corrientes de agua. Los habitantes, que al inicio de las apariciones eran 3,400, son muy religiosos por tradición. Un signo de su fe lo constituye una gran Cruz, de diez metros de altura y tres de anchura, erigida en la cima del monte Sipovac en 1933, con motivo de los 1900 años de la muerte y resurrección de Cristo. La presencia de la cruz, “kriz”, cambió el nombre de la montaña que ahora se llama Krizevac. En la parroquia se encuentra una iglesia grande, dedicada a Santiago Apóstol y edificada entre 1937 y 1969. La iglesia, con sus dos campanarios, fue construida excesivamente amplia para su tiempo.

Todo empezó el 24 de junio de 1981 aproximadamente a las seis de la tarde. Los niños Ivanka Ivankovic de 15 años, Mirjana Dragicevic de 16, Vicka Ivankovic de 17, Ivan Dragicevic de 16, Ivan Ivankovic y Milka Pavlovic vieron a una mujer joven increíblemente bella, con un niño pequeño en brazos. No les dijo nada, pero les indicó con gestos que podían acercarse. Sorprendidos y asustados, tuvieron miedo de hacerlo, aunque pensaron inmediatamente que se trataba de la Virgen.

El 25 de junio, los chicos acordaron encontrarse en el mismo lugar donde la Virgen se había aparecido el día anterior, con la esperanza de verla de nuevo. De pronto vieron un destello de luz. Miraron hacia la colina y vieron a Nuestra Señora, esta vez sin el Niño. Estaba sonriente y gozosa y su belleza era indescriptible. Con sus manos les hizo señas para que se acercaran. Los niños se tomaron de las manos y subieron hasta Ella. Inmediatamente cayeron de rodillas y comenzaron a rezar el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria. Nuestra Señora oró con ellos, excepto cuando rezaron el Avemaría.

Después de rezar empezó a hablar con los chicos. Ivanka, antes que nadie, le preguntó acerca de su madre quien había muerto unos meses atrás. Mirjana le pidió a la Virgen que les diera un signo para mostrar a la gente que no estaban locos ni mentían, como algunos decían.

La Virgen finalmente abandonó a los niños con las palabras: “¡Dios esté con vosotros, ángeles míos!” Pero antes los niños le preguntaron si la verían al día siguiente, Ella respondió asintiendo con la cabeza. A partir de ese día, los chicos continuarían viendo a la Virgen diariamente.

Según los videntes, todo el encuentro fue indescriptible. Ese día, dos niños que formaban parte del grupo del día 24, no estaban: Ivan Ivankovic y Milka Pavlovic. En su lugar fueron otros dos: Marija Pavlovic y Jakov Colo. Y desde entonces, según esos seis niños, la Virgen se les aparece regularmente. Milka Pavlovic e Ivan Ivankovic, que estuvieron presentes el primer día de las apariciones, no volvieron a ver más a la Virgen, aunque volvían al lugar de las apariciones con la esperanza de verla.

El tercer día, 26 de junio, los niños iban de camino al mismo lugar donde se les había aparecido la Virgen. Estaban muy contentos, aunque, la alegría se mezclaba con el temor al preguntarse cuál sería el resultado de todo aquello. Pero a pesar de todo, los niños sentían una fuerza interior que les empujaba a encontrarse con la Virgen.

De repente, mientras los niños se encontraban aún de camino, un resplandor apareció por tres veces. Para ellos, y para quienes les seguían, era una señal que indicaba la presencia de la Virgen. En ese tercer día, la Virgen se apareció todavía más arriba que en los días anteriores. De repente, la Virgen desapareció. Pero cuando los niños empezaron a rezar, acudió de nuevo. Estaba alegre y sonreía serenamente, y otra vez más, su belleza era irresistible.

Cuando los niños salieron de casa, algunas mujeres mayores les aconsejaron llevar agua bendita con ellos para asegurarse de que no se trataba del demonio. Cuando estuvieron con la Virgen, Vicka cogió el agua y la echó en dirección a la visión, diciendo: “Si tú eres nuestra Madre bendita, por favor quédate, y si no, aléjate de nosotros”. La Virgen sonrió al oír eso y se quedó con ellos. Entonces fue cuando Mirjana le preguntó su nombre, y la Virgen le respondió: “Soy la Bienaventurada Virgen María.”

Ese mismo día, bajando del Podbrdo, la Virgen se apareció nuevamente, esta vez sólo a Marija, diciendo: “Paz, paz, paz y sólo paz”. Detrás de ella, Marija pudo ver una cruz. Tras lo que la Virgen, con lágrimas, corroboró: “¡La paz debe reinar entre el hombre y Dios, y entre todos los pueblos!”.

Al día siguiente, 27 de junio, la Virgen se apareció tres veces a los niños. Esta vez, los niños le preguntaron muchas cosas, y la Virgen les respondió a todo. Para los sacerdotes, dio el siguiente mensaje: “Tienen que creer firmemente, y tienen que cuidar la fe del pueblo”. Nuevamente, Jakov y Mirjana pidieron una señal, porque la gente había empezado a acusarles de mentirosos o de estar bajo los efectos de las drogas. “No tengáis miedo de nada”, les contestó la Virgen.

Antes de despedirse, al preguntarle si volvería, dijo que lo haría. Bajando el Podbrdo, la Virgen se apareció una vez más para despedirse con estas palabras: “¡Que Dios esté con vosotros, mis ángeles, iros en paz!”.

El día 28 de junio, el quinto día, multitudes venidas de todos los rincones, iban agrupándose ya desde muy temprano. Hacia el mediodía, había unas quince mil personas. Ese mismo día fray Jozo Zovko, el párroco, interrogó a los niños sobre lo que habían visto y oído en los días anteriores.

A la hora de costumbre, la Virgen se apareció. Los niños rezaron con Ella, y Vicka, le preguntó: “Mi querida Señora, ¿qué quisieras de nosotros, y qué de nuestros sacerdotes?”. La Virgen le contestó: “La gente debe rezar y creer firmemente”. De los sacerdotes, dijo que debían ser fuertes en la fe, y ayudar a los demás a creer firmemente.

Ese día, la Virgen se apareció y se retiró varias veces. Una de las veces, los niños le preguntaron por qué no se aparecía en la parroquia, para que todo el mundo la pudiese ver. Contestó: “Bienaventurados aquellos que sin haber visto, han creído”.

Aunque la multitud les importunaba con sus preguntas y curiosidades, y el día era bochornoso y pesado, los niños se sentían como en el cielo.

El sexto día, 29 de junio, los niños fueron llevados a Mostar para un reconocimiento médico, tras el cual se diagnosticó que estaban “sanos”. El informe del médico jefe de servicio fue: ” No están locos los niños, sino la persona que los ha traído aquí.”

Ese día, en la colina de las apariciones, la multitud fue mayor que nunca. Tan pronto como los niños llegaron al lugar de siempre y empezaron a rezar, la Virgen se apareció. En esta ocasión, la Bienaventurada Virgen María les exhortó a tener fe, diciéndoles: “La gente debe creer firmemente y no tener miedo”.

Ese día, una doctora que iba siguiendo y observando a los niños durante la aparición, deseó tocar a la Virgen. Los niños guiaron su mano hasta el hombro de la Virgen, y sintió como un estremecimiento. La doctora, aunque era agnóstica, tuvo que reconocer: “Aquí, algo extraño está pasando”.

El mismo día, un niño llamado Daniel Setka, fue milagrosamente curado. Sus padres lo llevaron a Medjugorje, pidiendo su curación. La Virgen había prometido que se curaría si los padres rezaban, ayunaban y creían ferviertemente. Así pues, el niño fue sanado repentinamente.

El 30 de junio, dos chicas jóvenes propusieron a los videntes dar un paseo en coche. De hecho, su intención era llevarlos lejos de la zona, y retenerlos hasta que pasara el tiempo habitual de la aparición. Sin embargo, aunque los niños se encontraban bastante lejos del Podbrdo, en el momento de la aparición, ocurrió que una llamada interior les empujó a salir del coche. Tan pronto lo hicieron, y se pusieron a rezar, la Virgen se acercó hacia ellos, desde el Podbrdo, que en ese momento se encontraba a un kilómetro de distancia. Rezaron siete padrenuestros, siete avemarías y siete glorias. La trampa de aquellas jóvenes no surtió efecto.

Después de esto la policía empezó a poner trabas a los niños y a los peregrinos para subir al Podbrdo, el lugar de las apariciones. Y se prohibió, primero a los niños y luego a la multitud, subir a la montaña. La Virgen siguió apareciéndoseles en lugares escondidos, en sus casas y en el campo. Los niños ya tenían confianza y hablaban abiertamente con la Virgen, buscando ilusionadamente sus consejos, escuchando sus advertencias y mensajes.

De esta forma, los acontecimientos de Medjugorje continuaron hasta el 15 de enero de 1982.

Al mismo tiempo, el párroco empezó a acoger a los peregrinos en la iglesia, permitiéndoles participar en el Rosario y en la celebración de la Eucaristía. Los niños también rezaban allí su Rosario. Durante este período, alguna vez, la Virgen se apareció en la iglesia. Incluso, el mismo párroco, una vez mientras rezaba el Rosario, vio a la Virgen. Inmediatamente interrumpió la oración, y espontáneamente empezó a entonar un canto popular: “Lijepa si, lijepa Djevo Mario”;-“Oh, qué bella eres, Santísima Virgen María”. Toda la iglesia pudo percibir que algo fuera de lo común le ocurría. Luego declaró que la había visto. Y así, el que hasta entonces no sólo había dudado, sino que había estado en contra de las apariciones, se convirtió en defensor de los niños y de las apariciones, hasta el punto que ello le costó ser encarcelado.

A partir del 15 de enero de 1982, los niños vieron a la Virgen en una capilla lateral de la parroquia. El párroco lo preparó así por las dificultades e incluso peligros que nuevamente se presentaron. Previamente, los niños se aseguraron de que ello estaba de acuerdo con los deseos de la Virgen. De todas formas, debido a la prohibición del obispo diocesano, desde abril de 1985, los niños dejaron de usar el entorno de la iglesia como lugar de las apariciones. A partir de ese momento, tuvieron lugar en una sala de la casa parroquial.

Desde el principio de las apariciones hasta hoy, sólo ha habido cinco días en los que ninguno de los niños ha visto a la Virgen.

La Señora se ha presentado como la Reina de la Paz y de la Reconciliación. Viene para acercarnos al corazón de Dios mostrándonos el camino de la paz. Nos invita a todos a la santidad y para ello nos propone medios muy simples, al alcance de todos.

La Virgen ha prometido comunicar a cada uno de los videntes diez secretos. Hasta el día de hoy, tres de los videntes, Ivanka, Mirjana y Jackov han recibido sus diez secretos, y no reciben ya la aparición cotidiana, sino que una vez al año ven a la Santísima Virgen. En cambio, Vicka, Marija e Ivan, que sólo recibieron nueve secretos, continúan viéndola diaramente. Según Mirjana, que fue la primera en recibir los diez secretos, dichos secretos serán revelados al mundo por un franciscano, el P. Petar Ljubicic. Diez días antes del cumplimiento del secreto, la vidente y el franciscano ayunarán a pan y agua. El séptimo día, es decir tres días antes de su realización, Mirjana le revelará el secreto al franciscano, quien lo anunciará al mundo.

En julio de 1981, la Virgen prometió igualmente dejar un signo indestructible y visible sobre la colina de las apariciones.

El 25 de cada mes, la Virgen da a Marija un mensaje destinado al mundo entero. Ella lo escribe y se lo transmite a un franciscano de la parroquia de Santiago Apóstol. Posteriormente es traducido y publicado en distintos idiomas.

Desde 1987, la Virgen se aparece a Mirjana el día dos de cada mes y ora con ella por los no creyentes. Esta aparición está ahora abierta a todos. A veces la Santísima Virgen da allí un mensaje público.

Hasta el día de hoy más de treinta millones de peregrinos, incluyendo a sacerdotes, obispos y cardenales, han visitado Medjugorje.

Jueves de la Octava del Sagrado Corazón de Jesús: Fiesta de Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús



ORIGEN DE LA FIESTA. — Algunas diócesis y familias religiosas celebran hoy la fiesta del Corazón Eucarístico de Jesús. Bastarán unas líneas para orientar a los fieles en esta devoción y señalar las características diferenciales que la distinguen de la devoción a la Sagrada Eucaristía y de la del Sagrado Corazón, que desde hace dos semanas vienen siendo objeto de nuestras meditaciones.

El 22 de Enero de 1854, una religiosa escuchó de labios de Jesús estas palabras: "¡Cuántas almas hay que me rodean y no me consuelan! Mi Corazón ansia amor, como el pobre pide pan. Es mi Corazón Eucarístico: ¡haz que se le conozca y se le ame! ¡Extiende esta devoción!": El deseo de Nuestro Señor llegó a realizarse. Aprobada por Pío IX y por sus sucesores, se halla hoy día extendida y se practica en todo el mundo católico. Benedicto XV aprobó el 9 de noviem198 e l tiempo despues de. p e n t e c o s t es bre de 1921 Misa y Oficio propios, y asignó la fiesta del Corazón Eucarístico de Jesús, al Jueves siguiente a la Octava del Corpus.

OBJETO DE LA FIESTA. — La misma Iglesia nos indica el objeto de esta devoción: que "es la de honrar el acto de suprema dilección, por el que Nuestro Señor, prodigando todas las riquezas de su Corazón, instituyó el adorable Sacramento de la Eucaristía; para permanecer con nosotros hasta el fin de los siglos".

Mientras la devoción a la Sagrada Eucaristía se dirige al Hombre-Dios, verdaderamente presente en nuestros altares bajo los velos de las sagradas especies y tiene como objeto la misma Persona de Jesús, la devoción al Sagrado Corazón Eucarístico trata de rendir un culto de veneración y de amor agradecido a este acto particular de Jesús, que realiza y perpetúa el don de la Eucaristía. Es la devoción al amor inspirador, creador y continuador de la Eucaristía.

En tanto que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, honra, bajo el símbolo del corazón, toda la caridad del Salvador, de donde han brotado los torrentes de las gracias más preciosas, esta otra considera la caridad de Cristo sólo en la obra de amor por excelencia y rinde homenaje a este acto de amor, al cual debemos la institución de la Eucaristía, la presencia real y permanente de Jesucristo en el tabernáculo, su inmolación en el Santo Sacriñcio de la Misa, su donación a cada uno de nosotros en la sagrada comunión.

LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN EUCARÍSTICO. — Este acto de suprema dilección, olvidado por tantos cristianos, exigía un culto especial de acción de gracias, de adoración, de reparación y de súplicas.

El Sumo Pontífice, al fijar esta fiesta en estos días, ha querido mostrarnos que la devoción al Corazón Eucarístico encierra en sí lo que tienen de más excelente las devociones al Sagrado Corazón y a la Eucaristía. Tiene el secreto de unirlas en admirable armonía, porque en la Sagrada Eucaristía nos muestra a un Dios que se da, como nadie puede darse: víctima por los pecados en el Calvario, pan de vida en la hostia; compañero de destierro en el tabernáculo: ¡qué se da todo entero; con su cuerpo, sangre, alma, divinidad y su Corazón!... Y esta donación tan perfecta, al descubrirnos la esencia misma del Corazón de nuestro Dios, hace a nuestras almas cautivas del amor a Jesús, presente entre nosotros.

Porque el alma cristiana quiere responder a esta inenarrable ternura del Corazón de Jesús. Dios nos amó primero, y nos amó usque in finem, hasta el exceso; tiene una ardiente sed de ser honrado en el Santísimo Sacramento. El alma se ve obligada a exclamar con San Pablo, "la caridad de Cristo nos apremia", y con San Juan: "Amemos a Dios, porque El se adelantó en el amor." Este es el fruto de la devoción y fiesta del Corazón Eucarístico: persuadirnos de que Jesús nos ama, que desea ardientemente nuestro amor, que el fin de su inmolación es nuestra unión con El; y, una vez convencidos de esto, obrar en consecuencia: amarle prácticamente, uniéndonos a El, inmolándonos con El y anonadándonos ante El, para que podamos decir con el Apóstol: "vivo yo, ya no yo, pues es Cristo quien vive en mí."

He aquí la oración compuesta por la confidente del Corazón Eucarístico de Jesús y aprobada por la Iglesia:

 
Corazón Eucarístico de Jesús, compañero en nuestro destierro, yo Te adoro.
Corazón Eucarístico de Jesús, yo Te adoro.
Corazón solitario, Corazón humillado, Corazón abandonado,
Corazón olvidado, Corazón despreciado, Corazón ultrajado,
Corazón desconocido de los hombres,
Corazón amante de nuestros corazones,
Corazón ansioso de amor,
Corazón paciente en escucharnos,
Corazón pronto a favorecernos,
Corazón deseoso de que se le ruegue,
Corazón fuente de nuevas gracias,
Corazón silencioso, que desea hablar a las almas,
Corazón, grato refugio de la vida escondida,
Corazón, maestro de los secretos de la unión divina,
Corazón del que duerme pero siempre está vigilante,
Corazón Eucarístico de Jesús, ten piedad de mí,
Jesús-Hostia, deseo consolarte,
Me uno a Ti y me inmolo contigo,
Me anonado en tu presencia,
Quiero olvidarme de mí mismo para pensar en Ti,
Ser ignorado y despreciado por tu amor,
No ser amado ni comprendido sino de Ti;
Callaré para escucharte, y saldré de mí para perderme en Ti.
Haz que temple así tu sed de mi salvación, tu sed ardiente de mi santidad, y que, purificado, Te consagre un amor puro y verdadero,
No quiero cansarte en esperarme; acógeme, a Ti me entrego.
Te confio todas mis obras; y mi espíritu, para que le ilumines; mi corazón, para que le dirijas; mi voluntad, para que la fijes; mi miseria, para que la remedies; mi alma y mi cuerpo, para que los alimentes.
Corazón Eucarístico de Jesús, cuya sangre es la vida de mi alma; ya no viva yo, sino vive Tú solo en mí. Así sea.

Oración a san José



Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.

Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.

Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.

¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi! Amén. 

Letanía en honor a san Juan Bautista



LETANÍAS DE SAN JUAN BAUTISTA (bíblicas)

Señor, ten piedad de nosotros 
Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos

Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros
Dios Hijo Redentor del mundo, 
Dios Espíritu Santo, 
Santa Trinidad, un solo Dios, 

Santa María, Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Nuestra Señora de la Visitación,

San Juan Bautista,                                                         
Profeta del Altísimo,                                                      
Precursor de Cristo,                                                     
Hijo de Zacarías e Isabel,
Juan, santificado en el seno materno,
Juan, de nacimiento admirable,                                              
Juan, de vida intachable,                                                
Juan, de muerte martirial,                                                
Juan, de gloria inefable,                                                    
Juan, el más grande de los nacidos de mujer,                  
Nuevo Elías,                                                                   
Voz que clama en el desierto,                                         
Llamado urgente a la penitencia y a la conversión,                    
Ejemplo de obediencia,                                                  
Modelo de vida contemplativa,                                         
Pregonero de la Verdad,                                                 
Heraldo del Mesías,                                                         
Primicia de la Buena Nueva,                                            
Amigo del Esposo,                                                             
Lámpara encendida,                                                         
Mensajero de esperanza,                                                   
Camino hacia el Cordero,                                                 
Palmera florida,                                                               
Grande como los cedros del Líbano,                                
Fuerte como el roble,                                                        
Duro como el mármol,                                                     
Noble como el oro de Ofir,
Puro como la miel silvestre,
Esplendor del Jordán,
Anticipo del nuevo Bautismo,
Ánfora de agua pura,
Justicia de los oprimidos,
Protector de los débiles,
Riqueza de los pobres,
Guía de los catecúmenos,
Fortaleza de los bautizados,
Testigo de la luz,
Antorcha de la Santa Iglesia,            
                          
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.     
                  
Oración
Dios todopoderoso, concede a tu Pueblo la gracia de avanzar por el camino de la salvación, para que siguiendo las exhortaciones del santo Precursor Juan, llegue seguro a Aquel a Quien el gran Profeta señaló como el Cordero de Dios, nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

24 de Junio: Solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista



San Juan Bautista, el Precursor del Mesías, es llamado en el Evangelio "el amigo del esposo" y Dios lo eligió para que preparase por medio de su predicación y de su bautismo de penitencia un pueblo perfecto. Bautizó a Cristo y oyó la voz del Padre que proclamó a Jesús como a su Hijo Predilecto. Vio también al Espíritu Santo bajar sobre Él en figura de paloma, y revelar que Jesucristo es el Cordero de Dios.

Normalmente, la Iglesia celebra el día de la muerte de un santo como su fiesta, llamándola su dies natalis, o el día de su nacimiento al cielo. Existen dos excepciones notables a esta regla, los nacimientos de la Santísima Virgen María y el de San Juan Bautista. Todas las demás personas estuvieron manchadas con el pecado original al momento de su nacimiento, por tanto, no eran agradables a Dios. Pero la Virgen María, desde el primer instante de su existencia, estuvo libre del pecado original, y Juan quedó limpió del pecado original en el vientre de su madre. Esta es la justificación dogmática para esta fiesta.

En su breviario, San Agustín explica que la razón por la que el nacimiento de San Juan Bautista es sagrada, mientras que en el caso de otros santos, sólo se honra el último día de sus vidas, es que el Señor deseaba anunciar a los hombres su propia venida a través del Bautista, pues si hubiera aparecido repentinamente, no lo hubieran reconocido. Juan representaba el Antiguo Testamento y la Ley. Por lo tanto, él precedió al Redentor, aun cuando la Ley precedió y anunció la nueva dispensación de la gracia.

El nacimiento de Jesús se celebra el 25 de diciembre, en el solsticio de invierno, mientras que el nacimiento de su predecesor se celebra seis meses antes en el solsticio de verano. La navidad es una fiesta "ligera"; lo mismo sigue siendo el día de hoy. La costumbre popular alrededor del "Fuego de San Juan" (fogatas encendidas en la vigilia de la fiesta) se deriva del dogma cristiano más sólido. El Fuego de San Juan simboliza a Cristo la Luz; Juan era una lámpara que brillaba y ardía. Nosotros los cristianos deberíamos ser la luz del mundo.


La misión de San Juan Bautista
 
En primer lugar, San Juan Bautista es importante por su misión en el plan de Dios para nuestra Redención. En realidad, esto es lo importante con San Juan: su papel. Si entendemos su labor, su tarea para Dios, entendemos a San Juan. No había nada en su vida, sino cumplir su tarea, al mostrar al Mesías a la gente. Vemos esto en sus propias palabras a los Fariseos. ¿Quién eres tu? . . . Yo no soy el Cristo. . . ¿Entonces qué? ¿Eres tu Elías, o el Profeta? . . . No lo soy. . . ¿Quién eres tu?...

Para que demos una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo? . . . Yo soy la voz San juan Bautista, de uno que clama en el desierto; Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías. . . . En medio de vosotros está uno que vosotros no conocéis, que viene después de mi, y al cual yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia. Es decir, San Juan no es alguien importante de las profecías antiguas. San Juan no ni persona, sino sólo una voz, y la voz es importante sólo para las palabras, el mensaje que habla. Y la misión de San Juan es preparar el camino a Cristo, al cual no es digno de desatar la correa de su sandalia.

Vemos esta misión desde el primer momento de su vida, cuando su padre Zacarías dice: Tu, pequeñuelo, serás llamado profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor para preparar sus caminos, para dar a su pueblo el conocimiento de la salvación en la remisión de los pecados . . . Vemos esta misión en su primera acción, cuando muestra a su madre la presencia de Cristo. Y sucedió cuando Isabel oyó el saludo de la Virgen María, que el niño dio saltos en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo. Y vemos esta misión en las conocidas palabras del Evangelio de San Juan Apóstol, en que describe la Misión Eterna del Hijo de Dios. Apareció un hombre, enviado de Dios, que se llamaba Juan. Él vino como testigo, para dar testimonio acerca de la luz.

Entonces, San Juan es poco más que un papel, cumplido en el plan de Dios. No oímos mucho del carácter de San Juan, porque lo que importa es su papel. No sabemos nada de San Juan que no sea en relación a su misión, su relación con el plan de la Redención.

La culminación del Antiguo Testamento
 
San Juan fue el último profeta. Cada profeta del Antiguo Testamento habló de Cristo, diciendo muchas cosas, como su nacimiento de la Virgen, sus sufrimientos, su rechazo por parte de la gente, su muerte. Pero San Juan fue el único profeta que podía apuntar a Cristo con su dedo, y decir: Allí está, este es el Mesías. He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. . . Este es aquel de quien yo hablé. . . He visto, y testifico que Él es el Hijo de Dios.

Con San Juan terminó la revelación progresiva del Antiguo Testamento. Por siglos la gente andaba en tinieblas, y tenía solamente símbolos, figuras, señales de el Mesías, solamente esperanza para el futuro. Pero San Juan fue el fin de esto; el hizo el primer reconocimiento público de Cristo. En el momento de su Bautismo, Cristo fue revelado a toda la gente. He aquí que se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, en figura de paloma, que descendía y venía sobre Él, y una voz del cielo decía: Este es mi Hijo, el Amado, en quien me complazco. Por eso, San Juan tenía una misión como el equivalente de Nuestra Señora, pero entre los hombres. María también fue la culminación de siglos de preparación entre la Gente Elegida. María también vivía solamente para su misión, su papel en el plan de Dios; ser Madre de Dios. De María es el cuerpo y la vida de Nuestro Señor; de San Juan es su reconocimiento público como el Mesías y Redentor.

El ejemplo de San Juan
 
San Juan debe ser uno de los ejemplos más importantes de todos los Santos para nosotros. Ningún hombre en la historia del mundo ha tenido palabras de elogio de la boca de Nuestro Señor como San Juan. ¿Un profeta? Si, os digo, y más que profeta. . . En verdad, os digo, no se ha levantado entre los hijos de mujer, uno mayor que Juan el Bautista. También, San Juan fue amigo de Nuestro Señor. Vemos esto en su dolor cuando San Juan murió en los manos de Herodes. Los discípulos de Juan se llevaron el cuerpo y lo sepultaron; luego fueron a informar a Jesús, quien habiendo oído esto, se retiró de allí en barca, a un lugar desierto, a solas.

Por eso, San Juan puede ser nuestro patrón, nuestro ejemplo de preparación para Cristo. San Juan cumple con su trabajo, preparar a la gente para Cristo, y no tomaba nada de su gloria para si mismo. Es necesario que Él crezca, y que Yo disminuya. Después de cumplir su tarea, San Juan tenía una felicidad muy grande, quizás única entre los hombres. El que tiene la esposa es el esposo. El amigo del esposo que está a su lado y le oye, experimenta una gran alegría con la voz del esposo. Esta alegría, que es la mía, está, pues, cumplida. . .

Si queremos estar preparados para la venida de Nuestro Señor, si queremos tener la felicidad, ¿qué mejor patrón podemos tener?

Conclusión: San Juan para nosotros
 
Entonces, entendemos la respuesta a nuestra pregunta; ¿por qué la importancia de San Juan? Entendemos que la importancia de San Juan es el resultado de su misión, que está relacionada con la misión de Nuestro Señor. Por esto, San Juan fue la culminación del Antiguo Testamento, el más importante de los profetas, y tenía un papel muy similar al de Nuestra Señora. Y si San Juan hizo la última preparación para Nuestro Señor, debe ser un ejemplo para nosotros, para preparar su venida.

San Juan Bautista, ruega por nosotros.