> SoydelaVirgen : Corpus Christi

--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------
Mostrando las entradas con la etiqueta Corpus Christi. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Corpus Christi. Mostrar todas las entradas

Lunes 15 de Junio: Memoria Litúrgica de santa María Magdalena del Santísimo Sacramento



Esta mujer heroica que nació en Madrid España en 1809, tuvo que pasar por situaciones verdaderamente amargas, antes de llegar a la santidad. Era todavía muy joven cuando murió su madre. Su padre murió también inesperadamente. Su hermano Luis pereció en un accidente al caerse de un caballo, y su hermanita Engracia fue llevada imprudentemente por una niñera a ver la escena del ahorcamiento de un criminal y la jovencita al ver esta escena se enloqueció. Le quedaba una hermana, Manuela, pero esta tuvo que salir al destierro porque los enemigos políticos de su esposo se apoderaron del gobierno. 

Recibió una educación muy seria. Empieza un noviazgo, y después de tres años de amistad muy armoniosa, y muy santa con su novio, este de un momento a otro se aleja, porque sus familiares se lo han ordenado así. Entonces las lenguas maledicientes se dedican a hablar mal de Magdalena. Ella en su autobiografía añade: "En vez de hablar de esto con mis amistades, lo que hacíamos era llevar cuenta de los rezos que hacíamos, y ver quién había rezado más".

Su hermano fue nombrado embajador en París, y después en Bruselas (Magdalena era de familia de alta clase social española). Ella tuvo que acompañarlo y entonces empezó una vida muy especial: madrugar muchísimo para alcanzar a hacer sus prácticas de piedad, ir a la Santa Misa, comulgar y aprovechar la mañana para hacer sus obras de caridad. De mediodía en adelante asistir a banquetes diplomáticos, bailes, funciones de teatro, salir de paseo a caballo, rodeada de gente de la aristocracia y mostrarse siempre alegre y sonriente a pesar de los dolores continuos de estómago a causa de una especie de cáncer que parecía devorarle el vientre.

Ante tantísimos peligros para su virtud, lo que conservaba en gracia de Dios a la joven y elegante Magdalena era su comunión diaria, las mortificaciones que hacía y el haber encontrado un santo director espiritual, el Padre Carasa. Una de sus mortificaciones consistía en que cuando iba a funciones de teatro (donde la gente se presenta muy deshonestamente vestida) ella se colocaba unos anteojos que por más que esforzara la vista no le dejaban ver lo que pasaba en el escenario.

Mientras por las tardes y noches tenía que estar en las labores mundanas de la diplomacia, por las mañanas estaba visitando pobres, enfermos e iglesias muy necesitadas y dejando en todas partes copiosas limosnas (su familia era muy adinerada). Nadie podía imaginar al verla tan elegante en las fiestas sociales, que esa mañana la había pasado visitando casuchas y ayudando a gentes abandonadas.

Al volver a España la invitaron en Burdeos a una reunión en la casa del Cónsul. Allí la esperaba el Sr. Arzobispo para pedirle que hiciera de mediadora frente a unas monjitas que engañadas por un jansenista (los jansenistas son herejes que dicen que quien no es santo no puede recibir ningún sacramento) se habían rebelado contra el arzobispo. Micaela, aprovechando su admirable simpatía que le hacía ganarse a las gentes, se fue al convento y obtuvo que las religiosas hicieran unos días de Ejercicios Espirituales, y al final de esos Retiros, las monjitas, presididas por nuestra santa, hicieron la paz con el Sr. Arzobispo.

El Padre Carasa le recomendó que al volver a Madrid se entrevistara con una dama muy santa llamada María Ignacia Rico. Así lo hizo y entonces aquella caritativa mujer la llevó al hospital San Juan de Dios, donde estaban las mujeres de mala vida que caían enfermas. La santa afirma que "allí sufren el olfato, la vista, el tacto, los oídos" y que "todos los sentimientos tienen allí ocasión para padecer". Micaela ni siquiera sabía que existía esa clase de mujeres y nunca se había imaginado que los hombres dieran un trato tan injusto y cruel a esas pobres criaturas, después de haberlas corrompido.

Aquel espectáculo del hospital fue para Magdalena como una revelación del cielo. Y cuando supo no sólo la situación horrorosa de esas pobres muchachas enfermas en el hospital, sino la espantosa vida que les esperaba cuando salieran de allí, pensó que era absolutamente necesario hacer algo concreto para ayudarlas. Y con su amiga María Ignacia consiguieron una casita para llevar allí las muchachas en peligro para preservarlas, y a las que ya habían sido víctimas, para redimirlas y salvarlas.

Y sucedió entonces que alrededor de Magdalena hubo una verdadera tormenta de incomprensiones y abandonos aun de sus mejores amistades. Ahora se cumplía la antigua frase de San Ignacio: "El mundo no tiene oídos para poder escuchar tan grande estruendo". ¿A quién se le iba a ocurrir que una mujer de la más alta clase social, emparentada con las familias más ricas y famosas de la capital, se fuera a dedicar a cuidar prostitutas o mujeres de mala vida? Todas sus antiguas amistades se negaron a ayudarle, y ya ni la reconocían como amiga.

Y luego sucedió lo que ninguno había esperado: Magdalena dejó su casa elegante en un barrio rico y se fue a vivir con unas pobres mujeres de mala vida en una casucha miserable, para poder transformarlas en personas honradas y santas.

Al Sr. Arzobispo le llevan cuentos y calumnias y entonces él envía a un sacerdote para que saque de la Casa de Micaela el Santísimo Sacramento. Cuando el sacerdote llega, la santa se dedica a orar por él, y éste, después de rezar unos minutos de rodillas, cambia de parecer y se va sin llevarse el Santísimo Sacramento.

Le llega un director espiritual demasiado rígido que el prohibe hacer caso a los mensajes interiores que Dios le da. Una voz le dice: "Micaela, se va a incendiar la sacristía", pero ella no puede hacer caso a esto, y tiene que dejar que suceda. Otra voz le dice: "Le echaron veneno a la comida", pero como el director le prohibió hacer caso a esas voces empieza a comer. Sólo que al sentir el sabor tan desagradable de aquel alimento, se dice: "Aunque fuera sin voces, yo no me comería esto por lo asqueroso", y se detiene. Pero alcanza a enfermarse bastante. Afortunadamente, en vez de ese equivocado director le llega un santo de primera clase, a dirigirla, es San Antonio María Claret, y bajo su dirección sí puede progresar grandemente en santidad.

Son las diez de la mañana y no hay con qué hacer desayuno para tantas jóvenes. Llega un misionero de Filipinas y la santa le cuenta su terrible situación. El misionero le entrega una moneda de oro que le han regalado. Corren a comprar alimentos, y las muchachas exclaman: - ¡La superiora nos estaba haciendo una broma diciendo que no había comida! ¡Miren qué abundante comida nos tenía por ahí guardada!.

Cuenta Micaela en su autobiografía: "N.N. es una muchacha que me ha hecho muchos robos y me ha inventado cuentos horrendos. Pero yo la sigo tratando con gran cariño, como si fuera mi mejor amiga". Más adelante añade: "Las gentes me viven inventando mil cosas malas que nunca he hecho y ni siquiera he pensado… pero bendito sea Dios que de lo malo que sí he hecho no saben nada!".

Un día va a una casa de citas a rescatar a una muchacha a la cual tiene allá obligada. La insultan, le lanzan piedras, le dicen todas las vulgaridades que nunca había escuchado, pero ella sigue sonriendo como si estuviera recibiendo honores, sale por entre esa multitud infernal, llevándose a la muchacha y salvándola para siempre.

La reina de España que la aprecia mucho la invita al palacio para pedirle unos consejos. Entonces Micaela que en otros tiempos era una de las mujeres más elegantemente vestidas de la capital, se va allá con vestidos viejos y desteñidos. Las damas de la corte se burlan de ella y ni siquiera le contestan el saludo, pero ella sale de aquel palacio muy contenta, porque pudo practicar la virtud de la humildad.

Una mujer mala le inventa tremendas calumnias. El obispo llama a nuestra santa y le lanza el regaño más espantoso. El Padre Director Espiritual, P. Carasa, le niega hasta el saludo. Micaela no se defiende. Ella recuerda lo que decía San Francisco de Sales: "Dios sabe qué tanta cantidad de buena fama necesito, y El me concederá la suficiente buena fama para que pueda seguir trabajando por las almas". Después saben que todo lo que habían dicho eran calumnias, y le piden excusas. Ella mientras tanto no había perdido la alegría ni la paz.

El 6 de enero de 1859, con siete compañeras funda la Comunidad de Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento, dedicadas a adorar a Cristo Jesús en la Eucaristía y a trabajar por preservar a las muchachas en peligro, y a redimir a las pobres que ya cayeron en los vicios y en la impureza.

Su comunidad se extendió por Barcelona, Valencia y Burgos y ahora tiene 1,750 religiosas en el mundo en 178 casas.

Ella escribiendo a sus religiosas les decía: "Difícil encontrar otra fundadora de comunidad que haya sido más acusada, más calumniada y más regañada que yo. Mis acciones las juzgan de la peor manera posible". Pero también podía repetir las palabras de San Pablo: "Poco me interesa lo que las gentes están diciendo de mí. Mi juez es Dios".

En sus casas mandaba colocar esta bella frase, un mensaje de Dios a sus religiosas para que no se desanimaran en la pobreza y en las dificultades: "MI PROVIDENCIA Y TU FE, MANTENDRÁN LA CASA EN PIE".

La Madre Micaela había estado socorriendo a los enfermos en la peste de tifo negro en los años 1834, 1855 y 1856, y había logrado no contagiarse. Pero en el año 1856 al saber que en Valencia había estallado la terrible peste del tifo, se fue allí a socorrer a los apestados. Y se contagió de la mortal enfermedad.

Al padre confesor le dijo: "Padre, esta es mi última enfermedad". Y en verdad que fue la última y la más dolorosa. Calambres casi continuos. Dolores agudísimos. El médico declaró: "Nunca había visto a una persona sufrir tanto y con tan grande paciencia y heroísmo".

El 24 de agosto de 1856, a las 12, abrió los ojos, los elevó hacia el cielo y murió. La enterraron sin ninguna solemnidad en una fosa ordinaria en el cementerio.

Pero Dios la glorificó haciendo milagros por su intercesión y hoy sus religiosas siguen salvando del pecado y de la perdición a miles de jóvenes en todo el mundo.

Preces en forma de letanías al Santísimo Sacramento



Ten misericordia de nosotros 

Pan vivo bajado del cielo 
Dios oculto y salvador 
Trigo de los predestinados 
Vino que engendra Vírgenes 
Pan sustancial 
Sacrificio perpetuo
Ofrenda pura 
Cordero sin mancha
Mesa purísima 
Manjar de los Ángeles 
Maná escondido 
Recuerdo de las maravillas de Dios 
Verbo encarnado
Habitante entre nosotros 
Hostia Divina 
Hostia Santa 
Cáliz de bendición 
Misterio de nuestra fe
Excelso y venerable Sacramento 
El más santo de todos los sacrificios
Verdaderamente propiciatorio para vivos y difuntos 
Antídoto contra todo pecado 
Milagro estupendo sobre todos los milagros 
Memoria sacratísima de la pasión del Señor 
Don que excede toda riqueza
Recuerdo del divino amor 
Remedio de la inmortalidad 
Sacramento que da la vida 
Incruento sacrificio
Comida y convidador del festín divino
Convite dulcísimo, en el que sirven los ángeles 
Sacramento de piedad 
Vínculo de caridad 
Alimento de las almas santas 
Viático de los que mueren en el Señor 
Prenda preciosa de la futura gloria 

Sénos propicio. Perdónanos Señor. 
Sénos propicio. Escúchanos Señor.

Líbranos, Señor 

De recibir indignamente a tu bendito Cuerpo y Sangre
De la concupiscencia de la carne 
De la concupiscencia de los ojos 
De la soberbia 
De toda ocasión de pecar 
Por aquel ardiente deseo que tenias de comer la Pascua con tus discípulos
Por la profunda humildad con que lavaste los pies a tus discípulos
Por la ardentísima caridad con que instituiste este divino Sacramento
Por tu preciosísima Sangre, que nos dejaste en el altar 
Por tus cinco llagas impregnadas en tu sacrosanto Cuerpo 

Te rogamos, óyenos 

Nosotros pecadores
Que te dignes conservar y aumentar en nosotros la fe, reverencia y devoción a este admirable Sacramento
Que por la verdadera confesión de los pecados, te dignes llevarnos a recibir con frecuencia la divina Eucaristía
Que te dignes librarnos de toda herejía, cisma y ceguedad del corazón 
Que te dignes hacernos participantes de los preciosos y celestiales dones de este Santísimo Sacramento
Que en la hora de la muerte te dignes confortarnos, y fortalecernos con este viático celestial. 

- Les diste Señor el pan del cielo 
- que contiene en sí todo deleite

Oremos. 

Dios, que en este Admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión, concédenos, que al venerar los sagrados Misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, de tal manera que sintamos el fruto de tu Redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

¡Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Sea por siempre Bendito y Alabado! 

Letanías del Santísimo Sacramento



Se repite 

Señor, ten misericordia de nosotros 
Cristo, ten misericordia de nosotros
Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos 

ten misericordia de nosotros 
Dios, Padre Celestial,
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios, 

Jesús, Eterno y Sumo Sacerdote del Sacrificio Eucarístico,
Jesús, Víctima Divina sobre el Altar para nuestra salvación, 
Jesús, oculto bajo la apariencia del pan, 
Jesús, morando en los tabernáculos del mundo,
Jesús, real, verdaderamente y substancialmente presente en el Santísimo Sacramento, 
Jesús, viviendo en Su plenitud, Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, 

Jesús, Pan de la Vida, 
Jesús, Pan de los Ángeles,
Jesús, siempre con nosotros hasta el fin del mundo, 

Hostia Sagrada, sima y fuente de toda veneración y de la vida Cristiana, 
Hostia Sagrada, signo y causa de la unidad de la Iglesia,
Hostia Sagrada, adorada por ángeles sin número,
Hostia Sagrada, alimento espíritual,
Hostia Sagrada, Sacramento de amor, 
Hostia Sagrada, lazo de caridad,
Hostia Sagrada, la asistencia más grande para la santidad,
Hostia Sagrada, don y gloria del sacerdocio, 
Hostia Sagrada, en el cual participamos de Cristo,
Hostia Sagrada, en el cual el alma se llena de gracia,
Hostia Sagrada, en el cual somos otorgados una plegaria para nuestra futura gloria,

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, (se repite tres veces)

Ten piedad, Señor

Para aquellos que no creen en Tu presencia Eucarística, 
Para aquellos que son indiferentes al Sacramento de Tu amor,
Para aquellos que te han ofendido en el Santo Sacramento del Altar , 

Te rogamos, óyenos

Que podamos hacer reverencia apropiada cuando entramos en Tu templo sagrado,
Que podamos prepararnos dignamente antes de acercarnos al Altar, 
Que podamos recibirte frecuentemente en la Santa Comunión con verdadera devoción y humildad,
Que nunca dejemos de agradecerte por tus bendiciones tan maravillosas,
Que podamos apreciar el tiempo en silenciosa oración ante Ti,
Que podamos crecer en el conocimiento de este Sacramento de Sacramentos, 
Que todos los Sacerdotes tengan un amor profundo por la Sagrada Eucaristía, 
Que puedan celebrar el Santo Sacrificio de la Misa de acuerdo con su sublime dignidad,
Que podamos ser reconfortados y santificados con el Santo Viático en la hora de nuestra muerte,
Que podamos verte a la cara en el Cielo en un día por venir, 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros, Señor.

- Santísimo Sacramento y Divinísimo Sacramento,
- que tuyas sean toda alabanza y acción de gracias en todo momento. 

Oremos. 

Dios nuestro, lleno de misericordia, Tú continúas atrayendonos a Ti, a través del Misterio Eucarístico de Cristo. Concédenos la fe ferviente en este Sacramento de Amor, en el cual Cristo el Señor mismo, está contenido, ofrecido y es recibido. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Solemnidad de Corpus Christi - Evangelio y Reflexión

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 51-58

    Jesús dijo a los judíos:
    «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»
    Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»
    Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
    Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
    Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
    Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.»




Reflexión 

Hoy, todo el mensaje que hemos de escuchar y vivir está contenido en “el pan”. El capítulo sexto del Evangelio según san Juan refiere el milagro de la multiplicación de los panes, seguido de un gran discurso de Jesús, uno de cuyos fragmentos escuchamos hoy. Nos interesa mucho entenderle, no sólo para vivir la fiesta del “Corpus” y el sacramento de la Eucaristía, sino también para comprender uno de los mensajes centrales de su Evangelio.

Hay multitudes hambrientas que necesitan pan. Hay toda una humanidad abocada a la muerte y al vacío, carente de esperanza, que necesita a Jesucristo. Hay un Pueblo de Dios creyente y caminante que necesita encontrarle visiblemente para seguir viviendo de Él y alcanzar la vida. Tres clases de hambre y tres experiencias de saciedad, que corresponden a tres formas de pan: el pan material, el pan que es la persona de Jesucristo y el pan eucarístico.

Sabemos que el pan más importante es Jesucristo. Sin Él no podemos vivir de ninguna manera: «Separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Pero Él mismo quiso dar de comer al hambriento y, además, hizo de ello un imperativo evangélico fundamental. Seguramente pensaba que era una buena manera de revelar y verificar el amor de Dios que salva. Pero también quiso hacerse accesible a nosotros en forma de pan, para que, quienes aún caminamos en la historia, permanezcamos en ese amor y alcancemos así la vida.

Quería ante todo enseñarnos que hemos de buscarle y vivir de Él; quiso demostrar su amor dando de comer al hambriento, ofreciéndose asiduamente en la Eucaristía: «El que coma este pan vivirá para siempre» (Jn 6,58). San Agustín comentaba este Evangelio con frases atrevidas y plásticas: «Cuando se come a Cristo, se come la vida (…). Si, pues, os separáis hasta el punto de no tomar el Cuerpo ni la Sangre del Señor, es de temer que muráis».




¡Bendito y Alabado sea el 
Santísimo Sacramento del Altar!

¡Sea por siempre Bendito y Alabado!

Corpus Christi en Buenos Aires y desde Roma



El próximo sábado 13 y domingo 14 de junio en todo el mundo se celebra la gran solemnidad de Corpus Christi. 

El sábado 13 de junio desde la Arquidiócesis de Buenos Aires transmitiremos en nuestro canal de Youtube SoydelaVirgen TV la Tradicional Santa Misa de Corpus presidida por el Sr. Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Primada de Argentina Mario Aurelio Poli desde la Catedral Primada de Buenos Aires. 
Ésto será a las 16 horas. 

Y el domingo 14 de junio desde el Vaticano acompañaremos al Santo Padre Francisco con la Misa y Procesión Solemne de Corpus a las 13 horas. 

Les dejamos aquí el enlace de nuestro canal para que puedan unirse estos días a la programación de Corpus 2020. 



Jueves 11 de Junio: Solemnidad de Corpus Christi



Después de haber ensalzado la Santísima Trinidad, la Iglesia Católica celebra otro dogma de fe divina: el de la Encarnación del Hijo de Dios que se hizo carne y permanece en el Sacramento por excelencia, la Eucaristía.

La oración de la Misa exalta la infinita gloria dada a Dios por este augusto sacramento que aplica a las almas, en todo momento, los frutos de la Redención. Es en la cruz donde Cristo nos salvó, y la Eucaristía, instituida en la víspera de su Pasión, es su memorial.

El altar es la prolongación del Calvario, y la Misa anuncia la muerte del Señor, ya que Jesús está presente como víctima gracias a las palabras de la doble consagración. En efecto, en virtud de estas palabras del sacerdote, la sustancia del pan es cambiada en el Cuerpo de Cristo y la sustancia del vino es cambiada en la Sangre de Cristo. Pero bajo las especies del pan está todo Cristo, así como bajo las especies del vino está Cristo entero, porque ya no puede morir.

La Misa es un verdadero sacrificio y el acto más perfecto del culto divino, el centro de todo el culto eucarístico de la Iglesia.

El Corpus Christi es una fiesta de obligación en la Iglesia universal. Fue en 1318 cuando el Papa Juan XXII, a raíz de las revelaciones de una religiosa, Santa Julienne de Cornillon, pidió que se celebrara una procesión eucarística ese día para profesar públicamente la fe en la presencia real de Cristo. Cuando las disposiciones civiles impiden tal celebración, la solemnidad del Corpus Christi se traslada al domingo siguiente.