> SoydelaVirgen : 09/14/20

--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

14 de Septiembre: Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

 


Dulce leño, dulces clavos que sostuvisteis tan dulce peso, que fuisteis solos dignos de llevar al Rey y Señor de los cielos. Aleluya. Debemos gloriarnos en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, en quien está la salud, la vida y nuestra redención, y por la que somos salvados y libertados.

Explicación de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

¿Qué es la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz?

Una fiesta de la Iglesia católica universal en la que se conmemora la Cruz en la que fue crucificado Jesucristo. Tradicionalmente, en esta fiesta se exponen las reliquias de la Santa Cruz, si existen en el templo, u otras cruces.

¿Cuál es el origen del nombre de esta fiesta?

La conmemoración anual del levantamiento de la Santa Cruz, en Jerusalén, por Constantino el Grande, hijo de Santa Helena.

¿Cuándo empezó a celebrarse esta festividad con especial solemnidad?

Cuando la Cruz que Cosroes, rey de los persas, capturó con la conquista de Jerusalén, y mantuvo en su poder durante cuarenta años, fue recapturada por el emperador Heraclio, quien la cargó sobre sus propios hombros hasta el Monte Calvario, para depositarla en la Iglesia de la Santa Cruz.

¿Qué milagro ocurrió en esa ocasión?

Cuando el emperador quiso cargar la Cruz sobre sus propios hombros hasta Jerusalén, a la entrada de la ciudad se detuvo repentinamente, y le fue imposible seguir avanzando. El patriarca Zacarías le sugirió despojarse de sus vestimentas imperiales, que no iban de acuerdo con la apariencia humilde de Cristo cuando cargó su Cruz a través de las calles de la ciudad. Acto seguido, el emperador se quitó la túnica, la corona y los zapatos, y procedió devotamente cargando la Cruz.

Aprendamos de esto, cuánto le disgusta al divino Salvador la extravagancia en el vestido, y cómo deberíamos seguir con toda humildad y pobreza a quien fue pobre y humilde.


Homilía de San Andrés de Creta con motivo de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

La Cruz es la gloria y la exaltación de Cristo.

Por la cruz, cuya fiesta celebramos, fueron expulsadas las tinieblas y devuelta la luz. Celebramos hoy la fiesta de la cruz y, junto con el Crucificado, nos elevamos hacia lo alto, para, dejando abajo la tierra y el pecado, gozar de los bienes celestiales; tal y tan grande es la posesión de la cruz. Quien posee la cruz posee un tesoro. Y, al decir un tesoro, quiero significar con esta expresión a aquel que es, de nombre y de hecho, el más excelente de todos los bienes, en el cual, por el cual y para el cual culmina nuestra salvación y se nos restituye a nuestro estado de justicia original.

Porque, sin la cruz, Cristo no hubiera sido crucificado. Sin la cruz, aquel que es la vida no hubiera sido clavado en el leño. Si no hubiese sido clavado, las fuentes de la inmortalidad no hubiesen manado de su costado la sangre y el agua que purifican el mundo, no hubiese sido rasgado el documento en que constaba la deuda contraída por nuestros pecados, no hubiéramos sido declarados libres, no disfrutaríamos del árbol de la vida, el paraíso continuaría cerrado. Sin la cruz, no hubiera sido derrotada la muerte, ni despojado el infierno de sus armas.

Por esto, la cruz es cosa grande y preciosa. Grande, porque ella es el origen de innumerables bienes, tanto más numerosos, cuanto que los milagros y sufrimientos de Cristo juegan un papel decisivo en su obra de salvación. Preciosa, porque la cruz significa a la vez el sufrimiento y el trofeo del mismo Dios: el sufrimiento, porque en ella sufrió una muerte voluntaria; el trofeo, porque en ella quedó herido de muerte el demonio y, con él, fue vencida la muerte. En la cruz fueron demolidas las puertas de la región de los muertos, y la cruz se convirtió en salvación universal para todo el mundo.

La cruz es llamada también gloria y exaltación de Cristo. Ella es el cáliz rebosante, de que nos habla el salmo, y la culminación de todos los tormentos que padeció Cristo por nosotros. El mismo Cristo nos enseña que la cruz es su gloria, cuando dice: Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre, y Dios ha sido glorificado en Él, Dios también le glorificará a Él" (Jn. 13, 31-32). Y también: Ahora tú, Padre, glorifícame cerca de ti mismo con la gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo existiese" (Jn. 17, 5).  Y asimismo dice: «Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Le glorifiqué y volveré a glorificarlo» (Jn. 12, 28). Palabras que se referían a la gloria que había de conseguir en la cruz.

También nos enseña Cristo que la cruz es su exaltación, cuando dice: "Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn. 12, 32). Está claro, pues, que la cruz es la gloria y exaltación de Cristo.

Homilía 10 para la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz



Oración ante Cristo Crucificado 

Señor que eres grande porque no hay otro Dios fuera de ti, ni otro poder fuera del tuyo, creador de todo lo visible e invisible, cuyo Reino no tiene fin. 
Humildemente te pedimos: Por tu Cruz sálvanos Cristo Redentor, tú que muriendo destruiste nuestra muerte y resucitando restableciste la vida. 
Sálvame Cristo por el poder de tu Cruz + (hacerse una pequeña cruz en la frente) 
Líbrame Cristo del maligno por el poder de tu Cruz +
Ilumíname Cristo por el poder de tu Cruz +
Compadécete Cristo de mí por el poder de tu Cruz + 
Tu Cruz adoramos Señor tu gloriosa Pasión veneramos. Ten piedad de nosotros. Amén.

13 de Septiembre: Quinta Aparición de la Virgen Santísima en Fátima

 



13 de septiembre de 1917. Los caminos estaban apiñados de gente. Numerosas personas, y hasta señoras y caballeros iban a postrarse de rodillas delante de los pastorcitos, pidiendo que presentasen a la Santísima Virgen sus necesidades. Como relata la Hermana Lucía, "allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad."

Una vez comenzado el rezo del rosario con el pueblo, Nuestra Señora se aparece sobre la encina y dice: "Continuad rezando el Rosario, para alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen y S. José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla sólo durante el día."

Ante la petición de Lucía de la curación de algunos enfermos, Nuestra Señora responde: "Sí, a algunos los curaré; a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean." Y comenzando a elevarse, desapareció como de costumbre.

La Virgen María insiste en que se rece el Rosario para alcanzar el fin de la guerra. Hoy el mundo vive tiempos de zozobra, violencia, enfermedades y pestes que asolan la humanidad.

Sin embargo hay un camino de luz. Respondamos a la urgente súplica de Nuestra Señora. Recemos el Rosario todos los días.