> SoydelaVirgen

--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 5°



DIA V

Por la señal de la santa Cruz. Señal de la Cruz. 

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.


La Virgen del Carmen madre de los Carmelitas

He aqui la prerrogativa mas gloriosa de la orden Carmelitana, la mas grata y la más consoladora al corazón de todo Carmelita, que es todo aquel que viste el santo Escapulario Asi como Dios Nuestro Señor, de la descendencia de un justo, quiso formarse un pueblo escogido, que fuese objeto de su predilección y depositario de su revelación, de la misma manera la Virgen María , de la descendencia de otro justo, Elías, quiso formarse un pueblo predilecto, una porción escogida, que honrándola con especial cuidado y amor más fino, mereciese de ella un cariño especial y un amor más tierno. Al aparecérsele, pues, a Elías en la nubecilla, le inspiró la idea de fundar la Orden en el Monte Carmelo, porque este Monte lo había escogido ella para que fuera la cuna de su Orden predilecta, de porción escogida, de familia señalada. Entonces le inspiró y enseñó á Elías la virtud de la virginidad que éste puso por fundamento de su Orden; ella le inspiró además su misma semejanza, o imitación en la forma de vida, para que siendo hijos suyos tuvieran unidad de corazón, estuvieran acordes a la obediencia, uniformes en la pobreza y firmes en  la virginidad.

De donde resulta que si Elías es su padre y fundador, porque instituyó y plantó la Orden en el Monte Carmelo, María es su Madre, porque inspiró a Elías, le enseñó la virginidad y le dió el motivo y la causa. Elías, dice un autor, le dió el vestido, María le dió la virtud; Elías preparó la materia, María le dió la forma; ella es, pues, la causa eficiente y aun la causa formal, ella es la que engendra como Madre. Además, siendo María el ejemplar que se propuso Elías al fundar su Orden y dedicarla a su gloria y honor, es también ella causa final y sabido es que el fin preconcebido tiene razón de principio en todas  las obras humanas; luego María, que es la causa final que movió a Elías, es también en este concepto principio y Madre de la Orden carmelitana. 

Esta misma verdad sostienen innumerables escritores, de la Orden unos, extraños otros, entre los cuales está el sabio jesuita P. Lorenzo Crisogóno, que dice Elías:
"Elías, aunque tiene el título y lo es en verdad fundador y padre de esta Orden carmelitana, pero la comenzó en nombre de la Virgen María".

Lo mismo afirman muchos Sumos Pontífices, entre los cuales Sixto IV y Julio III, en las bulas de gracias que concedieron a la Orden, dicen: "La misma Virgen María dió a luz esta Orden y la condecoró con su propio título. 
¡ Cuánto no alegra esto el corazón de todo Carmelita!

 II

 iQué dicha tan grande la del Carmelita, poder llamar a la Reina de los Ángeles, a la Emperatriz de los Cielos, a la misma Madre de Dios Madre suya! ¡Oh favor nunca merecido! ¿Como no se derrite mi corazón en el fuego del amor a esa benditísima Madre que con predilección me ama?
¿Por que no le tributo un afecto singularísimo, una devoción sobre todas las devociones, un amor más tierno y especial, ya que ella me ha señalado con su amor predilecto al hacerme hijo suyo por medio del santo Escapulario? Si no lo hago así, seré muy ingrato con ella, y la ingratitud al afecto de una madre es la herida que más siente su corazón. Pero no, Madre mía, vos queréis ser mía, yo quiero ser vuestro; mi corazón se ha de emplear en amparos, por qué quien a Vos ama a Jesús ama; mi entendimiento se ha de ocupar en conoceros, y todas mis obras en serviros y alabaros, porque Vos sois digna de todo. 

El amor que me profesáis como hijo vuestro predilecto, me dice que me habéis  escogido para formar vuestra corona en los Cielos. ¡Mil veces dichoso el momento en que me inscribí en vuestra hermandad del Carmen, feliz mil veces la hora en que me revestí de vuestra librea y me consagré siervo vuestro! Toda mi vida os daré gracias por este favor tan singular, y por él espero conseguir la salvación de mi alma, la, dicha de gozar en vuestra compañía las delicias de la gloria.

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen.

EJEMPLO

Se encontró en un campo de Montpeller, el año 1276, una reliquia de Lignum Crucis que el viento llevó alli desde una altisima torre sobre la cual estaba colocada. Fueron allá todos los Canónigos de la Catedral en procesión para recoger la santa reliquia, pero nunca pudieron, porque siempre se escapaba de sus manos cuando la tomaban, Llamaron a otros Sacerdotes y religiosos de diferentes Ordenes con el mismo objeto, pero tampoco pudieron, porque la santa reliquia saltando se alejaba de ellos. Hacia poco que los Carmelitas habian fundado un convento en aquella parte y eran tan humildes que no quisieron atreverse a tal empresa, a tomar la santa reliquia; pero la Virgen del Carmen, que queria exaltar a sus caros hijos, se apareció de noche a uno de ellos y le dijo: "Quiero que sólo mis hermanos tomen y alcen la Cruz de mi Hijo". El buen religioso lleno de jubilo avisó a sus hermanos. Todos de acuerdo se encaminaron hacia el lugar donde estaba el Santo Leño, que despedia esplendidismos rayos de luz, y acercándose a él, no huyó como antes, sino que se dejó agarrar por los Padres Carmelitas. 

Con esto manifestó la Virgen del Carmen el amor especial que tiene a los Carmelitas y declaró delante de todos que son hermanos suyos. 

Obsequio. Meditar algunas veces la gracia singular que María Santísima del Carmen nos ha hecho de querer ser nuestra Madre.

Sentencia. No descansaré hasta estar cierto de haber conseguido la gracia de profesar un amor tierno a mi Madre María.  (San Juan Berchmans)

 Oremus.
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum.  Amen.

11 de Julio: Memoria Litúrgica de san Benito de Nursia, abad



“Ora et labora” (ora y trabaja) es el famoso lema del gran San Benito Abad, Patrono de Europa y Patriarca de los monjes en occidente. Por su legado e influencia sigue siendo uno de los Santos más venerados de toda la cristiandad.

San Benito nació en Nursia (Norcia - Italia) en el 480. Su hermana gemela fue Santa Escolástica. Después de haber estudiado retórica y filosofía en Roma, San Benito se retiró de la ciudad a Enfide (actual Affile) para profundizar en el estudio y dedicarse a la disciplina ascética.

No conforme, a los 20 años se fue al monte Subiaco y vivió en una cueva con la guía de un ermitaño. Años después se fue con los monjes de Vicovaro, quienes después lo eligieron prior.

No duró así mucho tiempo ya que trataron de envenenarlo debido a la disciplina que les exigía. Como era su costumbre, San Benito hizo la señal de la cruz sobre el vaso que le habían dado y el objeto se rompió en pedazos. Después de hacerles caer en la cuenta de lo que habían hecho, se alejó de ellos.

Con un grupo de jóvenes, impresionados por su ejemplo de cristiano, fundó monasterios, uno de ellos en Monte Cassino, y escribió su famosa Regla que ha sido inspiración para numerosos reglamentos de comunidades religiosas monásticas hasta el día de hoy. Asimismo inició centros de formación y cultura.

San Benito era muy conocido por su trato amable y por sus sacrificios. Se levantaba de madrugada a rezar los salmos, oraba y meditaba por varias horas, ayunaba diariamente y acudía a los pueblos a predicar.  El Santo veía el trabajo como algo honroso que llevaba a la santidad.

De igual modo consolaba a los tristes, curaba a los enfermos, daba limosnas y alimento a los necesitados y se dice que en algunas ocasiones “resucitó” a los muertos con la ayuda de Dios.

Su amor y fuerza los encontró en Cristo crucificado y, como exorcista, sometía a los espíritus malignos con la famosa “cruz de San Benito”.

El Santo predijo la fecha de su muerte que aconteció el 21 de marzo del 547, a pocos días de que falleciera su hermana Santa Escolástica. Murió de pie en la capilla con las manos levantadas al cielo. "Hay que tener un deseo inmenso de ir al cielo", fueron sus últimas palabras.

A finales del Siglo VIII en numerosos lugares se empezó a celebrar su fiesta el 11 de julio.


Oración a san Benito de Nursia 

Santísimo confesor del Señor; Padre y jefe de los monjes, interceded por nuestra santidad, por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.
 
Destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno espíritu. Líbranos de funestas herejías, de malas lenguas y hechicerías.
 
Pídele al Señor, remedie nuestras necesidades espirituales, y corporales. Pídele también por el progreso de la santa Iglesia Católica; y porque mi alma no muera en pecado mortal, para que así confiado en Tu poderosa intercesión, pueda algún día en el cielo, cantar las eternas alabanzas. Amén.
 
Jesús, María y José os amo, salvad vidas, naciones y almas.
 
Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.


La cruz-medalla de San Benito debe su origen a la gran devoción que el Santo y data de una época muy antigua. El Santo recomendaba el uso de la misma a sus discípulos para vencer las tentaciones, ahuyentar al demonio y obrar maravillas.
 
La medalla tiene dos caras, por un lado está la imagen del Santo Patriarca, y por el otro, una cruz, que a su alrededor lleva una letras que son iniciales de la oración: 
Crux Sancti Patris Benedicti (Cruz del Santo Padre Benito), Crux Sacra Sit Mihi Lux (Mi luz sea la Cruz Santa), 
Non Draco Sit Mihi Dux (No sea el demonio mi guía), 
Vade Retro Satana (¡Apártate, Satanás!), 
Numquam Suade Mihi Vana (No sugieras cosas vanas), 
Sunt Mala Quae Libas (Pues maldad es lo que brindas) 
Ipse Venena Bibas (Bebe tu mismo el veneno).
 
Por muchos años, esta devoción fue exclusiva de los monasterios benedictinos; pero posteriormente se propagó luego que el joven Bruno quien fuera más tarde el Papa León IX se curara milagrosamente de una enfermedad.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 4°



DÍA IV

Por la señal de la santa Cruz. Señal de la Cruz. 

Oración inicial

Madre mía amantísima del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

Culto tributado por los Carmelitas a María 
novecientos años antes que naciera

I

No es extraño que los Carmelitas veneraran a María antes que naciera, habiendo sido conocida en grandeza por Elías, capitán y fundador del Carmen. Este que le había consagrado ya su virginidad y la Orden que fundaba para su perpetua gloria, después de formar el espíritu en sus discípulos en la devoción a aquella Virgen que había de ser Madre del Redentor, revelándoles los misterios que en la visión profética el Señor le había manifestado, levantó una capilla en el Monte Carmelo a la memoria y honra de la Madre del Mesías, en la cual capilla él y luego sus discípulos se juntaban para venerarla con preces y oraciones.

Es esta una tradición de la Orden Carmelitana que no carece de fundamento; porque si Elías pudo conocer en la nubecilla a María con las gloriosas prerrogativas de su concepción inmaculada, el tiempo nacimiento de su perpetua virginidad y su maternidad divina, ¿qué extraño es que, poseído del dulce amor y devoción a aquella Virgen singular, que a semejanza de Dios con un "fiat" debía producir el Sol Divino, le levantara un monumento o capilla, ya que desde entonces la había escogido para que fuera protectora y la Madre de su religión? ¿Qué extraño es que le levantara una capilla donde reunir pudiera a sus discípulos para instruirles y enfervorizarles, debiendo esta Orden tributarle un culto especial, por estar de un modo particular consagrada a ella desde su cuna? De esta capilla erigida por San Elías en el Monte Carmelo habla expresamente Juan, Patriarca de Jerusalén, diciendo que había una "sagrada capilla en el Monte Carmelo erigida por el mismo Elías a la Virgen que había de parir". En esta capilla, pues, se encendían los corazones de los discípulos de Elías en el amor a Aquella que era protectora y su Madre y había de ser Madre del Redentor del mundo; su allí le dirigían fervorosas plegarias para que acelerase su venida, supuesto que de ella debía nacer el Salvador de la humanidad perdida, el reconciliador del hombre con Dios.

Gloria singular de los Carmelitas, que nadie les puede disputar, haber conocido y venerado a la Madre de Dios antes que todos los mortales.

II 
Es cierto que los dones de Dios son todos gratuitos y que sin injusticia los reparte como quiere y a quien quiere. Si a los Carmelitas, pues, les hizo la gracia de darles conocimiento de su Madre María Santísima para que la veneraran tantos siglos antes de su nacimiento, es porque los escogía para que fueran la compañía que defendiera y honrara a su Madre desde la antigüedad de los siglos hasta la consumación de los mismos.
Fue gracia para ellos sin duda muy singular. Pero también es grande la gracia que me hace a mí dándome conocimiento de su Madre e inspirándome sentimientos de amor y veneración hacia Ella, ahora que, dichosa, reina en los Cielos. Pero ¿me sirvo yo de estas luces e inspiraciones? ¿Venero yo a María conforme a conocimiento que tengo de ella? ¡Ah! yo sé que es todopoderosa ahora que reina en los Cielos, y no obstante, apenas me acuerdo de acudir a ella en mis necesidades y aflicciones, y si lo hago es con tibieza y frialdad: yo sé que sólo espera mis ruegos para concederme gracias, y no obstante, si acudo a ella, es dudando de su protección. ¿Por qué no la amo y venero como aquellos religiosos, lleno de fe y esperanza en su protección? Y ¿por qué espero acudir a ella cuando la necesidad me obliga? Si mi corazón no está dispuesto a amarla y venerarla en toda ocasión, no tengo verdadera devoción y puede decirme la Virgen: "Acudes a mí, no por honrarme, sino por librarte de la necesidad." Quiero, pues, preparar mi corazón y sellarlo con esa devoción tan grata y consoladora, a fin de que ningún otro amor, sino el de Jesús, pueda dominar en él.

Oración final 

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día más durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen.

EJEMPLO 

Después que los herejes dieron pruebas de su impiedad en varios lugares de Flandes, fueron el 12 de Febrero a un Convento de religiosas Carmelitas, situado en la Villa de San Martin, y mientras las religiosas, temiendo algún siniestro accidente, se habían reunido todas para suplicar con fervorosas plegarias a la Virgen del Carmen, de la cual eran hijas, para que las salvase, siete de aquellos impíos soldados subieron sin obstáculo a los muros del Convento; pero encontrando allí a la Virgen Santísima vestida con el hábito Carmelitano y en actitud de defender aquel lugar, tomaron tal espanto, que todos se precipitaron de aquella altura. Pero no acabó aquí la protección de María a favor de sus hijas. 
Algunos compañeros de aquellos sacrilegios que aterrados se echaron del muro, forzando las puertas de la clausura subieron a los dormitorios, y penetrando donde estaban aquellas buenas religiosas orando, la misma Señora vista por los primeros puso también en precipitada fuga a los segundos. Así fueron defendidas por la amorosa Madre del Carmelo aquellas sagradas vírgenes y pudieron luego refugiarse en la ciudad vecina. Volviendo poco tiempo después los herejes a la misma ciudad y corriendo furibundos al convento de las religiosas, entraron en él violentamente y comenzaron a buscar a aquellas vírgenes, que todas juntas estaban en el coro ocupadas en la oración mental y sin saber lo que pasaba. En tan grave peligro, la Virgen del Carmen las hizo invisibles a los ojos de aquellos malvados, que habiendo recorrido todo el convento, no pudieron encontrarlas. Viéndose ya cansados y sin esperanza de poderlas hallar, añadiendo nueva maldad, dieron fuego al convento por los cuatro lados, para que fueran consumidas por él las que no habían sido halladas. Pero ¿qué puede la humana astucia contra la Virtud celeste? En un momento y de improviso vino una lluvia tan abundante, que apagó el incendio en su corazón de aquellas buenas religiosas amor a su Madre, que así velaba por ellas para protegerlas en toda necesidad.

Así acude la Virgen del Carmen a socorrer a sus hijos y devotos, si la aman de corazón y la invocan en sus necesidades.

 Obsequio. Confesar y comulgar con mucho fervor en todas las festividades de la Virgen nuestra madre. 

Sentencia. Mayor deseo tiene María de hacerte el bien y darte la gracia, que tú de recibirla (Bernardino de Busto).

Oremus. 
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

Letanías al Sagrado Corazón de Jesús



Se repite
-Señor, ten piedad de nosotros.
-Cristo, ten piedad de nosotros.
-Señor, ten piedad de nosotros.

-Cristo, óyenos.
-Cristo, escúchanos.

Ten misericordia de nosotros
-Dios, Padre Celestial,
-Dios Hijo, Redentor del mundo,
-Dios, Espíritu Santo,
-Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,

Ten misericordia de nosotros
-Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
-Corazón de Jesús, de infinita majestad,
-Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
-Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
-Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,
-Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,
-Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
-Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
-Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados,
-Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
-Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan,
-Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
-Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
-Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
-Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
-Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
-Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
-Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
-Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
-Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
-Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
-Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,
-Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren,
-Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos Señor.
-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Óyenos Señor.
-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten misericordia de nosotros.

-Jesús, manso y humilde de Corazón,
- Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oremos. 
Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a los que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

10 de Julio: Memoria Litúrgica de san Cristóbal, mártir



La imagen más frecuente de San Cristóbal representa un gigante barbudo que lleva sobre los hombros al Niño Jesús y le ayuda a atravesar las aguas de un río; el Niño sostiene el mundo con la punta de los dedos, como si jugase con una pelota.

Esta imagen se refiere a una de las leyendas  más conocidas sobre el santo. Según esta tradición, su verdadero nombre era Reprobus, y era un gigante que deseaba servir al mayor rey que existiese. Llegado a la corte de un rey que se consideraba invencible, se puso a su servicio; pero un día vio que el monarca se santiguaba ante la mención del diablo. Le preguntó el por qué, y el rey le dijo que tenía miedo del diablo, por lo que cada vez que lo oía nombrar, hacía el signo de la cruz buscando protección.

El gigante entonces se puso a buscar al diablo, considerándolo más poderoso que el rey. No tardó en encontrarlo, y comenzó a seguirlo y a servirlo. Pero un día, pasando por un camino en el que había una cruz, el diablo cambió de ruta. Reprobus le preguntó el motivo, y el diablo admitió que se veía obligado a escapar asustado ante la cruz, porque Cristo había muerto sobre una cruz. Entonces Reprobus lo abandonó para buscar a Jesucristo.

Conoció a un ermitaño que le instruyó en la fe cristiana y le sugirió que construyese una cabaña cerca de un río de aguas peligrosas y viviese allí ayudando a los caminantes a atravesarlo, empleando su estatura y su fuerza. Este servicio complacería a Cristo, pues mucha gente perecía tratando de atravesar el río. Un día, el gigante escuchó una voz infantil que le pedía ayuda: era un niño que deseaba pasar a la otra orilla. El gigante lo cargó sobre sus hombros y comenzó a atravesar las aguas tumultuosas; pero a medida que avanzaba, el peso del niño aumentaba, hasta el punto de que solo con un gran esfuerzo consiguió alcanzar la orilla opuesta. Allí el Niño le reveló su identidad: era Jesús, y el peso que el gigante había sostenido era el del mundo entero, salvado por la Sangre de Cristo.

Esta leyenda, además de inspirar la iconografía occidental, ha hecho que San Cristóbal sea invocado como patrón de los barqueros, los peregrinos y los viajeros.

En Oriente, San Cristóbal es representado generalmente con cabeza de perro, como testimonian muchos iconos conservados en San Petersburgo y Sofía. Según algunos, esta iconografía indica que se trata de un culto nacido en el ámbito helenístico-egipcio, con una clara referencia al dios Anubis.

Más probable, aunque más complicada, es esta otra hipótesis: Reprobus se enroló en el ejército romano y se convirtió al cristianismo con el nombre de Cristóbal. Denunciado por su actividad de apostolado entre sus camaradas y conducido ante el juez, resistió a todos los intentos de hacerle abjurar de su fe, por lo que fue decapitado. Así, Cristóbal llevó a Cristo en su corazón hasta el martirio, como el asno  llevó a Cristo en su entrada triunfal en Jerusalén. Por esta razón, en Oriente se difundió inicialmente la costumbre de representar a Cristóbal con cabeza de asno, que más adelante fue transformada en cabeza de perro. Se trataría por tanto de una iconografía propiamente cristiana, sin ninguna relación con los cultos paganos.

Según la Leyenda Áurea, el martirio de Cristóbal tuvo lugar en Samo, en Licia, un 25 de julio. El santo resistió a las torturas infligidas con barras de metal ardiente. Entonces le dispararon flechas, que quedaron suspendidas en el aire; una de ellas volvió hacia atrás y atravesó el ojo del soberano que había ordenado el suplicio. El rey dio orden de decapitar a Cristóbal, y el santo, antes de morir, le dijo: “Lávate el ojo con mi sangre y quedarás curado”. El rey recuperó la vista y se convirtió. Desde entonces se invoca la intercesión de San Cristóbal para curar las enfermedades de la vista.

Su Fiesta es celebrada el 10 de julio y el 25 de este mismo mes. 

10 de Julio: Memoria Litúrgica de los santos Agustín Zhao Rong, presbítero y compañeros, mártires de China



El primer anuncio del Evangelio en China tiene orígenes muy remotos: parece que hasta Santo Tomás, uno de los Doce Apóstoles de Jesús, haya llegado hasta allá en su labor de evangelización. Los primeros testimonios ciertos de la llegada del cristianismo a China a través de Siria, sólo se pueden encontrar en el siglo V, mientras que en los tiempos modernos se debe mucho a la Compañía de Jesús, es decir, al envío de misioneros como Matteo Ricci, que desembarcó en Macao en 1582. Inicialmente, la nueva religión gozaba de cierta libertad de culto, con el edicto del emperador que en 1692 permitió la profesión de fe y la libre predicación dentro del imperio. Pero no duraría mucho tiempo.

Agustín Zhao Rong nació en Guizhou en 1746 en una familia pagana. A los 20 años se enroló en el ejército imperial y a los 26, como guardia de la prisión de Wuchuan, recibió la tarea de custodiar a los cristianos encarcelados tras la persecución imperial desatada en 1772. Y es justamente aquí donde ocurre algo extraordinario. Sucedió que se detuvo cada vez más a menudo para escuchar a los sacerdotes que no dejaban de proclamar el Evangelio, ni siquiera durante la detención, y casi sin darse cuenta se encontró convertido al cristianismo. Recibiendo el bautismo del 28 de agosto se hizo llamar Agustín, luego se puso al servicio de los misioneros que se ocupaban de bautizar a los niños que morían de hambre y, una vez terminados los estudios teológicos necesarios, fue ordenado sacerdote en 1781. Gran predicador, capaz de conmover hasta las lágrimas con sus relatos de la Pasión de Jesús, obtuvo muchas conversiones y fue enviado a Yunnan para evangelizar a los aborígenes. 

En 1815, lamentablemente, la persecución anticristiana se reanudó en China y Agustín, reconocido como sacerdote, fue encarcelado y sometido a tortura hasta su martirio. Pero no fue el primero, porque donde llega el cristianismo, pronto también llega el martirio. Protomártir de China, de hecho, se consideraba al padre Francesco Fernández de Capillas, dominico asesinado en odio a la fe en 1648. Muchos los seguirán: se cuentan 120 muertos entre 1648 y 1930, de los cuales 87 nacieron y se criaron en China; los otros eran en su mayoría religiosos que vinieron en misión. Con ocasión del Gran Jubileo del año 2000 y de la canonización de San Agustín Zhao Rong, Juan Pablo II unificó a todos los mártires chinos en una sola causa, aunque beatificados en diferentes momentos, siendo todos testigos valientes del Evangelio de Cristo, que anunciaron con las palabras y con su propia vida hasta el sacrificio extremo.

    Oración Colecta de la Santa Misa 

Pidamos especialmente por la Iglesia CATÓLICA
en China que es perseguida y asesinada 
por la dictadura China.

Señor Dios, que en tu admirable providencia fortaleciste a tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires Agustín y sus compañeros, te pedimos que tu pueblo, fiel a la misión que le encomendaste, pueda vivir en libertad y dar testimonio de la verdad ante el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

San Agustín Zhao Rong y compañeros mártires de China
rueguen por nosotros y por la Iglesia Católica en China.

El Escapulario de la Virgen del Carmen



El escapulario del Carmen es el signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal.
El distintivo externo de esta inscripción o consagración es el pequeño escapulario marrón.

El escapulario del Carmen es un sacramental, es decir, según el Concilio Vaticano II, "un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia". (S.C.60).

A finales del siglo XII o principio del XIII nacía en el monte Carmelo, de Palestina, la Orden de los Carmelitas. Pronto se vieron obligados a emigrar a Occidente. En Europa, tampoco fueron muy bien recibidos por todos. 

En 1251, la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de ángeles, se apareció a San Simón Stock, General de los Carmelitas, con el escapulario de la Orden en sus manos, y le dijo: "Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego eterno"; es decir, quien muera con él, se salvará.

Este relato lo encontramos ya en un santoral de fines del siglo XIV, que sin duda lo toma de códices más antiguos. En el mismo siglo XIII Guillermo de Sandwich O.C. menciona en su "Crónica", la aparición de la Virgen a San Simón Stock prometiéndole la ayuda del Papa.

La promesa del escapulario es de tal trascendencia, que precisamente por ello suscitó fuerte oposición.


Al vestir el escapulario, y durante toda la vida, es muy importante que sepamos apreciar su profundo y rico significado, como pertenencia a una Orden, a la del Carmen, con obligación de vivir según su rica espiritualidad y su propio carisma. Quien viste el escapulario debe procurar tener siempre presente a la Santísima Virgen y tratar de copiar sus virtudes, su vida y obrar como Ella, María, obró, según sus palabras: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".

El escapulario del Carmen es un MEMORIAL de todas las virtudes de María. Así lo recordaba a todos: religiosos, terciarios, cofrades. "Que forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia de la Santísima Madre", el Papa Pío XII, el 11.2.1950.

  • Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad.
  • Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor.
  • Vean, sobre todo, en esta librea que visten ida y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino.
  • Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratismo Corazón de la Virgen Inmaculada, recientemente recomendada".
Cada escapulario tiene sus privilegios o gracias particulares, pero todos pueden sustituirse por la medalla-escapulario (cfr. Decreto de 16-XII-1910). Sería falta de fe en la autoridad suprema del Vicario de Cristo que confiere a esta medalla tal privilegio, creer que vale menos, para ganar las promesas, llevar la medalla que los trozos de paño (aunque en determinados casos, por otras razones externas de mayor visibilidad, etc., puede ser preferible el escapulario de paño).

La medalla-escapulario debe tener por una parte la imagen de Jesús con el Corazón, y por la otra una imagen de la Virgen bajo cualquier advocación. Lo mismo que los escapularios ha de estar bendecida por un sacerdote.

Es doctrina católica, repetida por el Concilio Vaticano II: "El conjunto de los fieles, porque tiene la unción del Espíritu Santo (cfr. 1 Jn. 2, 20-27) no puede equivocarse cuando cree, y esta peculiar propiedad suya la manifiesta por el sentido sobrenatural de fe de todo el pueblo cuando, desde los Obispos hasta los últimos fieles, presta su consentimiento universal en lo referente a la fe y costumbres. Con este sentido de fe... y bajo la guía del sagrado Magisterio... se adhiere infaliblemente a ella, con certero juicio la penetra más profundamente y la aplica más plenamente a la vida" (L.G. 12).

Esta precisa y espléndida formulación conciliar no puede ser más explícita. Y es que la misma prerrogativa de infalibilidad concedida por Jesús a su Vicario mediante la asistencia del Espíritu Santo, tiene precisamente como finalidad que el conjunto del Pueblo de Dios, su Iglesia y Cuerpo místico, no se equivoque, por ejemplo, con una devoción aceptada por todos.

En consecuencia: Si la promesa del Escapulario aplicada a todos los fieles (proceda de la visión de San Simón Stock o de donde sea) no fuese verdadera, el Espíritu Santo no hubiera permitido que la Iglesia, el conjunto del Pueblo de Dios, la tuviese por cierta. Para muchos la prueba es irrefutable, ni para ello es necesaria una definición del Magisterio Supremo. Aunque sí hubo controversias y fueron dirimidas por la Santa Sede.

Privilegio sabatino

El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino.

Según la tradición, a la muerte de Clemente V (1314), en el cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: "Quiero que anuncies a los Carmelitas y a sus Cofrades: los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino, - o los que no sepan leer se abstengan de comer carne los miércoles y sábados -, si van al purgatorio Yo haré que cuanto antes, especialmente el sábado siguiente a su muerte sean trasladadas sus almas al cielo".

Se ha escrito mucho sobre la "Bula sabatina", que en ese sentido publicó Juan XXII, pero no hay suficientes pruebas documentales de ella. Sin embargo en el siglo XV es muy citada, por ejemplo por el seudopapa Alejandro V (elegido por el Concilio de Pisa, después de haber éste destituido a Gregorio XII y Benedicto XIII, para acabar con el cisma; pero es claro que uno de ellos debía ser legítimo, y un concilio no puede destituirle, sin embargo algunos, como San Roberto Belarmino, consideran a Alejandro V Papa verdadero, y el próximo Alejandro se tituló VI); aunque su bula de 7-07-1409 confirmando el Escapulario no tenga valor magisterial, es interesante su testimonio de que conocía la de Juan XXII. Esta también fue citada por Sixto IV (1-04-1477), Clemente VII (1530) y San Pío V (1566) - quienes además citan y confirman la de Alejandro V -; etc.

En las citas de la "Bula sabatina" por los diversos autores, se encuentran diversas lecturas de ella (lo que prueba que no dependen de un solo documento inmediato). Por ejemplo, algunos en vez de ser "sábado" cuando la Virgen socorre a los cofrades del purgatorio leen "súbito" (cuanto antes), lo que parece una errata de transcripción, aunque así ha pasado a la liturgia y a las encíclicas de Pío XII.

El privilegio sabatino fue muy impugnado, no histórica, sino teológicamente, llegando el Inquisidor General de Portugal, en 1609, a prohibir a los Carmelitas el predicarlo. Estos apelaron al Romano Pontífice, quien confió la causa al Santo Oficio, y por fin, en 1613 dio un decreto renovado literalmente por Inocencio XI (1678), San Pío X (1908) y Pío XI (1922). En él se estableció: se permite a los PP. Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede creer... (sigue lo dicho antes).

Pío XII en su citada Carta Magna del Escapulario del Carmen de 1950, enseña: "A la verdad, no dejará la piadosísima Madre que sus hijos que expían sus culpas en el purgatorio, no consigan cuanto antes la vida eterna por su intervención delante de Dios, en conformidad con el privilegio sabatino".

En resumen: el privilegio sabatino consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto con el Escapulario y durante su vida hayan guardado castidad según su estado y rezado todos los días el oficio parvo. (Este se puede sustituir por la Liturgia de las Horas o por la abstinencia de carne los miércoles y sábados, o un sacerdote con facultad para ello, lo puede conmutar por otra obra piadosa, v.gr. el rezo diario del Rosario). Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y cumplir la penitencia (de manera semejante a como se recuperan los méritos perdidos por el pecado mortal, lo cual parece casi excesiva generosidad de Dios, pero es doctrina católica).

La certeza de este privilegio más que histórica, como decíamos del Escapulario, está fundada en la potestad de la Iglesia que así lo propone y recomienda. Sería temerario y ofensivo para la Iglesia, cuya Cabeza es Cristo y su alma vivificante el Espíritu Santo, creer que comete una equivocación secular y universal en algo que pertenece a la doctrina y vida cristiana.

En 1950 recordaba Pío XII: "Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la patria celestial por su intersección, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha trasmitido" con estas palabras:

"Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos - religiosos, terciarios y cofrades - hallaré en el Purgatorio los liberaré y los llevaré al monte santo de vida eterna".

Protección maternal

Por su profundo simbolismo mariano, por los grandes privilegios y por el gran amor y privilegiada asistencia, que ha manifestado a través de los siglos la Santísima Virgen del Carmen a quienes visten devotamente su escapulario, es lo que tan prodigiosamente se ha extendido por doquier esta piadosa devoción de vestir su escapulario.

Sobre todo por su rico simbolismo: ser hijo de María, ver en él todas las virtudes de María, ser símbolo de nuestra consagración filial a la Madre Amable. Por Morir en gracia de Dios, quien lo vista piadosamente.

  • Por que saldrá del Purgatorio cuanto antes quien muera devotamente con él.
  • Por llegar su protección a todos los momentos de la vida, a la muerte y aún más alla". En la vida protejo; en la muerte ayudo, después de la muerte salvo, con sus credenciales.
  • Por los innumerables prodigios que ha obrado.
  • Por las relaciones con sus apariciones mas recientes en Lourdes y Fátima.
  • Por las muchas indulgencias que disfrutan quienes visten este escapulario.
Indulgencias

He aquí las indulgencias plenarias y parciales para los que visten el escapulario.

A) Indulgencias plenarias.

1. El día que se viste el escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.

2. En estas fiestas:

a) Solemnidad de la Virgen del Carmen (16 de Julio);
b) San Simón Stock (16 de mayo);
c) San Elías Profeta (20 de Julio);
d) Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre),
e) Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre);
f) San Juan de la Cruz (14 de Diciembre);
g) Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre).

B). Indulgencias Plenaria el día del Carmen.- El día del Carmen, 16 de Julio, o en la fecha que exactamente se celebre, tiene concebida una indulgencia plenaria.

C). Indulgencia parcial.- Se gana indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario. Se puede ganar no sólo por besarlo, sino por cualquier otro acto de afecto y devoción. Y sólo al escapulario, sino también a la medalla- escapulario.