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--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

Oración de la Mañana (Jueves en Período de Pandemia)



En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 
(Podemos hacer la Señal de la Cruz, mojando nuestra frente con Agua Bendita)

En este jueves vamos a rezar pidiéndole a Jesús que nos ayude durante todo el día. 

Vamos a responder rezando: "Ayúdanos en este día, Señor"

- No permitas Señor, que hoy nos dejemos vencer por el mal, antes danos tu fuerza para que venzamos al mal a fuerza de bien. 

- Tú que bautizado por Juan en el Jordán fuiste ungido con el Espíritu Santo, asístenos durante este día para que actuemos movidos por este mismo Espíritu. 

Señor Jesucristo, Luz Verdadera que alumbras a todos los hombres y les muestras el camino de la salvación. Concédenos la abundancia de tu gracia para que preparemos delante de Ti sendas de justicia y de paz. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 


Insistimos ante la imagen del Cristo Crucificado, que nos salve, que nos ayude. 

Señor Jesús, Santo Cristo, Esperanza que nunca nos defrauda, ten piedad de nosotros y líbranos de todo mal. Te suplicamos que doblegues el flagelo de este virus, que se difunde entre nosotros, que cures a los enfermos, preserves a los sanos, sostengas a quienes trabajaban por la salud de todos. Muéstranos tu rostro de misericordia, y sálvanos por tu gran amor. Te lo pedimos por la intercesión de María, Madre tuya y madre nuestra, que con su amor fiel nos acompaña. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 


Santa Madre de Dios, protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios en este período de emergencia combaten en primera línea y arriesgan su vida para salvar otras vidas. Acompaña a su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud. Amén.

30 de Julio: Memoria Litúrgica de san Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia


Crisólogo significa: el que habla muy bien.

Este santo ha sido uno de los oradores más famosos de la Iglesia Católica. Nació en Imola (Italia) y fue formado por Cornelio obispo de esa ciudad, por el cual conservó siempre una gran veneración. Este santo prelado lo convenció de que en el dominio de las propias pasiones y en el rechazar los malos deseos reside la verdadera grandeza, y que este es un medio seguro para conseguir las bendiciones de Dios.

Pedro gozó de la amistad del emperador Valentiniano y de la madre de este, Plácida, y por recomendación de ellos los dos, fue nombrado Arzobispo de Ravena (la ciudad donde vivía el emperador). También gozó de la amistad del Papa San León Magno.

Cuando empezó a ser arzobispo de Ravena, había en esta ciudad un gran número de paganos. Y trabajó con tanto entusiasmo por convertirlos, que cuando él murió ya eran poquísimos los paganos o no creyentes en esta capital.

A la gente le agradaban mucho sus sermones (y por eso le pusieron el sobrenombre de crisólogo, o sea: el que habla muy bien). Su modo de hablar era conciso, sencillo y práctico. Sabía explicar muy claramente las principales verdades de la fe. A ratos se entusiasmaba tanto mientras predicaba, que la misma emoción le impedía seguir hablando, y el público se contagiaba de su entusiasmo y empezaban muchos a llorar. En los dos meses más calurosos del verano dejaba de predicar y explicaba así jocosamente a sus oyentes el porqué de esta determinación: "en este tiempo de calores tan bochornosos no les predico, porque ustedes se apretujan mucho para escucharme y con estas temperaturas tan altas llegan los ahogos y trastornos, y después le echan toda la culpa de ello a mis sermones". La gente se admiraba de que en predicaciones bastante breves, era capaz de resumir las doctrinas más importantes de la fe. Se conservan de él, 176 sermones, muy bien preparados y cuidadosamente redactados. Por su gran sabiduría al predicar y escribir, fue nombrado Doctor de la Iglesia, por el Papa Benedicto XIII.

Recomendaba mucho la comunión frecuente y exhortaba a sus oyentes a convertir la Sagrada Eucaristía en su alimento de todas las semanas.

Murió el 30 de julio del año 451.

Quiera nuestro buen Dios concedernos que muchos predicadores y catequistas de nuestro tiempo merezcan también el apelativo de Crisólogos: los que hablan muy bien.

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica. (Lc, 8, 21).

29 de Julio al 6 de Agosto: Novena a san Cayetano, presbítero



En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 

Acto de contrición. Se puede rezar el Pésame. 

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Omnipotente y sempiterno Dios, que hiciste que San Cayetano confiando en vuestra Providencia despreciara las cosas de la tierra y se viera enriquecido con abundantes bienes celestiales; concedednos que los que imploramos los efectos de vuestra admirable Providencia seamos socorridos en nuestras necesidades por su intercesión. Os lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:

DÍA PRIMERO

Glorioso San Cayetano, que tanto apreciasteis la práctica saludable de la oración, que vuestra vida fue una oración continua, y a este provechoso ejercicio dedicabais particularmente hasta ocho horas diarias; haced que estemos plenamente convencidos que todo se alcanza mediante la oración y nada se puede esperar sin ella y que todas nuestras oraciones vayan acompañadas de viva, fe, reverente atención, profunda humildad, filial confianza e inagotable perseverancia. Amén.

DÍA SEGUNDO 

Glorioso Protector mío San Cayetano, cuyo amor a Jesús Sacramentado animó vuestro celo a levantarle suntuosos templos, adornándolos con magnificencia, y a exhortar a los fieles a que recibieran frecuentemente y con piedad la Divina Eucaristía; alcanzadnos que por reverencie al Santísimo Sacramento estemos en el templo con piedad y modestia, y recibamos la Sagrada Comunión con mérito pera la vida eterna. Amén.

DÍA TERCERO

Glorioso protector mío San Cayetano, cuya singular devoción a María os mereció su protección, particularmente en la hora de la muerte, en la que os dijo llena de dulzura: Cayetano, vente conmigo que mi hijo te espera; alcanzadnos de esta bondadosa Madre que la invoquemos en todos los instantes de nuestra vida y de este modo Ella nos asista ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DÍA CUARTO

Glorioso Protector mío San Cayetano que fuisteis acérrimo defensor de la Fe contra todos los embates de la herejía descubriendo con destreza el virus, emponzoñado del error; haced que apreciemos el don inestimable de la fe, sin la cual es imposible agradar a Dios, y rechacemos con prontitud y firmeza todas las sutilezas del error. Amén.

DÍA QUINTO

Glorioso Protector mío San Cayetano, que tanto os distinguisteis en la virtud de la esperanza, que rechazaste los medios humanos que os ofrecían los poderosos de la tierra para el sustento de vuestras comunidades, esperándolo todo de la Providencia; alcanzadnos que vivamos con la inquebrantable esperanza de que Dios nos concederá por los méritos de su divino Hijo la vida eterna junto con los medios para conseguirla, y que nuestra confianza de alcanzar los bienes temporales no se vea jamás confundida Amén.

DÍA SEXTO

Glorioso Protector mío San Cayetano cuya ardiente caridad dilató tanto vuestro pecho que de él salió vuestro corazón, agitando dos alas maravillosas, hacia el cielo y perseguisteis siempre a su enemigo mortal, el pecado; alcanzadnos que amemos a Dios de todo corazón y por Dios a nuestros prójimos. Amén.

DÍA SÉPTIMO

Glorioso Protector, mío San Cayetano cuya profundísima humildad os hizo renunciar las dignidades pontificias y os reprochaba como un gran atrevimiento el haber recibido la dignidad sacerdotal; concedednos que no merezcamos por nuestra soberbia que Dios aparte su rostro de nosotros, sino que con nuestra sincera humildad atraigamos sobre nosotros sus misericordiosas miradas. Amén.

DÍA OCTAVO

Glorioso Protector mío San Cayetano, que sufristeis con tanta paciencia toda vuestra vida, particularmente cuando el saqueo de Roma y fuisteis azotado y encarcelado por soldados inhumanos; alcanzadnos la gracia de sufrir pacientemente las adversidades de esta vida, para así labrarnos una gloriosa corona en el cielo. Amén.

DÍA NOVENO

Glorioso Protector mío San Cayetano, cuya perfecta castidad mereció que la Virgen Madre depositara en vuestros brazos a su Divino Hijo y que vuestro cuerpo exhalara cierto aroma celestial; alcanzadnos que no manchemos nuestro corazón con el pecado impuro y que guardemos nuestra castidad con la mortificación cristiana. Amén.

ORACIONES FINALES

Para alcanzar esta gracia y las demás que deseamos obtener por intercesión de San Cayetano, rezaremos tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. Después se dirá la oración final, compuesta por San Cayetano.

Oración compuesta por San Cayetano. 

"Mirad, oh Señor y Padre Santo, desde vuestro Santuario y lugar excelso donde habitáis en el cielo y fijad vuestra mirada en esta Hostia Santa que os ofrece nuestro gran Pontífice vuestro Hijo Santísimo y Señor nuestro Jesús por los pecados de sus hermanos, y perdonadnos nuestras muchas culpas. He aquí la voz de la sangre de nuestro Hermano Jesús que clame a Vos desde la Cruz. Escuchad, ¡oh Señor!, aplacaos, atended y enviad vuestro socorro; no lo retardéis, Dios mío, por vuestra gran bondad ya que vuestro nombre ha sido invocado sobre nosotros, sobre esta ciudad y sobre todo este pueblo y obrad con nosotros según vuestra misericordia".

Oh Dios!, Protector de los que en Vos confían sin cuyo poder y gracia nada existe de bueno y santo; derramad copiosamente sobre nosotros vuestra misericordia para que, a ejemplo de San Cayetano, usemos de tal modo de los bienes temporales que no perdamos los eternos de la gloria. Os lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo Amén.

Oración a san José - del Papa Francisco


Oración a San José por las familias

Padre, Tú encomendaste a san José lo más valioso que tenías: el Niño Jesús y su madre, para protegerlos de los peligros y de las amenazas de los malvados. 

Concédenos, también a nosotros, experimentar su protección y su ayuda. Él, que padeció el sufrimiento de quien huye a causa del odio de los poderosos, haz que pueda consolar y proteger a todos los hermanos y hermanas que, empujados por las guerras, la pobreza y las necesidades, abandonan su hogar y su tierra, para ponerse en camino, como refugiados, hacia lugares más seguros. 

Ayúdalos, por su intercesión, a tener la fuerza para seguir adelante, el consuelo en la tristeza, el valor en la prueba. 

Da a quienes los acogen un poco de la ternura de este padre justo y sabio, que amó a Jesús como un verdadero hijo y sostuvo a María a lo largo del camino. 

Él, que se ganaba el pan con el trabajo de sus manos, pueda proveer de lo necesario a quienes la vida les ha quitado todo, y darles la dignidad de un trabajo y la serenidad de un hogar. 

Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que san José salvó al huir a Egipto, y por intercesión de la Virgen María, a quien amó como esposo fiel según tu voluntad. Amén. 

Lecturas Propias de la Memoria Litúrgica de santa Marta (M.O.)

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan     4, 7-16

    Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
    El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
    Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
    Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.
    La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.
    El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él.
    Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.
    Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 33, 2-11

R. Bendeciré al Señor en todo tiempo.

O bien:

¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Angel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! R.

Teman al Señor, todos sus santos,
porque nada faltará a los que lo temen.
Los ricos se empobrecen y sufren hambre,
pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.


ALELUIA     Jn 8, 12
Dice el Señor: Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según san Juan     11, 19-27

    Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dio a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas.»
    Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»
    Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
    Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?»
    Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo.»

Palabra del Señor.


O bien:

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según san Lucas     10, 38-42

En aquel tiempo:
    Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
    Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
    Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
    Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.»

Palabra del Señor.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 22°



DÍA XXII 

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz. 

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

Participación de los méritos de la orden Carmelitana 

I 

Otro de los privilegios contenidos en el santo escapulario, y no de menor consideración y estima para los cofrades del Carmen, es la participación de méritos de toda la orden carmelitana.
     Al ser recibidos en la cofradía, la Virgen del Carmen los toma por hijos adoptivos y les llama cofrades, hermanos de su orden, como dijo al Papa Juan XXII; y siendo hermanos de la orden, esta les abre sus tesoros y les hace parte de todos los bienes espirituales y méritos de la orden del Carmen calzado y descalzado ha tenido y obtiene cada día; esto es, les hace parte de todas las oraciones, súplicas, vigilias, misas, penitencias, maceraciones, sufragios , ayunos, oficio divino y de cuantas acciones meritorias se obran en la oscuridad y silencio en el claustro por los fervorosos religiosos y santas religiosas. Por esto, al recibirlos en sacerdote en la cofradía, con la autoridad de que los superiores te ha sido dada, les dice a cada uno: te admito a la participación de todos los méritos de la orden. Pero entonces comienza a ser miembro accesorio, y como tal le confiere la orden El privilegio, y favor de tener parte en todos los tesoros espirituales de la misma. Piensa tú ahora qué tesoro de méritos tendrá la orden carmelitana, que cuenta tantos siglos de existencia, qué tiene tantos y tan grandes santos, como Elías y eliseo, Cirilos y Albertos, Teresa de Jesús y Magdalena de pazzi, Pedro Tomás y Juan de la Cruz, y otros santos altísimos, que como estrellas fulgentes resplandecen en el cielo Carmelitano. Mira cuántos méritos no alcanzan todavía los que, haciendo violencia a la naturaleza, se esfuerzan en observar la rigidez y austeridad de los estatutos de la orden; los que, olvidados de toda cosa mundana, se consagran a la vida contemplativa, desafiando el fervor y caridad a los mismos ángeles, y los que, abandonando su patria y sus parientes, se sujetan al pesado yugo del ministerio apostólico en lejanas regiones, buscando por los desiertos las fatigas, como el pan de cada día, para encontrar al más que ganar para Jesucristo. Pues de todos los bienes y méritos eres participante tú, porque al ingresar en la cofradía del santo escapulario del Carmen, la Virgen te ha tomado por hijo y hermano de su orden, y está por miembro suyo accesorio.
      ¿ No es verdad de grande aprecio este favor, que enriquece tu alma de bienes y méritos tales,que si tuvieras que ganar la parte más pequeña de ellos con tus obras, te gustaría hacer muchos años de rigurosa penitencia?

II

¿Sabes tú la utilidad que te reporta esta participación de los méritos de toda la orden carmelitana?
     Tú qué acaso esperas pobre de méritos, preocuparte demasiado en negocios terrenos, con esta participación llenas los senos de tu alma demeritos que la hacen hermosa delante de Dios y son principio de nuevas gracias. Tú que con tus oraciones y súplicas, acaso frías y poco fervorosas, no alcanzarías del cielo lo que pides o te conviene en tus necesidades y aflicciones, te lo dará Dios por los méritos de la orden, a la que te has asociado. Tú que acaso estás olvidado, o te gustaría hacer mucha penitencia, para satisfacer por tus culpas, sean graves o leves y disminuir o librarte de las penas que por ellas te esperan en la otra vida, por participar de los méritos de la orden, hace dios que ellos te sirvan de sufragio y satisfacción para las penas que mereces por tus pecados. ¿Comprendes ahora el favor qué te hace la orden, y el privilegio que lleva el santo escapulario? Si es, pues, tan útil y provechoso para nuestro espíritu está devoción, itan consoladora para nuestro corazón, ¿No merecerá que fijemos en ella nuestra atención y la abracemos con interés, ya que, aún en esta vida, nos da el ciento por uno? Este es el mejor modo de negociar: adquirir con poca costa muchos méritos y gracias, que serán los que nos coronarán  después en la gloria. Y ya que es la Virgen del Carmen, tu madre amorosa, la que te hace esta merced, agradécele tanto bien y muéstrate reconocido, ofreciéndole un corazón fervoroso que esté siempre ardiendo en su amor.

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

 Estando la madre Casilda de San Angelo, Carmelita descalza,  pensando en la vigilia de la fiesta de nuestra santísima madre del Carmen la gracia y favor singularisimo Que la virgen había hecho a su orden y cada uno de sus miembros, sean religiosos, terceros o cofrades, contarles el santo escapulario, arrebatada en éxtasis vio a la soberana reina del cielo con grande acompañamiento de religiosos y demás gente con el santo escapulario, unos con mayor y otros con menor gloria, lavando todos y bendiciendo a tan buena madre, en acción de gracias por los singulares favor es que habían recibido; y le parecía que todos los cortesanos del cielo, y en particular aquellos de otras órdenes religiosas, estaban como asombrados y sobremanera admirados al ver las gracias que la Santísima Virgen, dispensaba tan largamente a sus Carmelitas, protegiendolos y mostrándose su especial protectora y madre. 

Obsequio. Rezar el oficio parvo de la virgen en agradecimiento por habernos llamado a la participación de los méritos de su orden. 

Sentencia. Yo os he introducido en el Carmelo para que gusteis sus frutos y lo mejor de él 
(Jerem. II, 7) 

Oremus.
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

Oración de la Mañana (Miércoles en Período de Pandemia)



En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
(Podemos hacer la Señal de la Cruz, mojando nuestra frente con Agua Bendita)

En este día Miércoles, le pedimos a Jesús que viva con nosotros. 

Respondemos rezando: 
"Que en este día vivas con nosotros, Señor" 

- Señor, Sol de justicia que nos iluminaste en el bautismo, te consagramos este nuevo día. 

- Que sepamos bendecirte en cada uno de los momentos de nuestra jornada y glorifiquemos tu Nombre con cada una de nuestras acciones. 

Señor Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, danos tu ayuda para que nuestras palabras, pensamientos y acciones, sigan tu camino. 
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Al Santo Cristo Crucificado, le pedimos nuevamente hoy que nos salve de la situación que nos encontramos.

Señor Jesús, Santo Cristo, Esperanza que nunca nos defrauda, ten piedad de nosotros y líbranos de todo mal. 
Te suplicamos que doblegues el flagelo de este virus, que se difunde entre nosotros, que cures a los enfermos, preserves a los sanos, sostengas a quienes trabajaban por la salud de todos. Muéstranos tu rostro de misericordia, y sálvanos por tu gran amor. Te lo pedimos por la intercesión de María, Madre tuya y madre nuestra, que con su amor fiel nos acompaña. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 


Santa María, como en Caná intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas. Que abra sus corazones a la esperanza. Amén.