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31 de Agosto: Memoria Litúrgica de san Ramón Nonato, religioso

 


Un buen ejemplo para las madres de hoy que tratan de limitar la descendencia y algunas, lo que es peor, traman quitar la vida a los indefensos no nacidos.

En la provincia de Lérida (España), en una casita de campo, cerca del pueblo del Portell, y descendientes de las nobles familias de los Fox y Cárdenas, vino al mundo este niño de modo milagroso ya que fue extraído del vientre de su madre cuando ella ya estaba muerta, de aquí el sobrenombre con que es conocido, No-Nato, no nacido.

Los planes de Dios no son nuestros planes. Tampoco los planes de los padres, a veces, son los mejores para sus hijos. En muchas ocasiones, ellos buscan su propio egoísmo en lugar del bien de sus hijos.

El padre de Ramón le envío a Barcelona para que hiciera amistad con gente rica, hiciera carrera, y el día de mañana fuera su orgullo y su sostén.

Al poco tiempo de llegar a Barcelona, Ramón se entregó a una vida de profundo estudio pero no menos se dedicó a la vida de piedad. Para ello, en lugar de hacer amistad con ricos, se preocupaba de los libros y de los necesitados.

Al enterarse, su padre le mandó volver a Portell y allí le encargó el cuidado de unas ovejillas. Hizo amistad con otros pastores, pero como el demonio no duerme, pronto algún envidiosillo le acusó al amo de las ovejas de que abandonaba el ganado.

El amo le creyó y cierto día le siguió de lejos para ver si era verdad. Y ciertamente así era: El jovencillo Ramón se retiraba a un lugar solitario, y, puesto de rodillas, se entregaba a la oración.

Pero la maravilla del amo subió de emoción al ver que un joven bien apuesto, con alas de ángel, cuidaba de su rebaño y alimentaba en los mejores pastos a sus ovejas. De hecho eran las que más lana y leche producían. La envidia se trocó en admiración y respeto.

Por este tiempo es cuando se puso al servicio total de la Virgen María y bajo su amparo. Un día, mientras cuidaba de sus ovejillas, le habló así:

"Madre mía, tú sabes que yo no he tenido la dicha de conocer a mi madre en la tierra, pero te conozco a Ti y te amo ¿no querrás suplir a mi madre de la tierra?"

- Y la Virgen María le contestó: "Sí, sí, hijo mío, acepto con gusto ser tu madre..."

Hasta los oídos de Ramón llegaron los prodigios que obraba en Barcelona un joven llamado Pedro Nolasco (posteriormente Santo) que trataba de fundar una Orden para redención de los pobres cautivos, que, caídos en manos de los sarracenos, eran llevados a las mazmorras de África.

Marchó a Barcelona y se encontró con él y se puso a su servicio y bajo su dirección espiritual.

En Barcelona se entregó a hacer obras de caridad por las calles y en los domicilios particulares. Sobre todo, dejó huellas de su gran caridad para con toda clase de enfermos en el Hospital de Santa Eulalia. Una antigua biografía nos lo pinta así:

"Era de caridad incandescente, que amaba las letras y aprovechaba mucho en ellas. De pueblo en pueblo iba llevando la Buena Nueva del Evangelio; todos los caballeros y nobles le respetaban; todos los pobres le amaban y todos seguían sus huellas...

Por fin iba a llegar al heroísmo su caridad: Se entregó a cambio de un cautivo y estuvo en las cárceles de Argel. Grandes sufrimientos padeció allí por amor a Jesucristo y a sus hermanos los hombres.

Era por el 1237. Predicaba tanto y con tanto enardecimiento de Cristo que, para evitarlo, los moros le pusieron un candado en su boca. Como premio, el Papa le hizo cardenal de la Iglesia pero no se enorgulleció por ello.

Enamorado de Jesús Eucaristía y de María, partía a la eternidad por el año 1240.



Oración a san Ramón Nonato 

¡Oh! Glorioso San Ramón, a cuyo poder sometió Dios la tierra y los elementos, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, hallando en vuestra poderosa intercesión, abogado las doncellas, sucesión las casadas, defensa los que se ven calumniados, cosecha los labradores, puerto los náufragos, redención los cautivos, vista los ciegos y fin todos los males; por aquel vuestro ardiente deseo de recibir el Santísimo Sacramento, que obligó a Jesucristo a daros de sus benditas manos la sagrada Comunión, os suplico intercedáis por mí para que merezca frecuentar este celestial convite, y recibirle por Viático al fin de mi vida, y sobre todo que pueda obtener la gracia especial que os pido y la eterna felicidad de la gloria. Amén.

Domingo XXII° Per Annum - Ciclo C. Evangelio y Reflexión Dominical

 


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según san Mateo     16, 21-27

    Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
    Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá».
    Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
    Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
    ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
    Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras».

Reflexión Dominical: 

Queridos hermanos: 

Este domingo Jesús nos dice: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.»

"El que quiera venir detrás de mí". Como discípulos de Cristo, hemos de saber que ser cristianos es ir tras de Cristo, es decir seguirlo, amarlo, imitarlo, pero no como se imitar a cualquier persona admirada, sino que se trata de una imitación más profunda, una imitación posible con la gracia de Dios, una transformación desde dentro que se opera por acción del Señor en lo profundo del corazón. Por eso, san Alberto Hurtado, ante diversas situaciones de su vida, se preguntaba a sí mismo: "¿Qué haría Cristo en mi lugar?". En definitiva, seguir al Señor preguntándonos en cada circunstancia qué haría Él en nuestro lugar, es abrazar un camino de santidad. El Santo Padre Francisco nos recuerda que la santidad es un llamado para todos: "Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración. No es así. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales" (Gaudete et exsultate, n.14). La Virgen Santísima nos alcance del Señor la gracia de buscar la santidad siguiendo Cristo. 

"Que renuncie a sí mismo". ¿Qué significa este negarnos o renunciar a nosotros mismos? Ciertamente no significa reprimir nuestros deseos más profundos, nuestros anhelos, nuestros gustos, nuestro modo de ser, en una palabra, despersonalizarnos. La cosa es mucho más profunda, porque de lo que se trata es de renunciar a nuestras malas inclinaciones, es decir no dejarnos dominar por ellas, y cambiar de vida abandonando lo malo. Los pedagogos suelen hablar de "fortalezas" y "debilidades", y la idea es potenciar las fortalezas, no negarlas ni matarlas. Hoy día también se escucha decir: "Sé la mejor versión de ti mismo", pues bien, de alguna manera es eso el renunciar a nosotros mismos, porque esto significa dejar de ser "hombres viejos" para pasar a ser "hombres nuevos", la mejor versión de nosotros mismos por acción divina. En otras palabras, dejarnos restaurar por la Gracia de Dios, por eso dice San Gregorio Magno: "Se niega a sí mismo aquel que reforma su mala vida y comienza a ser lo que no era y a dejar de ser lo que era". La Virgen Santa, Nueva Eva, nos alcance a nosotros, sus hijos, la gracia de ser "nuevas creaturas" en Cristo Jesús. 

"Que cargue con su Cruz y me siga". La Cruz es todo sufrimiento, grande o pequeño, que se presenta en nuestra vida. Muchas veces los cristianos olvidamos que cada día nos hacemos la señal de la cruz, y a la sombre de su misterio es que nuestra vida se va desarrollando hasta llegar a su plenitud. Algunos abandonan la vida cristiana ante las dificultades y sufrimientos, pero el Señor no nos promete que andaremos de éxito en éxito, más bien Él nos propone abrazar la cruz con amor y seguirlo a Él. ¿Y cómo se abraza la cruz? ¿Con resignación? La resignación puede ser un primer paso. Pero es todavía más, porque no se trata sólo de resignarnos ante la Cruz sino de aceptarla y llevarla con amor, tras nuestro Señor Crucificado, y hallar en Él la vida, sabiendo que después del dolor de la Crucifixión viene el gozo de la Resurrección. Por eso, Santa Teresa de Jesús escribió un poema en el que dice que "en la cruz está la vida y el consuelo". 

"En la cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo. 
En la cruz está "el Señor de cielo y tierra", y el gozar de mucha paz, aunque haya guerra. 
Todos los males destierra en este suelo, y ella sola es el camino para el cielo. 
De la cruz dice la Esposa a su Querido que es una "palma preciosa" 
donde ha subido, y su fruto le ha sabido a Dios del cielo, y ella sola es el camino para el cielo.
Es una "oliva preciosa" la santa cruz que con su aceite nos unta y nos da luz. 
Alma mía, toma la cruz con gran consuelo, que ella sola es el camino para el cielo. 
Es la cruz el árbol verde y deseado de la Esposa, que a su sombra se ha sentado 
para gozar de su Amado, el Rey del cielo, y ella sola es el camino para el cielo. 
El alma que a Dios está toda rendida, y muy de veras del mundo desasida,
la cruz le es "árbol de vida" y de consuelo, y un camino deleitoso para el cielo. 
Después que se puso en cruz el Salvador, en la cruz está "gloria y el honor",
y en el padecer dolor vida y consuelo, y el camino más seguro para el cielo". 

Nuestra Señora al pie de la Cruz, nos alcance del Señor la gracia de tomar nuestra cruz y seguir a Jesús con amor y alegría.  

Del 30 de Agosto al 7 de Septiembre: Novena en honor a la Natividad de la Virgen María

 


En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Oración para todos los días

Virgen María, Madre de Dios, Reina y Madre mía, acudo a Ti, lleno de confianza y amor, porque creo que es por medio de Ti, que Jesús, verdadero Hijo de Dios y verdadero hijo tuyo, ha querido, quiere y querrá hasta el final de los tiempos derramar sobre mí pecador, todas las gracias, los bienes y la infinita misericordia que guarda en su Divino Corazón. Por esto te suplico a Ti, Madre de Bondad y de Misericordia, que me alcances de Jesús, la conversión de corazón, el perdón de mis pecados, el remedio de mis necesidades, la fortaleza en mis pruebas y sufrimientos, el consuelo en mis tristezas, sobre todo la salvación de mi alma, y lo que Te pido en esta Novena, si es según la Voluntad de Dios Padre, para mayor Gloria Suya, alabanza Tuya y bien de las almas y de mi alma.

Pedir la gracia que deseo alcanzar de María en esta Novena.

Primer día: Virgen María, ¡Bendita Tú entre todas las mujeres!

Tú que fuiste predestinada desde toda la eternidad, y elegida entre todas las mujeres, para ser la Madre del Hijo de Dios, por lo cual Dios infundió en tu alma todas las virtudes y el Espíritu Santo te colmó con todos sus dones e inflamó tu corazón en el amor de Dios. Te ruego, -ya que dicen que amarte es señal de predestinación-, que enriquezcas mi alma con el amor, las virtudes y frutos que necesito, para que mi vida sea digna de hijo de Dios y de hijo tuyo, para que imitándote a Ti, vaya uniendo más y más estrechamente mi voluntad a la Voluntad de Dios y así como con tu "Sí" a Su Voluntad dio inició la Historia de la Salvación , al tomar carne el Hijo de Dios en tus entrañas por obra del Espíritu Santo, también yo, haga de mi vida un "sí", y pueda emplear mi vida en el amor y servicio de Él y de la Iglesia, convirtiéndome en instrumento de salvación para los demás.

Rezar tres Ave María en honor de la Santísima Trinidad y Gloria.

Segundo día: Virgen María, siempre inmaculada, "bendito el Fruto de tu vientre".

Tú que desde el primer instante de tu concepción fuiste preservada por Dios de toda mancha de pecado y llena de gracia , para que llegada la "Plenitud de los tiempos" su Divino Hijo, llevando a cumplimiento el plan providencial de la Santísima Trinidad sobre la salvación de los Hombres, se encarnase en Ti por obra del Espíritu Santo, quedando Tú introducida ya desde aquel primer anuncio en el Misterio de Cristo tu Hijo para siempre. Te suplico por tu Inmaculada Concepción que me concedas Tu auxilio para que mantenga siempre mi alma limpia de pecado y el Espíritu Santo pueda formar Contigo y en Ti a Jesús en mi corazón y lleno de sus dones como Tu, sea una digna morada de la Santísima Trinidad.

Tercer día: Virgen María, Modelo de humildad y de obediencia a la Voluntad de Dios.

Tú que te llamaste a Ti misma "esclava del Señor", Tú que te gozaste en tu pequeñez, que Te consagraste del todo a Ti misma, ¡con todo tu ser a la Persona y a la obra salvífica de Jesús!, haciendo de tu vida no sólo un continuo canto de amor, de alabanza y de gratitud a Dios, sino también un continuo acto de servicio, cooperando así en la redención con humildad y fidelidad. Te suplico que me alcances del Señor que lleno de ese amor, lleno de fe y con un corazón humilde y generoso, pueda a ejemplo Tuyo, hacer de mi vida un continuo acto de servicio a su Persona y a su misión salvadora, siendo instrumento de salvación en sus Manos para otros y para la total y completa instauración de su Reino y de la Iglesia en el mundo, para que así un día Contigo pueda proclamar las grandezas de Dios y cantar por siempre sus Misericordias.

Cuarto Día: Virgen María, Maestra de oración y de silencio, primera oyente y discípula de Jesús.

Tú que como nadie conociste y viviste los Misterios de la Encarnación y de la Redención, Tú que guardaste y meditaste en tu Corazón con fe, esperanza y amor, las palabras que te fueron dichas de parte de Dios y los acontecimientos que constituyeron los Misterios de la infancia y de la vida de Jesús, descubriendo poco a poco a través de todo ello los misteriosos e inefables designios de Dios Padre sobre la salvación de los hombres. Te ruego que me alcances de Dios esa fe fuerte, firme e indestructible, esa esperanza contra toda esperanza y ese amor ardiente, pleno y total que adornaron tu Corazón, para que acepte siempre en mi vida los misteriosos designios de la Voluntad de Dios, vea en todo su Providencia que sólo desea mi bien y sea para otros testimonio de fe y de esperanza.

Quinto Día: Virgen María, madre, auxilio, salud, refugio, consuelo, socorro, abogada de todos aquellos que te necesitan y acuden a Ti con confianza y amor.

Tú que yendo a visitar a tu prima Santa Isabel y luego en las Bodas de Caná, me diste ejemplo de amor ,de generosidad y solidaridad con el prójimo, manifestándose en ambos momentos a través de Ti, la Divinidad y el poder de Jesús. Enséñame a tener ese espíritu de generosidad y de solidaridad para con todos los que forman parte de mi vida, con todos aquellos que de algún modo necesiten mi ayuda, especialmente con los mas pobres y también en aquellas necesidades por muy lejanas que estén en las que sea necesario el "milagro" y el poder de la caridad; que como Tú y con tu ayuda también yo lleve a Jesús allí adonde vaya , para que descubran a través de mí "siervo inútil", el poder y la misericordia de Jesús y como Tú en mi oración presente siempre y sin cesar a Dios Padre las necesidades de los hombres y del mundo.

Sexto Día: Virgen Santísima de los Dolores.

Tú que como nadie viviste, "sentiste" y sufriste en Tu Corazón de Madre , el desamor, la persecución, la calumnia, la dolorosa Pasión y Muerte que sufrió Jesús por nuestra salvación, alcánzame del Espíritu Santo la fe, el amor y el don de fortaleza que llenaron tu Corazón en aquellos momentos, para que también yo acepte con amor y una los sufrimientos de mi vida, a los de Jesús y a los Tuyos, para completar en mi carne -como decía San Pablo- lo que le falta a su Pasión en bien de la Iglesia y por la salvación de las almas. 

Séptimo Día: Virgen María, Madre de Dios y Madre de todos los Hombres.

Tú que estuviste junto a Jesús clavado en la Cruz, y sin duda te asociaste con entrañas de Madre a su sacrificio, y te ofreciste con Él al Padre para la salvación de todos los Hombres , engendrándonos como hijos tuyos al pie de la Cruz en la persona de San Juan a costa de dolores tan inmensos y amargos, defiende nuestra causa con tu protección maternal y tu intercesión "omnipotente" ante Dios. Obtennos a los que amamos y seguimos a Jesús el incesante socorro de su gracia, para que nos mantengamos fieles a las exigencias y a los compromisos de nuestro Bautismo y demos testimonio de Él con toda nuestra vida y para que podamos luchar contra los enemigos de nuestra salvación y no nos alejemos de Él por el pecado. Y ya que eres Madre de Bondad y de Misericordia ora sin cesar por tantos hombres, que viven en pecado, cerrados a su Misericordia; de espaldas a Él o negando su existencia. "Pon" ante Dios Padre, los brazos de Jesús abiertos en la Cruz, para que mantenga siempre sus brazos abiertos dispuestos a acoger en un abrazo de amor y de perdón a todos los hombres por los que Jesús entregó su vida, aunque sea en el último instante. Madre de los pecadores y Madre de la Vida, ruega por nosotros.

Octavo Día: Virgen María, Madre y Modelo de la Iglesia.

Tú que unida como una discípula más, a los Apóstoles y discípulos en el Cenáculo, esperaste orando e invocando sin cesar, el Don del Espíritu Santo prometido por Jesús antes de su Ascensión al Cielo. Alcánzame, que unido en oración con la Iglesia, implore a Dios que se realice en Ella un Nuevo Pentecostés, que El la una en la paz y en el amor y renueve y transforme los corazones de todos los cristianos, para que llenos de sus dones nuestra vida sea un testimonio de fe, de esperanza y de amor como la tuya y seamos ejemplo de santidad en este mundo tan secularizado, adonizado y alejado de Dios, para que así los hombres crean que Jesús es el Salvador, el Hijo enviado, predilecto y amado del Padre y escuchando su voz, crean y amen al Padre, y aceptando la Salvación vivan como salvados.

Noveno Día: Virgen María, Reina y Señora de los Ángeles.

Tú que fuiste Asunta en cuerpo y alma al Cielo, y coronada como Reina y Señora de Cielos y Tierra, y gozas ya sentada a la diestra de Jesús de la Unión de la Gloria eterna y del Amor de la Santísima Trinidad. Guíame, acompáñame y protégeme en mi peregrinaje de la fe hacia la vida eterna, para que no me aparte de Jesús, único y verdadero Camino hacia el Padre y en la hora de la muerte experimente tu poderosa intercesión y protección maternal, y así contigo pueda alabar, adorar y gozar de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por toda la eternidad.

Oración final

Te suplico Señor y Dios mío, que escuches a tu Madre y me concedas las gracias que Ella te solicita en favor mío ; "sentirla", amarla, y servirla con tu mismo amor y contar siempre con su intercesión "todopoderosa" ante tu Corazón, para que guiado, "acompañado" y defendido por Ella y siguiendo su ejemplo, pueda amarte y servirte en esta vida y gozar con Ella y con todos los Ángeles y Santos del amor de la Santísima Trinidad por toda la eternidad. Pídeselo por mi y en Tu Nombre a Dios Padre, con quién vives y reinas en unidad del Espíritu Santo por todos lo siglos de los siglos. Amen. 

¡Ave María Purísima, sin pecado concebida!

30 de Agosto: Fiesta de santa Rosa de Lima, virgen. Patrona de América Latina.

 


La Fiesta universal de Santa Rosa de Lima (1586-1617), patrona de Perú, América y las Filipinas, se celebra el 23 de agosto. Sin embargo, en el Perú, su país natal, su fiesta se celebra el 30 de agosto.

Nacida en Lima, Perú, en 1586, casi un siglo después del descubrimiento del Nuevo Mundo, Isabel Flores de Oliva es la primera flor de santidad producida por América.

Sus padres, españoles pobres que se habían establecido en el Virreinato del Perú, le dieron una educación cristiana y le hablaron sobre la vida de Santa Catalina de Siena, a quien siguió fielmente como un modelo de vida religiosa. Fue su propia madre quien, después de haber visto una rosa en su cuna, le dio el nombre de Rosa.

Se consagró al Divino Esposo a la edad de cinco años. Tomó el hábito de terciario dominico porque no había ningún convento dominico femenino en la ciudad. Vivía como un ermitaño en el jardín de sus padres, donde se entregaba a la oración y a la mortificación mediante el ayuno y la laceración. Su influencia fue inmensa, tanto por las gracias místicas que recibió como por su caridad para con los enfermos, los niños abandonados, los pobres y los ancianos.

Sus sufrimientos y su vida penitencial los ofrecía para la Iglesia y la ciudad, para las almas del purgatorio y la conversión de los pecadores. Santa Rosa tenía una sensibilidad particular hacia las almas que se pierden luego de haber sido rescatadas a un gran precio por la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Lloraba por el destino de los chinos, los turcos y de las sectas heréticas que desgarraban a Europa: luteranos, calvinistas, anabautistas, anglicanos...

Entregó su alma a Dios el 29 de agosto de 1617, a la edad de 31 años. 

En medio de los sufrimientos a causa de su débil salud, Rosa oraba así: “Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor”.

En 1617, el Domingo de Ramos, ocurrió su “desposorio místico”. Mientras oraba delante de la Virgen del Rosario, el Niño Jesús le dijo: “Rosa de mi Corazón, yo te quiero por esposa”. Ella le respondió: “Señor, aquí tienes a tu inútil esclava; tuya soy y tuya seré para siempre".

Hoy, en la Iglesia de Santo Domingo, en el centro de Lima, se conserva la loseta sobre la cual estaba de pie la santa cuando sucedió su desposorio. 

Santa Rosa de Lima murió el 24 de agosto de 1617 a los 31 años. Los funerales movilizaron a toda la ciudad. Entre los asistentes estuvieron altas autoridades eclesiásticas, políticas y el Virrey de España. Pero no solo ellos, estaba el pueblo que pugnaba por entrar a la casa de los de la Maza al grito de “santa, santa”. Muchas personas se acercaron al féretro en el que yacía su cuerpo para arrancar un trocito de su hábito y preservarlo como reliquia. Otras tuvieron que ser dispersadas por la guardia del Virrey porque llegaron hasta arrancarle un dedo del pie. 

Santa Rosa fue sepultada inicialmente en el claustro del Convento de los Dominicos, pero su cuerpo tuvo que ser trasladado a la capilla Santa Catalina de Siena en la iglesia del Rosario. Su cráneo se encuentra hoy en la iglesia de Santo Domingo -ubicada a unos pasos de la Plaza de Armas de Lima- junto a los cráneos de San Martín de Porres y San Juan Macías.

Fue canonizada por el Papa Clemente X en 1671 y se convirtió en la primera santa de América. El mismo Pontífice la declaró patrona principal del Nuevo Mundo (América), Filipinas e Indias Occidentales. "Probablemente no ha habido en América un misionero que con sus predicaciones haya logrado más conversiones que las que Rosa de Lima obtuvo con su oración y sus mortificaciones", dijo el Papa Inocencio IX al referirse a ella.

En 1992 San Juan Pablo II expresó que la vida sencilla y austera de Santa Rosa de Lima era “testimonio elocuente del papel decisivo que la mujer ha tenido y sigue teniendo en el anuncio del Evangelio”.


Oración a Santa Rosa de Lima 

Santa Rosa de Lima, Patrona de nuestro continente 
Latinoamericano, que es la esperanza de la humanidad 
y la esperanza de la Iglesia. Como amiga de Jesús 
y amiga entrañable de los hombres y mujeres 
de tu tierra bendita,  te rogamos le presentes al Señor nuestras necesidades de hoy:
Hay hambre de pan en muchos hogares
Hay hambre de verdad en muchas mentes 
cansadas y confundidas.
Hay hambre de amor y de ternura en muchos corazones. 
 Primeras flor de Santidad de América: haz que al mirar 
tu ejemplo de vida de oración y de abnegado sacrificio 
a los demás, los jóvenes descubran el amor a Cristo y 
su vocación de servicio a los hermanos; los pobres y 
marginados de nuestro pueblo sientan el amparo de tu 
protección; los enfermos experimenten la fuerza 
que brota de la Cruz. Que la familia latinoamericana
enraizada en una misma fe católica llegue a la morada 
del Reino de los Cielos. Amén. 


Oración a santa Rosa de Lima 

Oh esclarecida Virgen, Rosa celestial, que con el buen olor de vuestras virtudes habéis llenado de fragancia a toda la Iglesia de Dios y merecido en la gloria una corona inmarcesible; a vuestra protección acudimos para que nos alcances de vuestro celestial Esposo un corazón desprendido de las vanidades del mundo y lleno de amor divino.

¡Oh flor la más hermosa y delicada que ha producido la tierra americana!, portento de la gracia y modelo de las almas que desean seguir de cerca las huellas del Divino Maestro, obtened para nosotros las bendiciones del Señor. Proteged a la Iglesia, sostened a las almas buenas y apartad del pueblo cristiano las tinieblas de los errores para que brille siempre majestuosa la luz de la Fe y para que Jesús, vida nuestra, reine en las inteligencias de todos los hombres y nos admita algún día en su eterna y dichosa mansión. Amén.


Oración a santa Rosa de Lima 

Gloriosa Santa Rosa de Lima, tú 
que supiste lo que es amar a Jesús con 
un corazón tan fino y generoso. 
Que despreciaste las vanidades del 
mundo para abrazarte a su cruz desde 
tú más tierna infancia. 

Que profesaste una gran ternura y 
dedicación a los más desvalidos 
sirviéndolos como al mismo Jesús. 
Que amaste con filial devoción a la Virgen María.

Enséñanos tus grandes virtudes 
para que, siguiendo tu ejemplo,
podamos gozar de tu protección
en la tierra y de tu compañía en el cielo. Amén. 

29 de Agosto: Memoria Litúrgica del degollamiento de san Juan Bautista

 


San Juan Bautista es un santo único, cuya vida no se parece a la de ningún otro santo. 

Santificado desde el vientre de su madre, realizó múltiples milagros, incluso desde antes de su nacimiento. Anunció al Salvador por la alegría que propagó durante la Visitación; devolvió la fertilidad a su madre y el habla a su padre.

Precursor, preparó los caminos del Señor, predicó la conversión e instituyó un bautismo de penitencia, pues los tiempos mesiánicos habían llegado: el momento en que las profecías se harían realidad. 

Anunció al Salvador, que pronto se manifestaría públicamente. Bautizó a su Señor en las aguas del Jordán, donde se escuchó la voz del Padre, y el Espíritu Santo apareció en forma de paloma.

Y luego se desvaneció, permitiendo que sus mejores discípulos siguieran a Cristo y que las multitudes que él había instruido se unieran al Mesías.

Oportet minui : "Cristo debe crecer y yo disminuir" (Jn 3, 30)

Completada su misión, permaneció siempre fiel a la Ley de Dios, de la cual dio testimonio públicamente, denunciando los desordenes morales de las autoridades. Tuvo el valor de confrontar al rey Herodes, que mantenía una unión ilegítima y escandalosa con su cuñada, Herodías, pues su esposo aún no había muerto.

La harpía se aprovechó de una oportunidad inesperada -  una danza fascinante de Salomé, su hija; un juramento imprudente hecho por Herodes; una petición criminal; la expectativa de los invitados ebrios y el temor de contrariar a una compañera tiránica impiden que el rey se desdiga.

Al testimonio que San Juan Bautista dio de Cristo en su bautismo, se agrega hoy el martirio de sangre en defensa del matrimonio y la fidelidad a la Ley de Dios.

Estando en la cárcel, los esbirros de Herodes llegan repentinamente y toman al santo, cuya cabeza cortan para colocarla en una bandeja y mostrarla a los invitados satisfechos, en las festividades bárbaras... ¿Acaso supo San Juan Bautista la causa de su ejecución?

Admirable por su firmeza y abandono, San Juan Bautista ha sido escuchado más allá de lo imaginado. Oportet minui: "Cristo debe crecer y yo disminuir."


Oración a san Juan Bautista 

Sagrado precursor de Cristo, que santificado en el vientre de vuestra madre, fuiste la admiración del mundo en el ejercicio de las virtudes y en los privilegios con que te enriqueció Dios. Ángel en la castidad, apóstol en el celo y predicación, y mártir en la constancia con que por reprender al incestuoso Herodes ofrecisteis la cabeza al cuchillo, y en las luces sobrenaturales de que te dotó el cielo, profeta del que llegó a decir el mismo Cristo: "Entre los nacidos de las mujeres ninguno mayor que Juan Bautista"; suplica al Señor que:

por tu penitencia me haga mortificado,
por tu soledad, recogido,
por tu silencio, callado,
casto por tu virginidad,
espiritual por tu contemplación,
e invencible a mis pasiones por la victoria que tu alcanzaste de tus enemigos, para que logre verte en la patria eterna. Amén.

28 de Agosto: Memoria Litúrgica de san Agustín, obispo y doctor de la Iglesia

 


San Agustín es uno de los doctores más importantes de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 28 de agosto.

Nació en el año 354 en Tagaste, hoy la provincia de Souk Ahras en Argelia. Después de finalizar sus estudios en Cártago, se convirtió en profesor de gramática y retórica. Durante algún tiempo perteneció a la secta de los maniqueos, y vivió en el desorden moral.

Fue profesor en Roma y, posteriormente, en Milán, donde se convirtió gracias a las oraciones de su madre, Santa Mónica. El obispo de Milán, San Ambrosio, a cuyas homilías asistía San Agustín con frecuencia, lo bautizó en la noche de Pascua del año 387.

Fue bautizado a los treinta y tres años, y cinco años más tarde se convirtió en sacerdote. Finalmente, en el año 395, fue nombrado obispo de Hipona, hoy Annaba, en Argelia. Luchó contra los herejes donatistas, los maniqueos y los pelagianos, dando siempre el ejemplo de una vida santa, modesta y edificante.

Sus escritos - Las Confesiones (397), La Trinidad (416), La Ciudad de Dios (426) -, su gran sabiduría, sus sermones y sus tratados sobre los Libros Sagrados, sobre el libre albedrío, la gracia o la verdadera religión, le han ganado fama universal. Murió el 28 de agosto del año 430 en Hipona, que se encontraba en ese entonces bajo asedio por los Vándalos, luego de treinta y seis años de episcopado.

Sus restos mortales descansan en Pavía, en la basílica San Pietro in Ciel d'Oro, desde que el rey de los Lombardos, Liutprando, los mandó instalar en dicho lugar en el año 720. Doctor de la gracia, San Agustín fue canonizado por el Papa Bonifacio VIII.


“Tarde te amé, oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé”, dijo San Agustín. Este gran Santo es uno de los 36  doctores de la Iglesia y es patrón de "los que buscan a Dios”; también fue autor de varios libros de teología y filosofía, siendo sus obras más famosas las “Confesiones” y "La ciudad de Dios".

San Agustín de Hipona nació el 13 de noviembre en el año 354 en la ciuad de Tagaste, ubicada al norte de Africa. Fue hijo de Patricio y de Santa Mónica, que rezó durante varios años por la conversión de su esposo y de su hijo.

Durante su juventud, se entregó a una vida libertina y cometió varios pecados de impureza. Convivió con una mujer durante 14 años y ambos tuvieron un hijo llamado Adeodato, que murió siendo joven.

También perteneció durante nueve años a la secta de los Maniqueos hasta que conoció a San Ambrosio, cuyo testimonio le impresiona  y le motiva a acercarse a Dios.

Un día, cuando Agustín estaba en un jardín, sumido en una profunda crisis existencial, escuchó la voz de un niño que le decía : "Toma y lee ; toma y lee". El Santo abrió una biblia que tenía al lado y abrió una página al azar. Se encontró con el capítulo 13,13-14 de la carta de San Pablo a los romanos que decía :

"Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos...revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupeís de la carne para satisfacer sus concupiscencias".

Esta lectura marcó su conversión y desde ese momento resolvió  permanecer casto y entregar su vida a Cristo.

En el año 387 es bautizado junto a su hijo. Su madre fallece ese mismo año. Regresó a África y quiso llevar un estilo de vida monástica. Sin embargo, Dios tenía otros planes para él.

Un día asistió a la Eucaristía en Hipona. El Obispo, Valerio, lo vió y se enteró de su conversión y santidad. Entonces le dijo que necesitaba con urgencia a un sacerdote que lo asistiera en su labor. A pesar de su resistencia y lágrimas, Agustín entendió el llamado del Señor. 

Es ordenado sacerdote y cinco años después fue ordenado obispo. Dirigió la diócesis de Hipona por 34 años. San Agustín utilizó sus dotes intelectuales y espirituales para atender a las necesidades de su rebaño.

Combatió las herejías del tiempo, debatió contra las corrientes contrarias a la fe, acudió a varios consejos de obispos en África y viajó constantemente para predicar el Evangelio. Su intenso trabajo pastoral le forjó un gran prestigio dentro de la Iglesia.

El 28 de agosto del 430 enfermó y falleció. Su cuerpo fue enterrado Hipona, pero luego trasladado a Pavia, Italia. 

Para Benedicto XVI, San Agustín ha sido un “buen compañero de viaje” en su vida y ministerio. En enero del 2008 se refirió a él como “hombre de pasión y de fe, de altísima inteligencia y de incansable solicitud pastoral… dejó una huella profundísima en la vida cultural de Occidente y de todo el mundo”.

En agosto del 2013, el Papa Francisco, durante la Misa de apertura del Capítulo General de la Orden de San Agustín, se refirió al santo como un hombre que “comete errores, toma también caminos equivocados, peca, es un pecador; pero no pierde la inquietud de la búsqueda espiritual. Y de este modo descubre que Dios le esperaba; más aún, que jamás había dejado de buscarle Él primero”.

San Juan Pablo II  difundió la vida y obra de este Doctor de la Iglesia. En 1986, con ocasión del XVI Centerario de la Conversión de San Agustín, redactó la Carta Apostólica “Augustinum Hipponensem”.


Oración a san Agustín de Hipona

Amado santo, tu primeramente estuviste centrado en el hombre y te adheriste a las enseñanzas falsas. Finalmente te convertiste por la gracia de Dios y llegaste a ser un teólogo orante, centrado en Dios, en su amor y en su predicación. Ayuda a los teólogos en sus estudios de la verdad revelada. Ayúdales a seguir siempre el magisterio de la Iglesia en su esfuerzo por comunicar las enseñanzas de la tradición en una forma que resulte atractiva al mundo de hoy. Amén.

27 de Agosto: Memoria Litúrgica de santa Mónica de Hipona

 


“Cuántas lágrimas derramó esa santa mujer por la conversión del hijo! ¡Y cuántas mamás también hoy derraman lágrimas para que los propios hijos regresen a Cristo! ¡No perdáis la esperanza en la gracia de Dios!”, dijo el Papa Francisco durante la homilía de la misa de apertura del capítulo general de la Orden de San Agustín (28 de agosto de 2013). El Santo Padre aludía así a Santa Mónica (331-387) y la manera particular como se ganó el Cielo.

Mónica nació en Tagaste, norte de África (actual Túnez), el año 331. Siendo joven, por un arreglo de sus padres, se casó con Patricio, un hombre violento y mujeriego. Alguna vez le preguntaron por qué su marido nunca la golpeaba teniendo tan mal genio. Entonces ella respondió: "Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto la pelea, pues.... no peleamos". Quizás, tal actitud podría pasar por simple sumisión o pasividad, pero, por el contrario, en ella denotaba humildad y prudencia. Mónica sabía muy bien que la violencia no conduce sino a más violencia. Por eso, es más lógico pensar que ella escogió el mejor camino: el de la perseverancia, la caridad comprometida, la paciencia y la inteligencia.

Mónica sin lugar a dudas jugó un rol muy activo dentro de su familia. Nunca dejó de rezar y ofrecer sacrificios por la conversión de su esposo, cosa que finalmente logró. El padre de Agustín se bautizó poco antes de morir y dejó este mundo como cristiano.

Lamentablemente, su dolor no terminaría ahí. Agustín, su hijo mayor, era un joven de actitudes egoístas e impetuosas, que llevaba una vida disoluta y no tenía ningún interés en la fe. Mónica sufría al ver a su hijo alejado de Dios aunque guardaba la esperanza en que se convirtiera como lo hizo su esposo. Ella siguió rezando y ofreciendo sacrificios espirituales por su hijo.

Ciertamente, la relación con Agustín pasó por periodos difíciles en los que hubo tensiones e incomprensiones que pusieron a prueba su paciencia y su fe. Más de una vez pensó que todo esfuerzo era inútil, especialmente cuando veía a su hijo comportarse de manera inmoral. Se dice que Mónica se apartó de él en varias oportunidades, incluso negándole que permaneciera en su casa. Desesperada llegó a pedirle al obispo de la ciudad que hable con Agustín y lo convenza. Fue entonces que recibió aquella célebre respuesta: “esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas”. Dios le dió, de esa manera, consuelo, la fuerza que le faltaba y la sabiduría para entender mejor que “nuestros tiempos” no son siempre los tiempos de Dios.

Después de muchos años de incertidumbre sobre la salvación de su hijo, finalmente sus oraciones dieron el fruto esperado. Agustín, quien había realizado un largo itinerario espiritual e intelectual que lo dejó sumido en el vacío, se bautizó en la Pascua del año 387. Mónica logró estar durante ese tiempo a su lado pues lo había seguido hasta Milán, ciudad en la que Agustín abrazó el cristianismo.

No mucho tiempo después, cuando ambos se encontraban de camino de regreso a Tagaste, Mónica cae enferma y muere en el puerto de Ostia (África). Tenía 55 años.

En el Ángelus del 27 de agosto del 2006, el Papa Emérito Benedicto XVI dijo: “Santa Mónica y San Agustín nos invitan a dirigirnos con confianza a María, trono de la Sabiduría. A ella encomendamos a los padres cristianos, para que, como Mónica, acompañen con el ejemplo y la oración el camino de sus hijos”.


Oración a santa Mónica por las madres 

Madre ejemplar del gran Agustín, durante 30 años perseguiste de modo perseverante a tu hijo rebelde con amor, afección, perdón, consejo y rezos que clamaban al cielo. Intercede por todas las madres en este nuestro día para que puedan aprender a conducir a sus hijos a Dios y su Santa Iglesia. Enséñales cómo permanecer cerca de sus hijos, incluso de aquellos hijos e hijas pródigos que tristemente se han extraviado. Amén.

Oración a santa Mónica para pedir por los hijos 

A ti recurro por ayuda e instrucciones, Santa Mónica, maravillosa ejemplo de firme oración por los niños. En tus amorosos brazos yo deposito mi hijo(a) 
(mencionar aquí los nombres), 
para que por medio de tu poderosa intercesión puedan alcanzar una genuina conversión a Cristo Nuestro Señor. A ti también apelo, madre de las madres, para que pidas a nuestro Señor me conceda el mismo espíritu de oración incesante que a ti te concedió. Todo esto te lo pido por medio del mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.