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--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

Oración de la Mañana (Lunes en Período de Pandemia)



En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 
(Podemos hacer la Señal de la Cruz, mojando nuestra frente con Agua Bendita)

En este lunes, le pedimos a Dios su bendición. 

Vamos a responder: "Bendice nuestro día, Señor"

- Concédenos Señor, consagrar el principio de este día en honor de tu Resurrección, y haz que, todos los trabajos que realicemos durante esta jornada, te sean agradables. 

- Tú que para aumentar nuestra alegría y afianzar nuestra salvación, nos das el nuevo día, signo de tu amor renuevanos hoy y siempre para gloria de tu Nombre. 

Señor, Dios Salvador nuestro, danos tu ayuda para que siempre deseemos las obras de la Luz y realicemos la verdad, así, los que en Ti hemos renacido en el bautismo, seremos tus testigos entre los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 


Al Santo Cristo Crucificado, en este momento de Pandemia, en este momento de sufrimiento, le pedimos que nos libre. 

Señor Jesús, Santo Cristo, Esperanza que nunca nos defrauda, ten piedad de nosotros y líbranos de todo mal. Te suplicamos que doblegues el flagelo de este virus, que se difunde entre nosotros, que cures a los enfermos, preserves a los sanos, sostengas a quienes trabajaban por la salud de todos. Muéstranos tu rostro de misericordia, y sálvanos por tu gran amor. Te lo pedimos por la intercesión de María, Madre tuya y madre nuestra, que con su amor fiel nos acompaña. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 


En la dramática situación actual, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra y buscamos refugio bajo tu protección. Amén. 

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 20°



DIA XX

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz.

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

El santo escapulario es señal de salud después de la muerte

I

Tanta es la virtud del santo escapulario del Carmen para que aquellos que lo visten con devoción, que su fuerza se extienda hasta más allá de la tumba, y sus privilegios alcanzan hasta la otra vida, como se ve en el llamado comúnmente sabatino. este privilegio fue revelado y prometido por la reina de los cielos al Papa Juan XXII cuando estando en oración se le apareció la Virgen santísima vestida del hábito Carmelitano, dirigiendole estas palabras: " como vicario de mi hijo debes a sentir en la tierra a lo que mi hijo ha ordenado en los cielos... Yo, madre toda piadosa para mis religiosos y cofrades del Carmen, bajaré graciosamente el sábado después de la muerte de ellos al purgatorio, y cuántos encontrare en aquellas llamas qué, además de las obligaciones comunes, hayan observado mis leyes y estatutos, los sacaré de aquellos tormentos y los llevaré conmigo al monte santo de la vida eterna"
     Este es el privilegio singularisimo y sin igual del santo escapulario del Carmen. Consiste este privilegio en una continua y especial protección de la virgen santísima para con las almas de los religiosos y cofrades del Carmen que están en el purgatorio, para darles algún refrigerio en sus penas y librarlos cuanto antes, principalmente el sábado después de su muerte, de aquel lugar de purgacion.
     No debe entenderse que la misma virgen santísima baja corporalmente al purgatorio, sino que por su piedad y amor especial para sus hijos, desde el cielo les asistirá y consolara en el purgatorio con sus continuas súplicas e intercesión poderosa, con sus méritos y potentisimo sufragios, y con una protección del todo singular; y así, con su ayuda eficacisima, haré que el sábado sean trasladadas sus almas por manos de los angeles al reino de los cielos. ¿Cumplirá María su promesa? Solamente dudarlo sería hacerle una injuria. Ella nos dice: "yo me acordaré de la alianza qué pactado. No apartare mi misericordia de él, me dañaré con mi verdad, ni profanare mi testamento, y la promesa que salió de mis labios no será vana, y antes faltarán el cielo y la tierra que una de mis palabras." 
     ¿Y cómo han de faltar sus palabras si ella misma nos dice que alcanzó este privilegio de su Hijo en los cielos, y que Él así lo estableció y ordenó? Puede decirse que, además de ser una gracia de María, es una disposición de Dios; una gracia alcanzada por María, concedida por el Hijo, y confirmada por el Padre.

II 

Ya ves, alma mía, que la reina de los cielos y toda la Trinidad se interesan por tu bien y te ofrecen la protección y consuelo en aquel mar de penas del purgatorio, consolo alistar te bajo las banderas de la Virgen del Carmen, vistiendo su santo escapulario ¿que no darían las pobres almas del purgatorio por recibir el consuelo y cuidado especial de tal madre, o por salir cuanto antes de aquellas penas, pues, según los santos, es más terrible un rato de sufrimiento allá, que aquí pasar años en austerísima penitencia? Pues a ti te ofrecen ahora medios fáciles para merecer después este consuelo y cuidado especial de madre tan cariñosa como potente, y ser libertada cuanto antes de tan terrible prisión. Mira qué es más cuerdo obrar mirando al fin que te espera, que sin pensar lo que después ha de venir, no desprecies, pues, los medios que ahora el cielo te ofrece para alivio en aquella tribulación; mira que son pocos, muy pocos los que directamente van al cielo; si crees, pues, qué has de entrar en aquel baño depurgacion, procura ahora los medios con que te sea después más tolerable la pena y más breve tu estancia. Tu madre la Virgen del Carmen, llena de amor y compasión, te ofrece El Santo escapulario Para que atraiga sobre ti en aquellas penas la misericordia de Dios, los méritos de María y las miradas de Los Ángeles, al ver la divisa de su reina te llevarán al reino de María. Reconoce agradecida este beneficio de tu madre la Virgen del Carmen, y acoge su protección con el corazón dispuesto y ánimo decidido a observar su ley y estatutos que ha puesto en la cofradía,acordándose de aquellas palabras tan consoladoras que ella te dice:" contigo estaré en la tribulación, te librare de ella y te glorificaré."
     Da gracias, pues, a tu madre santísima del Carmen por el singular favor que sin merecerlo te ha hecho, y prometele la cooperación, en cuanto esté de tu parte, cumpliendo lo que Dios te manda y ella te prescribe, guardando la limpieza de tu corazón y paz de tu conciencia, y esto será una garantía de que el santo escapulario te librará cuanto antes del purgatorio. 

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

En Cervelló, diócesis de Barcelona, murieron dos hermanas del párroco de dicho pueblo, Catalina y Ana. Pocos días después de morir la segunda, sintió la criada del cura mientras estaba una noche en la cama, un peso sobre ella que le molesta bastante. Continuó este peso algunas noches, haciéndose cada vez más molesto, hasta llegar a impedirle la respiración. Habiendo dado parte al párroco, creyó este que fuese el alma de Ana su hermana que necesitaba de sufragios, es un oficio con la celebración de muchas misas por su descanso. Pero no por esto dejo de molestar a la criada el peso que le sobrevenia. Así lo hizo Magdalena, que este era su nombre, y oyó esta respuesta "Yo soy el alma de Catalina, que me encuentro en las penas del purgatorio, de las cuales no puedo salir hasta que se cumplan tales y tales promesas que hice en vida. Por eso te suplico que hagas la caridad de satisfacerlas cuanto antes, para que pueda ir a gozar la gloria del paraíso." 
     Cómo creyeron que era el alma de Ana, que pocos días antes había muerto, le preguntó a Magdalena que era de su hermana, a lo cual respondió Catalina: "Ana mi hermana voló al cielo el primer sábado después de su muerte, en virtud del santo escapulario de la madre de Dios del Carmen. Por eso revestios todos del santo escapulario, que no tomé, y no le dejéis, por qué es certísimo que por los méritos e intercesión de María santísima sus cofrades van al cielo el primer sábado después de su muerte." Cumplidas después por Magdalena las promesas que le indicó Catalina, no sintió llamas el peso que la molestaba.
     Este hecho, examinado y aprobado por el obispo de Barcelona, fue conservado en la Canceleria de dicho obispado y estampado en la misma ciudad.

     Obsequio. Consagrar los sábados de una manera especial a la devoción y honor de la Virgen del Carmen.

     Sentencia. Yo, como madre, graciosamente bajaré el sábado después de la muerte de los cofrades, y a cuántos  encontrare en el purgatorio los libraré y los llevaré al monte santo de la gloria.  (La virgen al Papa Juan XXII)

Oremus. 
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

27 de Julio: Memoria Litúrgica de san Pantaleón, mártir



El 27 de julio es fiesta de San Pantaleón, un médico mártir nacido a fines del siglo III en Nicomedia (en la actual Turquía). Lo que se conoce de él está en un antiguo manuscrito del siglo IV que se encuentra en el Museo Británico.

Era hijo de madre cristiana, pero se dejó llevar por la vida del mundo pagano y rechazó la fe. Pantaleón llegó a ser un prestigioso médico.

Un buen cristiano de nombre Hermolaos lo animó a que conociera “la curación proveniente de lo más alto” y lo llevó a la Iglesia. De esta manera, poco a poco se entregó al servicio de Cristo atendiendo a sus pacientes en Nombre del Señor.

Por aquel entonces se desató la persecución de Diocleciano en Nicomedia, Pantaleón regaló todo lo que tenía a los necesitados y algunos médicos envidiosos lo delataron a las autoridades. Fue arrestado junto a Hermolaos y otros cristianos.

El emperador quería salvarlo en secreto y le dijo que renunciara a su religión, pero Pantaleón se negó y con la ayuda de Dios curó milagrosamente a un paralítico para demostrar la verdad de la fe.

De esta manera, el santo que una vez negó sus creencias, fue condenado a ser decapitado junto a sus compañeros. Partió a la Casa del Padre un 27 de julio a inicios del siglo IV, a la edad de 29 años.

Se dice que trataron de matarlo de seis formas diferentes: con fuego, plomo fundido, ahogándolo, tirándolo a las fieras, torturándolo en una rueda y atravesándole una espada. Pero con la ayuda del Señor resultó ileso. Cuando fue decapitado, el árbol, donde ocurrió el martirio, floreció al instante.

Algunas reliquias de su sangre se conservan en Constantinopla (Turquía), Ravello (Italia) y el Real Monasterio de la Encarnación en Madrid (España) que es custodiado por las religiosas Agustinas Recoletas.

En esta ciudad española, su sangre permanece en estado sólido casi todo el año y se produce el milagro de la licuefacción (se vuelve líquida) cerca de la fiesta litúrgica del Santo. Fecha en la cual, las religiosas abren las puertas al público para que aprecien el hecho.

Oración a san Pantaleón 

Glorioso médico san Pantaleón
que toleraste con invencible fortaleza
las adversidades de esta vida,
y no sentiste temor ante los sufrimientos del cuerpo,
acudo ante ti y deposito mi total confianza
en tu corazón grande y generoso.

Santo mártir Pantaleón, tu que tantos milagros obraste,
que a tantos diste salud del cuerpo y alma,
posa tu mirada, manos y bendición sobre
(di tu nombre o el de la persona enferma)
y restitúyele la energía y la vitalidad,
alivia y calma sus sufrimientos y dolores
dale ánimos e infunde en él la esperanza,
concédele espíritu de fortaleza y tesón
y haz que recobre la salud perdida.

San Pantaleón mártir, modelo de todas las virtudes
que superaste todos los tormentos por amor al Señor,
haz que ...... supere sus dolencias y padecimientos,
intercede por ...... para que sea sanado.

Señor Tu que inflamaste con tu amor
al joven médico san Pantaleón
y le constituiste como nuestro abogado y protector,
Tú que siempre recompensas a los que creen en Ti,
escucha la oración de sus fieles devotos,
y concédenos a quienes le honramos y confiamos en su poder
ser atendidos favorablemente en lo que solicitamos
y que cuanto pedimos en su nombre nos sea otorgado.

Jesús, salud y luz del mundo,
haz que nos abracemos a tus enseñanzas
con toda el alma, a ejemplo de tu mártir san Pantaleón,
que tanto trabajó y luchó por el bienestar de los hombres;
y te rogamos que por nuestra fe en tu misericordia
nos ayudes a extender las maravillas de tus favores
a nuestro alrededor y todo aquel que lo precisara. Así sea. 

Rezar el Credo, Padrenuestro y Gloria.

26 de Julio al 3 de Agosto: Novena en honor a san Juan María Vianney, el "Santo Cura de Ars"




Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA PRIMERO
Fe ardiente. San Juan María Bautista Vianney tu naciste de una madre profundamente religiosa; de ella recibiste la santa Fe, aprendiendo a amar a Dios y a rezar. Ya a temprana edad se te pudo ver arrodillado delante de una estatua de María. Tu alma fue arrebatada de forma sobrenatural hacia las cosas más elevadas. A pesar del alto coste respondiste a tu vocación.

Contra muchos obstáculos y contradicciones tuviste que luchar y sufrir para llegar a ser el perfecto cura que fuiste. Pero tu espíritu de profunda fe te sostuvo en todas estas batallas. Oh gran santo, tu conoces el deseo de mi alma. Quisiera servir a Dios mejor. De El he recibido muchas buenas cosas. Por esto, obtén para mi más valor y especialmente una profunda fe.

Muchos de mis pensamientos, palabras y acciones son inútiles para mi santificación y mi salvación porque ese espíritu sobrenatural no impulsa mi vida. Ayúdame a ser mejor en el futuro.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA SEGUNDO

Completa confianza en Dios. San Juan María Bautista Vianney, ¡cuanta confianza tenía la gente en tus oraciones! No podías abandonar tu vieja rectoría o tu humilde iglesia sin verte rodeado por almas implorantes, que recurrían a ti al igual que hicieron al mismo Jesús durante su vida terrenal. Y tu, oh buen santo, les dabas esperanza con tus palabras que estaban llenas de amor para Dios.

Tu, que siempre confiabas enteramente en el corazón de Dios, obtén para mi una confianza filial y profunda en su Providencia. Así como la esperanza de bienes divinos llena mi corazón, dame valor y ayúdame a obedecer siempre los mandamientos de Dios.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por…

 (mencione aquí en silencio sus especiales intenciones).
 Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA TERCERO 
Amor verdadero al prójimo. San Juan María Bautista Vianney, por causa de tu amor a Dios mostraste una gran caridad hacia tu prójimo. No podías predicar el amor de Dios sin derramar lágrimas de amor. Durante tus últimos años parecía como si no pudieras hablar acerca de otra cosa o vivir para cualquier otra cosa. Así te sacrificaste a ti mismo por tu prójimo mediante el consuelo, la absolución y santificándoles hasta el límite de tus fuerzas.

Tu caridad me inspira a un mayor amor a Dios, un amor que se muestra más por los hechos que por las palabras. Ayúdame a amar a mi prójimo con igual generosidad a como Cristo los ama.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA CUARTO
Horror al pecado. San Juan María Bautista Vianney, tu fuiste tan inflexible contra el pecado, y sin embargo, tan amable y dispuesto a acoger al pecador. Acudo a ti hoy como si aún estuvieras vivo, como si estuviera arrodillado ante tus pies y pudieras oírme. Inclínate hacia mí, escucha al confidente arrepentido por las debilidades y acciones miserables.

Cura del Señor, infatigable confesor, obtén para mi el horror al pecado. Tu quisiste sobre todo que evitáramos la ocasión de pecar. Quiero tomar tu consejo y hacer la resolución de romper con los malos hábitos y evitar las ocasiones peligrosas de pecar. Ayúdame hoy a examinar mi conciencia.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA QUINTO 
Confesor de almas. Oh Santo Cura de Ars, tu sabías cuan importante era una buena confesión para la vida cristiana. Para procurar felices frutos a millones de almas era por lo que tu aceptabas estar en un incómodo confesionario, que era como una prisión, hasta 15 y 16 horas en ciertos días.

Voy a intentar a desarrollar el hábito de la confesión frecuente, a prepararme adecuadamente cada vez y a tener siempre arrepentimiento de mis pecados, para que así la gracia de la final perseverancia y también la santificación de mi alma sean aseguradas. Pide por mi este gracia.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA SEXTO 
Presencia real. Oh Santo Cura de Ars, cuyo único consuelo en este mundo era la presencia real de Jesús en el tabernáculo, ¿acaso no era tu gran felicidad distribuir la comunión a los peregrinos que te visitaban?. Tu negabas la comunión a las almas que se negaban a reformarse, pero a las almas de buena voluntad les abrías de par en par las puertas de la fiesta de la eucaristía.

Tu, que cada día en la Santa Misa recibías la Santa Comunión con gran amor, dame algo de tu fervor. Libre de pecado mortal, obtén para mi un sincero deseo de beneficiarme al recibir la Santa Comunión.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA SÉPTIMO
Ahuyentador del demonio. Oh Santo Cura de Ars, los infames ataques del demonio que tuviste que sufrir y las pruebas que te desalentaban hasta la fatiga no te hicieron abandonar la sublime tarea de convertir las almas. Durante muchos años el demonio vino a interrumpir tu corto descanso pero tu ganaste gracias a la mortificación y las oraciones.

Poderoso protector, tu conoces bien el deseo del tentador por dañar mi alma bautizada y creyente. El quisiera verme pecar rechazando los Santos Sacramentos y la vida de virtud. Buen santo de Ars ahuyenta de mi toda traza del enemigo.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA OCTAVO
Pureza exquisita. Oh Santo Cura de Ars, de ti un testigo de tu vida dijo esta frase: "Le hubiéramos tomado por un ángel en un cuerpo mortal".

Tu edificaste a tantos otros: la modestia y la exquisita pureza radiaban de tu cuerpo. Con ese encanto y con ese entusiasmo predicaste a otros acerca de esas bellas virtudes que tu decías se asemejaban al perfume de un viñedo en flor.

Por favor yo te imploro que unas tus súplicas a las de María Inmaculada y Santa Filomena para que siempre guarde, tal y como Dios me pide, la pureza de mi corazón. Tu, que has dirigido a tantas almas hacia las alturas de la virtud, defiéndeme en las tentaciones y obtén para mí la fortaleza para conquistarlas.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

DÍA NOVENO 
Deseo de cielo. Oh Santo Cura de Ars, tus restos preciosos están guardados en un magnífico relicario, donación de los sacerdotes de Francia. Pero esta gloria terrena es sólo una pálida imagen de la gloria indescriptible que estas disfrutando con Dios. Durante el tiempo que permaneciste en la tierra solías repetir en tus horas de abatimiento: "ya descansaré en la otra vida". Ahora ya esta hecho: ya estás en la paz y felicidad eternas.

Deseo seguirte algún día. Pero hasta entonces te oigo diciéndome: "debes trabajar y luchar mientras estés en el mundo". Enséñame entonces a trabajar por la salvación de mi alma, a difundir la buena nueva, el buen ejemplo y a hacer el bien a los que me rodean y así poder recibir la felicidad de los elegidos contigo.

Santo Cura de Ars, tengo confianza en tu intercesión. 
Ruega por mi durante esta novena y especialmente por… 

(mencione aquí en silencio sus especiales intenciones). Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

* * *

¡Oh San Juan Vianney, patrón de los curas,
ruega por nosotros y por todos los curas!

Letanía a santa Ana, madre de la Virgen María



Se repite.
-Señor, ten piedad de nosotros.
-Cristo, ten piedad de nosotros.
-Señor, ten piedad de nosotros.

-Jesucristo, óyenos.
-Jesucristo, escúchanos.

Ten piedad de nosotros.
-Dios Padre celestial,
-Dios Hijo Redentor del mundo,
-Dios Espíritu Santo,
-Dios Uno y Trino,

Ruega por nosotros.
-Señora Santa Ana,
-Santa Ana, abuela de Cristo,
-Santa Ana, Madre de María Virgen,
-Santa Ana, esposa dignísima de Joaquín,
-Santa Ana, suegra del santo patriarca José,
-Santa Ana, arca de alianza,
-Santa Ana, monte de Horeb,
-Santa Ana, raíz de José,
-Santa Ana, descendiente de estirpe real,
-Santa Ana, alegría de los Angeles,
-Santa Ana, hija de los Patriarcas,
-Santa Ana, oráculo de los Profetas,
-Santa Ana, gloria de los Santos,
-Santa Ana, alegría de los Sacerdotes y Levitas,
-Santa Ana, nube resplandeciente,
-Santa Ana, llena y colmada de gracias,
-Santa Ana, modelo de bendición,
-Santa Ana, modelo de devoción,
-Santa Ana, modelo acabado de paciencia,
-Santa Ana, fortaleza de La Iglesia,
-Santa Ana, refugio de todos los pecadores,
-Santa Ana, protectora de los cristianos,
-Santa Ana, alivio y consuelo de los afligidos,
-Santa Ana, madre ternísima de las viudas,
-Santa Ana, maestra y dechado de Las vírgenes,
-Santa Ana, protectora eficaz de los navegantes,
-Santa Ana, especialísima abogada de sus devotos,
-Santa Ana, luz y refugio de cuantos la invocan,
-Santa Ana, protectora y aliento de todos los fieles,

-Cordero de Dios que borras los pecados del mundo,
Perdónanos, señor.
-Cordero de Dios que borras los pecados del mundo,
Escúchanos, señor.
-Cordero de Dios que borras los pecados del mundo,
Ten piedad de nosotros.

Se repite.
-Señor, ten piedad de nosotros.
-Cristo, compadécete de nosotros.

- Amó Dios a Señora Santa Ana.
- Y tuvo en mucho sus virtudes.

ORACIÓN

Señora, sea eternamente bendita la gloriosa Señora Santa Ana, por haber tenido la dicha de llevar en su seno a La Santísima Virgen María, Madre de Dios. La acompañamos a tan gran Santa con todo nuestro afecto y particular devoción en la alegría que experimentó su bendita alma en el nacimiento de su Hija y la felicitamos por el generoso sacrificio que hizo al Altísimo cuando la presentó en el Templo.

Dignaos vos, gran Santa, presentamos con vuestras manos a Jesús y a María, y sed para con ellos nuestra especial protectora y abogada ternísima.

¡Qué no debemos esperar, amada Santa mía, de vuestro eficaz valimiento y poderoso patrocinio, si tenemos la dicha de hallar gracia en vuestra soberana presencia!

No en vano ponemos en vos toda nuestra confianza. Amén.

ORACIÓN

¡Oh Dios, que te dignaste hacer a la Señora Santa Ana la gracia de que fuera Madre de la Madre de tu Unigénito Hijo! Concédenos por tu bondad y misericordia que los que veneramos a tan gran Santa con particular devoción en la tierra, merezcamos lograr su poderoso patrocinio, para después gozarnos en su compañía en la eterna Bienaventuranza del cielo. Amén.

ÚLTIMA ORACIÓN

Dios te salve, María llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre todas las mujeres y bendita Señora Santa Ana, tu Santísima Madre, de la cual naciste sin mancha de pecado, y de ti nació Jesús Hijo de Dios vivo, que vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.

Himno Litúrgica del Te Deum Laudamus



A ti Dios, primeras palabras del cántico) es uno de los primeros himnos cristianos, tradicional de acción de gracias.

Suele ser entonado en momentos de celebración. El himno es utilizado por la Iglesia Católica Romana, en el Oficio de las Lecturas encuadrado en la Liturgia de las Horas. También se suele entonar en las Misas celebradas en ocasiones especiales como en las ceremonias de canonización, la ordenación de presbíteros, etc. Los Cardenales lo entonan tras la elección de un Papa.

Compuesto originalmente en latín, el nombre se debe a que así empieza su primer verso. Se suele denominar también como "Himno Ambrosiano", pues se atribuye a San Ambrosio de Milán, aunque una leyenda indica que lo compusieron en común, inspirados por el Espíritu Santo, San Agustín de Hipona y San Ambrosio. Cuando, en el año 387, San Agustín recibió el Bautismo de manos de San Ambrosio -sigue diciendo la leyenda-, Ambrosio entonó este himno y Agustín iba respondiendo a sus versos.

En latín: 

Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem,
omnis terra veneratur.

Tibi omnes angeli,
tibi caeli et universae potestates:
tibi cherubim et seraphim,
incessabili voce proclamant:

Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
maiestatis gloriae tuae.

Te gloriosus Apostolorum chorus,
te prophetarum laudabilis numerus,
te martyrum candidatus laudat exercitus.

Te per orbem terrarum
sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis;
venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.

Tu rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu, ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.

Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes,
in gloria Patris.

Iudex crederis esse venturus.

Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni,
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac
cum sanctis tuis in gloria numerari.

Salvum fac populum tuum, Domine,
et benedic hereditati tuae.
Et rege eos,
et extolle illos usque in aeternum.

Per singulos dies benedicimus te;
et laudamus nomen tuum in saeculum,
et in saeculum saeculi.

Dignare, Domine, die isto
sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine,
miserere nostri.

Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quem ad modum speravimus in te.
In te, Domine, speravi:
non confundar in aeternum.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 19°

DÍA XIX

Por la señal de la Santa Cruz. Señal de la Cruz.

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

¿Cómo se ha de entender las palabras de la virgen: "el que muera con el santo escapulario no se condenará"? 

I

He aquí una promesa admirable que, por la trascendencia que entraña y la sencillez encantadora con que se anuncia, ha sido de diferentes maneras interpretada por los autores para explicarla a los fieles. Rechazada por los enemigos del catolicismo como injuriosa a la mediación de Jesucristo, y sujeta al examen particular de los creyentes para darle interpretación, ha parecido algunos demasiado atrevido exponerla con la desnudez con que se presenta, por creer que fomentar la libertad de la flaqueza humana, mientras otros no le conceden más importancia que la que tienen la mayor parte de los objetos de piedad y devoción qué bendice la iglesia para uso de los fieles. Por eso, algunos que no pudieron desconocer el valor de ese incomparable promesa, para concordar opiniones añadieron el "píe" que no salió de los labios de la virgen, pareciendoles dura esa palabra de María, no atendiendo al poder y misericordia de aquella señora que quiere consolar con esa promesa a los que se consagran a su servicio como hijos de predilección. 
¿Como hemos de entender esta promesa?, ¿Qué valor y sentido hemos de dar a las palabras de la virgen? 
     El mismo que ellas tienen. ¿Por qué hemos de interpretar lo que está más claro que la luz del día? ¿Quién será tan osado qué quiera poner obstáculos y señalar límites a la madre de Dios, cuando quiere ostentar su misericordia en favor de sus hijos? ¿No ha dicho el venerable La Colombiére, que "está cariñosa madre no ha puesto límites a la esperanza de sus hijos, que la promesa que ella les ha hecho no incluye ninguna condición, y que se ha obligado a darles todos los medios y la salvación que se puede tener en esta vida, y que si perseveran en su servicio, perseveraran también en la gracia"? ¿No ha dicho el gran Bossuet, que " se debe creer fácilmente todo aquello que es ventajoso a la virgen santísima, cuando no es contrario a la fe"? ¿Y qué posición hay aquí con el dogma? Ninguna. Es de fe que el que muere en pecado mortal se condena, porque está privado de la divina gracia y echó enemigo de Dios; pero esto no sucederá al que muera revestido con el escapulario del Carmen, pues como ha dicho un sabio autor , "no se ha visto un escapulario en el infierno", Porque aquella reina del cielo cuyo poder no tiene límites, sabrá hallar algún medio de salvación para que no falte su promesa; porque de lo contrario, sería obrar muy neciamente prometer una cosa sin prever las dificultades capitales que surgen de ella, y esto no se consigue en la madre de Dios. Clara y netamente ha dicho: " el que muera con el escapulario, no se condenará" y así debemos entenderlo; pues una promesa tan formal de la madre de Dios, que se ha visto después confirmada con tantos milagros que son el sello con que manifiesta aprobar Dios las obras de su misericordia, no puede ser hija de la indiscreción o ignorancia, porque esto no cabe en la Reina de los Ángeles, y cuando ella ha dado su palabra, sabrá cumplirla aunque al pobre parecer humano se le presenten montes de dificultades. ¡Dichoso el corazón que adornado con el santo Escapularlo abriga tan dulce esperanza!

II

Abre tus labios y entona himnos the loor y gracias a la madre del Carmelo, porque grande es como la inmensidad de los mares su misericordia y amor, según se manifiesta en el privilegio y gracia singular que nos ha hecho. "Si este hombre no viniera de Dios, decía El ciego de nacimiento, no podría obrar tal milagro;" y nosotros podemos decir: si está promesa tan admirable y consoladora nos viniera de Dios, ni la virgen la hubiera promulgado, me hubiera producido efecto; pero, para animar tu fe y para consuelo de tu corazón, ha querido comprobar la virgen su palabra con una infinidad de milagros que al mismo tiempo que sacaste de tu pecho toda duda, despertarse en en tu corazón la gratitud por un favor que no tiene igual y qué tan graciosamente te ha hecho María.
     No sea, pues, la bondad de tu madre motivo para endurecer tu corazón con La indiferencia o el vicio, porque nadie sabe lo que pensara mañana, y el que es ingrato a los beneficios de Dios, es abandonado del señor a su réprobo sentido; sino que como escogido de Dios y señalado por la virgen Para ocupar un lugar en la gloria, debes formar tu corazón, haciendo que resplandezca en las virtudes que han de hacer tu corona en el cielo. Saluda, pues, con verdadero afecto aquella patria, cuya posesión te garantiza María por medio de su santo escapulario, y bendice la mano de tu madre, que te escoge de entre la multitud para adornar te con el vestido nupcial qué te franqueara las puertas del cielo, por qué " el que muere con el santo escapulario no se condenará" 

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

La promesa que la Virgen del Carmen a hecho, que no se condenará el que muriera con el santo escapulario no debe ser motivo para qué algunos se entregue al vicio del pecado, confiando que el escapulario le salvará. Refiere el P. La Colombiére qué un hombre había intentado varias veces ahogarse en las aguas del mar, pero que siempre veía inútiles sus esfuerzos, y no sabiendo a qué atribuir este acontecimiento tan prodigioso, advirtió que llevaba en el cuello el escapulario y se persuadió de qué era él el obstáculo qué se oponía a su funesto intento. El desdichado arranco entonces el escapulario de su pecho, que era el que guardaba su cuerpo y su alma, y arrojándolo fuera se hundió en las aguas por la cuarta o quinta vez, y las mismas olas que hasta entonces le habían levantado a pesar suyo, le sepultaron y lograron en un momento.
     El murió con su pecado y murió pecando,pero no pudo morir sino después de haberse despojado del vestido de salud, del santo escapulario, con el cual, añade el piadoso y sabio jesuita, nadie puede expirar sin tener la ventaja de evitar el fuego eterno: " in quo quis moriens æternum non patietur incendium. 

Obsequio. Procurar vivir siempre como buen Carmelita, para que se cumpla en nosotros La promesa de María. 

Sentencia. Acordamos, Oh María, de la palabra que habéis dado a vuestro siervo, la cual es toda mi esperanza. (Salmo CXVIII)

Oremus.
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum.  Amen.