> SoydelaVirgen

--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

Evangelio de la Memoria Litúrgica de Ntra. Sra. de Itatí



+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según san Lucas     1, 39-47

    María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
    «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»
    María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador.»

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 3°

DIA III 

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz.

Oración preparatoria diaria. 

Madre mía amantísima del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

Elías deja a los primeros Carmelitas espíritu 
y devoción a María. 

Así como los hijos, según la carne, llevan siempre alguna semejanza en la fisonomía, carácter e inclinaciones del padre, de igual manera los hijos espirituales reciben el espíritu, carácter e inclinaciones del padre que los formó. Es esto una verdad patentizada por la cotidiana experiencia. Si el hijo corporal es algo del padre, como dice santo Tomás, y por eso recibe semejanza en su carácter e inclinaciones, no obstante de obrar allí la ciega naturaleza, con más razón el hijo espiritual, que es también algo del padre en cuanto es formado por él, en este concepto recibirá su espíritu y carácter, ya que voluntariamente se somete a su dirección.

      Al ver el profeta Elías en aquella pequeña nubecilla la imagen de la Inmaculada Virgen Madre de Dios, de tal manera se encendió en amor, que al instante propuso consagrarse a ella imitándola en su pureza y santidad. Pero pareciéndole poco esto, porque el amor ardía más pecho a medida que más la veneraba, determinó fundar una familia que estuviese consagrada a ella para amarla y venerarla constantemente en la serie de los siglos; porque cuando el amor es grande inspira obras grandes.  Procuró reunir a todos sus discípulos para formar una familia, después de explicarles la visión, y conociendo ellos el espíritu e intenciones de su en su grande, inspira capitán y fundador, informaron su corazón según las instrucciones que recibían de su maestro, acariciando esta tierna devoción, y haciendo de ella el carácter peculiar de la familia u Orden profética. Y siendo cierto que de la abundancia del corazón habla la boca, ¿qué pláticas y exhortaciones tan fervorosas no oirían los discípulos de Elías respecto de esta devoción, estando el corazón del profeta tan enamorado de Aquella que había visto en espíritu profético adornada de todas las gracias? ¿Qué palabras, qué consejos no les daría para que amaran con todo el corazón a aquella criatura tan bella y tan santa, a aquella Virgen tan singular que debía ser Madre de Dios? ¿Y quién resistiría al ímpetu del amor con que expresaría sus conceptos aquel corazón de fuego? No podía menos de grabarse fuertemente esta devoción en aquellos corazones sujetos a la actividad del fuego de su maestro y fundador.

      Más tarde, cuando Elías conoció que pronto sería arrebatado y separado de sus sus discípulos, queriendo dejar bien arraigado este espíritu de devoción a María en su familia, dijo a Eliseo, su discípulo más querido, y el que debía hacer después "Pídeme lo que quieras antes que me separe de ti" y el profeta Eliseo pidió para sí y para su Orden el doble espíritu de Elías, que es el espíritu de celar la honra de Dios, que tan vehemente era en aquel, y el espíritu de devoción a María, a quien consagrado con toda su Orden; y este doble espíritu dio Elías á su sagrada familia en la persona del que había sido escogido para regirla. Y transmitiéndose de generación en generación, ha llegado hasta nuestros días formando siempre el carácter especial de la Orden. 

II 

El amor obra cosas grandes, porque es fuerte como la muerte, y así vemos que el grande corazón de Elías hacia la Madre de Dios, le inspiró una obra grande, como es fundar una religión toda consagrada a María novecientos años antes del Redentor y cuando no había ejemplo de ninguna otra. Si yo procuro, pues, encender en mi corazón un amor ardiente y eficaz a esta amorosa Madre del Carmelo, él me inspirará las obras que debo hacer para más agradarla. Pero no debo contentarme con amarla yo solo, sino que debo trabajar para que otros la conozcan y amen, pues el amor se muestra en las obras; y si es Ella el objeto de los afectos de mi corazón, debo complacerme y ha de ser mayor bien para mi ver este objeto de todos amado y glorificado. Pero ¿es esto lo que hago yo? ¿Trabajo como el profeta Elías en buscar corazones que amen a María? O por el contrario, ¿no me avergüenzo algunas veces de honrarla con mis rezos y oraciones de costumbre, porque lo ven otras personas? Si es así, debo temer que me diga tan dulce Madre aquellas palabras de Jesucristo: "Al que se avergonzare de honrarme delante de los hombres, yo me avergonzaré también de reconocerle por hijo mio delante de mi Padre." Pero si mi corazón se complace en amarla honrarla aun delante de los hombres y procuro, como el profeta Elías, infundir esta devoción en otros corazones, entonces puedo estar seguro de complacencia y especial amor, porque Ella ha dicho: "Yo amo a los que me aman," y el mejor modo de manifestarle mi amor es buscar corazones que la amen y sirvan con fidelidad.

Oración final.

 Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

 EJEMPLO

      Habia en el convento de Módena una religiosa Carmelita Descalza, llamada María Matilde, que padecía un fuerte dolor de cabeza, de cuya dolencia vino a caer en delirio, en el cual gritaba continuamente: "Salve Regina, Credo, Kirie eleison", pasando toda la noche repitiendo estas palabras. 
Acudió a la mañana siguiente el P. Confesor, y la enferma le suplicó que rezara junto a ella la Salve Regina. El buen Padre la rezó: pero preguntándola después si quería confesarse, no respondió otra cosa la enferma que Salve Regina. Más porque esta religiosa había pedido siempre a la Virgen que la concediese la gracia de morir recibiendo los Sacramentos, la Madre de misericordia la hizo la gracia de que volviera en su juicio. Confesóse con mucha devoción, y después continuó delirando, respondiendo siempre a la pregunta que la hacían: Salve Regina. Otra vez recobró el uso de los sentidos para recibir con fervor los Sacramentos de la Eucaristía y Extrema unción, los cuales recibidos volvió a su delirio, repitiendo Salve Regina, y murió el mismo día, que era sábado.

       Llevaron el cadáver al coro, y allí las religiosas, delante de aquella que había expirado con el nombre de la Reina de los Cielos en los labios, cantaron la Salve Regina, como es costumbre hacerlo todos los sábados en los conventos de Carmelitas. Al día siguiente, vino al Convento un religioso Carmelita, de la Congregación de Mantua, muy piadoso, de mucha virtud y santidad, y no sabiendo nada de la muerte de aquella religiosa, refirió que aquella noche había visto y oído una religiosa descalza que cantaba con una harmonía dulcísima la Salve Regina, y fue tal el placer que tuvo al oír aquel suavísimo canto, que aun despierto, gozó sobre manera de él.

 Así correspondió la Virgen al deseo de aquella religiosa, y la glorificó por la devoción que tenía. 

Obsequio. Procurar infundir en todos los corazones la tierna devoción a la Virgen del Carmen para que sea amada de todos. 

Sentencia. No puede condenarse el que con solicitud y humildad de corazón venera a María. (Blosio in Cant. vit, spir.). 

OREMUS

 Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

9 de Julio: Memoria Litúrgica de Nuestra Señora de Itatí



Hoy 9 de Julio, la Iglesia en Argentina, celebra la Memoria Litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Itatí, patrona de la provincia de Corrientes. 

El 28 de febrero el navegante Sebastián Gaboto, llegó a las tierras del cacique Yaguarón; él fue el primer cristiano en llegar por estos lugares. Fue recibido y abastecido por los aborígenes de las costas paranaenses, sitio en el que, luego, se fundó Itatí". En el año 1615, se encontró una imagen de la Virgen de la Pura y Limpia Concepción en la orilla del río, que se cree fue hecha alrededor del año 1550 en madera tallada y por manos indígenas; y Fray Luis de Bolaños construyó el primer oratorio a la Virgen de Itatí. La tradición cuenta que varias veces desaparecía de su altar y era encontrada junto al río Paraná, en un lugar llamado Punta de Piedra (Itatí). Los lugareños comprendieron que la Virgen quería quedarse allí, entonces le construyeron en ese lugar, que estaba deshabitado, lo que más tarde será el Santuario de la Virgen de Itatí. Su primer santuario, inaugurado en 1624, dio paso a otro, inaugurado en 1877, y al actual, que fue dedicado en 1979.

La Virgen María fundó el inicio de la evangelización de nuestro país. Es una de las imágenes más antiguas venerada en nuestro país. Su culto ininterrumpido, le valió el título de «Reina de la civilización de la Cuenca del Plata».

El Papa León XIII autorizó su coronación pontificia; él mismo bendijo la corona el 16 de julio de 1899; la coronación de la imagen tuvo lugar al año siguiente. A partir de ese momento, se celebra su fiesta el 9 de julio, y el 16 de julio del mismo mes, el día de la peregrinación anual. León XIII en el decreto de coronación de la imagen, dijo que "concede benévolamente tal gracia por cuanto dicha sagrada imagen, célebre por la antigüedad y los milagros, es el amparo y dulce refugio de toda la provincia de Corrientes y de todos los fieles que desde lejanas tierras acuden a ella". 

En el 1910, el Papa San Pío X creó la diócesis de Corrientes y en el 1918, la Virgen de Itatí fue proclamada Patrona y protectora de la Provincia.

La devoción a la Virgen alcanza no solamente la región del litoral argentino, sino que además se extiende hasta los países vecinos de Uruguay, Paraguay y Brasil. 

Miércoles: Novena Perpetua de la Medalla Milagrosa



Esta Novena Perpetua de la Virgen de la Medalla Milagrosa
se reza todos los miércoles sin interrupción.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 

Se puede iniciar con el canto: "Llevemos cristianos" 
(melodía del Ave de Lourdes) 

Llevemos cristianos la Santa Medalla,
que cura los cuerpos y salva las almas. 

Ave, ave, ave María. 

Del Cielo la Virgen nos da esta Medalla,
a quien Milagrosa los pueblos aclaman. 

Oración de san Bernardo 

Acordáos ¡oh, piadosísima Virgen María! que jamás 
se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido 
a vuestra protección, e implorado vuestra asistencia haya sido
abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos, también acudo, ¡oh, Virgen, Madre las Vírgenes! y aunque 
gimiendo bajo el peso de mis pecados, atrévome a aparecer 
ante vuestra presencia soberana. No despreciéis mis súplicas, ¡oh, Madre del Verbo!, antes bien dignaos atenderlas y favorablemente escucharlas. Así sea. 

Acto de fe en la Inmaculada Concepción 
de María Santísima 

¡Santísima Virgen! yo creo y confieso vuestra santa 
e Inmaculada Concepción pura y sin mancha. ¡Oh, Purísima Virgen! por vuestra pureza virginal, vuestra Inmaculada Concepción y vuestra gloriosa prerrogativa de Madre de Dios, alcanzadme de vuestro amado Hijo: la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, de cuerpo y espíritu, la santa perseverancia en el bien, el don de oración, una vida buena y una muerta santa. Así sea. 

Consagración a la Santísima Virgen 

Postrado Ante vuestro acatamiento, ¡Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra Concepción sin mancha, os elijo, desde ahora y para siempre, por mi Madre, abogada, reina y señora de todas mis acciones, y protectora ante la majestad de Dios. Yo os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto, ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también, promover en los que me rodean, vuestro amor. Recibidme, Madre tierna, desde este momento, y sed para mi el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén. 

¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA!
¡ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS! 
(3 veces)


Himno a la Milagrosa 

Míranos, ¡oh, Milagrosa!
Míranos, Madre de amor.
Míranos, que tu mirada
nos dará la salvación.

Son tus ojos los luceros
que en la noche del dolor,
dan aliento y esperanza
al humano corazón.

De tus manos extendidas
brotan rayos de fulgor:
son las gracias escogidas
que a tus hijos da el Señor.

¡Milagrosa! la plegaria
que a ti sube en un cantar,
a nos, vuelva transformada
en celeste bendición.

Te coronan las estrellas
con un nimbo de esplendor:
eres Reina de belleza,
de bondad y de perdón.

Promesas de la Virgen del Carmen



A los que viven y mueren llevando el Santo Escapulario. 

El Santo Escapulario es el gran don que María, omnipotente ante su Hijo Dios, toda corazón para con sus hijos, los hombres tesorera de todas las gracias, nos trajo del cielo, haciéndonos en él las más preciosas promesas que pudiéramos desear. Muy bien ha sido llamado el SACRAMENTO DE MARÍA.

"La creencia general del mundo católico, dice el sabio jesuita P. Clarke, la promulgación de la Iglesia doncente, la aceptación de la iglesia discente, o sea, los fieles, nada falta de lo que puede probar el origen sobrenatural del Escapulario".

"Su misma nobleza de origen, decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación, así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento". A él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas:

Primera promesa

Es la gran promesa, el privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen S. Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, apareció circundada de ángeles la Sma. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, prometió que cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen fueron éstas: "El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno".

Segunda promesa

Estando orando el Papa Juan XXIII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario. María dijo al Papa: "Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario".

Tal es el privilegio Sabatino, otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de Marzo de 1322) aprobada después por más de veinte Sumos Pontífices.

Por él, el Sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso. El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el Sgte. Decreto:

"Permítase a los Padre Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Bienaventurada Virgen María con sus intercesiones continuas, piadosas sufragios y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el habito carmelitano".

Condiciones para ganar estos privilegios

Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.

Para ganar la segunda Promesa, el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias.

Guardar abstinencia (si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor conmutar por otros rezos.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 2°

DÍA II 

Por la señal de la Santa cruz.

Oración preparatoria diaria.

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén

La tradición, los Santos Padres y la Iglesia respecto de la nubecilla

      La nubecilla que el profeta Elías vio desde el Carmelo levantarse de las amargas aguas del mar, era figura de la Inmaculada María, Madre del Verbo Humanado, que, como aquélla, alegró toda la tierra, y por ella dió ésta frutos de gracia y santidad. Esta es la tradición constante y universal de todos los pueblos, desde la más remota antigüedad, que ha venido transmitiéndose hasta nosotros de generación en generación, y sabido es la fuerza grandísima e invencible que tiene una tradición universal, constante y de todos recibida. También los Santos Padres y Doctores de la Iglesia, que son los consejeros más fidedignos de ésta y en los cuales ella se apoya en cuestiones de altísima trascendencia, porque son columnas de verdad, son del mismo parecer y afirman unánimes que se le mostró al grande de Elías la Inmaculada Madre de Dios en la figura de aquella pequeña nubecilla que vió desde el Carmelo. 

     San Metodio, mártir, obispo de Tiro, dice: "Habiendo conocido Elías la pureza de María antes que naciera, siendo arrebatado en espíritu, la imitó y se formó una corona de discipulos que siguieran la misma vida, esto es, la conoció arrebatado en espiritu cuando contempló la nubecilla. Juan, Patriarca de Jerusalén, que floreció en el siglo V y habia sido Prior del monasterio del Monte Carmelo , dice que "Dios reveló a Elías, bajo la figura de la nubecilla, que había de nacer una niña que saldria del vientre de su madre limpia de todo pecado". 

San Jerónimo, San Cirilo, San Procopio y San Ambrosio dicen que esta nube era bella figura de Maria, y la misma nube de que habla Isaias. También el P. Pedro Ojeda y el P. Fernando de Salazar, ambos de la Compañía de Jesús, sienten lo mismo, diciendo este último que "aquella pequeña nubecilla, como el vestigio de un hombre, que orando Elias en el Carmelo vió levantarse del mar, no anunciaba más la lluvia que la puridad de María"

     Y finalmente, Santo Tomás dice que esta nube significó las purisimas entrañas de Maria . Siendo, pues, una tradición universal, y estando conformes los Santos Padres en este sentir, la Iglesia, regida por el Espíritu Santo, se ha inclinado también á su favor diciendo, por medio de la Sagrada Congregación de Ritos, que "aquella nubecilla que Elias vió en aquel tiempo subir, era una figura insigne y bella de la Virgen Maria" . Asi sienten todos respecto de aquella visión del profeta Elias que fué tan consoladora para él como lo es para todos los Carmelitas.

 II

 Fue en verdad una gracia muy singular hecha al profeta Elías la revelación de la Virgen Madre de Dios bajo la figura de la nubecilla. Pero también a mí se me presenta la imagen de María, Madre de Dios y Madre mía, bajo diferentes formas; y si el profeta, al reconocer en la Virgen su pureza y santidad, propuso en su corazón imitarla, y de tal manera se encendió en su amor, que la amó hasta formar una familia innumerable como las estrellas del Cielo, para que la amase y honrase perpetuamente, ¿por qué no imito yo la pureza y santidad de esta Virgen, ya que me honro con el hermoso título de hijo suyo, y sé que ella no reconoce por tales sino a los que de veras la aman é imitan sus virtudes? ¿Por no me esmero en grabar fuertemente en mi corazón una devoción sincera y eficaz a la Virgen del Carmen, sabiendo que esta devoción conduce indefectiblemente al puerto de eterna salvación?
Si yo la honro con verdadero afecto, también Dios hará que, como al profeta Elías, se manifieste a mi espíritu esta Señora y Madre mía para indicarme las sendas que conducen a la patria de dicha y de ventura. Pero si descubriendo su imagen la miro con indiferencia y no procuro mover mi corazón con afectos, ¡ah! entonces también resistirá ella, y con profundo pesar de su corazón exclamará: "Estos hijos me honran con los labios, pero su corazón está lejos de mí." Quiero, pues, corresponder a esta tierna Madre, venerándola con toda solicitud é imitándola en sus virtudes

Oración final para todos los días

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día más durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

 Refiere nuestra gloriosa Madre Santa Teresa de Jesús, que cuando fué elegida por el Visitador Apostólico de Castilla Priora del monasterio de la Encarnación de Ávila después de haber comenzado la Reforma, la primera vez que convocó a las monjas a capítulo, mandó colocar en la silla prioral del coro una imagen de relieve de Nuestra Señora, ofreciéndola con singular humildad las llaves de la casa, dando a entender à las súbditas que la Virgen Santísima seria la Priora y la que gobernaría la casa, y no Teresa de Jesús. Cuánto agradó a la Virgen está acción, lo declara la misma Santa con estas palabras:
"La víspera de San Sebastián, el primer año que vine al Monasterio de la Encarnación a ser Priora, comenzando la Salve, vi en la silla prioral adonde está puesta nuestra Señora, bajar con gran multitud de Ángeles a la Madre de Dios y ponerse alli á mi parecer: no vi la imagen entonces, sino esta Señora que digo. Parecióme se parecia algo á la imagen que me dió la Condesa, aunque fué de presto el poderla determinar por suspenderme luego mucho. Parecianme encima de las coronas de las sillas y sobre los antepechos muchos Antgeles, aunque no con forma corporal, que era visión intelectual. Estuvo asi toda la Salve y dijome: Bien acertaste en ponerme aqui, yo estaré presente a las alabanzas que hicleren a mi Hijo y se las pre- sentaré." 
Por aquel obsequio mereció la Santa la aprobación de la Madre de Dios y su asistencia para recibir las súplicas y alabanzas de sus hijas.
 
Obsequio. Al pasar por delante de alguna Imagen de María, saludarla con una pequeña inclinación de cabeza, diciendo "Ave, María purísima, sin pecado concebida."

Sentencia. Vida eterna Honrar a María es atesorar la vida eterna.

Oremus
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari título Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 1°

Día I

Por la señal de la Santa Cruz.

Oración preparatoria para todos los días

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

Nubecilla  de Elías

I

Olvidado el pueblo de Israel de los beneficios que recibió de aquel Señor  le dijeron que le  libró con mano fuerte del cautiverio del faraón, prevarico contra su Dios y se hizo reo del crimen de idolatría. Los Profetas del señor habían sido todos muertos por Acab, rey de Israel, y sustituidos por los profetas falsos de Baal. Sólo había quedado  Elías, que al  ver la ingratitud de aquel pueblo y la perversidad de su rey,  se presenta ante Acab  para reconvertirle,   Diciéndole  de    parte de Dios, que no vería agua ni  rocío  sobre la  tierra hasta  que el los pidiese. Atónito el rey al oír estas amenazadoras    palabras, no supo que responder; pero volviendo luego en sí y reanimando su valor, mando buscar a Elías para quitarle la vida.  Mas Dios, que lee en el corazón del hombre, y ante quien los reyes de la tierra son como si no fueran, salvó a su profeta diciéndole: “Anda, retírate de aquí y vete hacia el Oriente y escóndete en el torrente Carith que está enfrente del Jordán. Allí beberás del arroyo, y he mandado a los cuervos que te alimenten.”  
     Tres años y medio pasaron sin caer una gota de agua sobre la tierra, hasta que, compadecido el Señor de su pueblo por las súplicas del grande Elías, como asegura San Crisóstomo, llamó a su profeta y le dijo: “Anda y muéstrate á Acab, para que yo dé lluvia sobre la tierra.” Elías obedeciendo al Señor, se presenta al rey y le dice: “Si deseas remediar los males de tu pueblo, congrégame en el Carmelo a todo Israel con los profetas de Baal. Congregados en el Carmelo el pueblo y los profetas, dijo Elías a éstos: Escoged vosotros un buey y sacrificadlo a vuestro Dios, yo tomaré otro y lo sacrificaré a mi Dios, y el que oyere por fuego, sea el verdadero Dios. Convenidos así, tomaron los profetas de Baal un buey, y haciéndole trozos lo pusieron sobre el altar y clamaban a su Dios; pero el Señor no permitió que el demonio humillara a su profeta. Llegado el tiempo en que debía  sacrificar Elías, colocó otro buey sobre el altar que había levantado, y en que debía postrado en tierra con la más profunda veneración, lleno de fe y confianza hizo una breve oración a Dios, y al instante descendió del cielo un fuego abrasador que consumió el holocausto, la leña, las piedras y hasta el agua que habla puesto alrededor. Al ver Israel un prodigio tan raro, exclamo:
"El Señor es el Dios, el Señor es el Dios." Viendo Elías el entusiasmo del pueblo convertido ya a su Dios, mando que cogieran a todos los falsos profetas, y llevándolos al torrente Cison, los hizo matar para que pagaran así el enorme crimen de idolatría con Después de esto dijo Elías al rey y beber, que habían pervertido al pueblo. Después de esto dijo Elías al rey Acab que subiera a comer y beber, mientras él subía al monte, donde habla ofrecido el sacrificio, a orar y pedir a Dios el remedio de aquel pueblo. Allí postrado en tierra y humillado, clamó a Dios para que enviara sobre la tierra el agua fertilizadora. Siete veces mandó a su compañero que mirase hacia el mar, y la séptima vez vio una nubecilla, como la huella de un pie de un hombre, que subía de entre las amargas aguas del mar, y en ella contempló Elías, con su espíritu profético, a la Inmaculada Madre de Dios con sus más gloriosas prerrogativas.

II

Alma mía, si en tus angustias y necesidades acudes à Dios con verdadera devoción, con espíritu humilde, llena de fe y confianza, también Dios oirá tus súplicas como las del profeta Elías, porque la oración humilde penetra los cielos, y enviará sobre ti el roció y las aguas de su misericordia, haciendo que se disipen y desaparezcan las tinieblas y necesidades que te afligen, y dé tu corazón verdaderos frutos de gracia y santidad. Persevera humilde en tu oración como el Profeta Elías, porque Dios quiere probar tu constancia; repite tus súplicas y llama de nuevo al Corazón de Jesús, que no será en vano, pues Él ha dicho: "Al que llame se le abrirá." Pero si te cansa tu oración y desistes de suplicar, es señal de que no tienes aquella fe viva y aquella confianza ilimitada con que Dios quiere ver revestidas las súplicas que a Él se dirigen, para que consigan su efecto. Por eso dijo el Señor: " si tuvierais fe como un grano de simiente, y dijereis a este monte: Trasládate allá, luego se trasladará."
Imita, pues, tú, alma mía, al profeta Elías, que después de una y otra vez repite su oración hasta que el Señor, vencido de ella, le concede lo que pide.

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día más durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

En una villa cerca de Tolosa se apareció varias veces la Virgen Santísima à un hombre llamado Samuel Grossi para que cediese a los Carmelitas un lugar donde fundasen convento. Fueron allá los Carmelitas, pero no sufriendo el Gobernador que habitaran allí los religiosos, les mandó salir; mas ellos no quisieron dejar el lugar. Irritado el Gobernador, los encerró en el convento de tal manera que no pudiesen salir, para que muriesen dentro como en una cárcel. Pero los religiosos, llenos de fe y confianza, acudieron a su amantísima Madre la Virgen del Carmen,  repitiéndole una y súplica de San Simón Stock: Ave, Stella matutina, etc. A los pocos días que repitieron esta súplica, estando cantándola, y al llegar a aquellas palabras: Tu nos in carcere solare propitia, que quiere decir: "Piadosísima Madre nuestra María, consoladnos en esta cárcel," al instante desaparecieron todos los obstáculos que impedían salir a los religiosos, y al mismo tiempo se le saltaron los ojos al sacrílego Gobernador, quedándole colgados de dos pequeños nervios. Al verse así, reconoció su yerro, e hizo que le llevaran al convento para pedir perdón à los religiosos y demandar sus oraciones. Los Carmelitas acudieron de nuevo a su Madre y Protectora cantando la Salve. Cuando llegaron a aquellas palabras: illos tuos misericordes oculos ad nos converte, volvieron a su lugar natural los ojos del Gobernador, quedando sano y bueno, y haciéndose después religioso en aquel mismo convento. 
Obsequio. Rezar el Avemaría siempre que se oiga dar horas al reloj.
Sentencia. ¡Cuán seguros debemos estar bajo la protección de tal Madre! ¿Quién podrá apartarnos de su seno? ¿Qué tentación o pasión podrá vencernos, si ponemos nuestra confianza en el patrocinio de María Madre de Dios y nuestra?

- Regina decor Carmeli.
- Dedisti nobis signum protectionis tuæ

Oremus. 
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.