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--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

Miércoles: Novena Perpetua de la Medalla Milagrosa



Esta Novena Perpetua de la Virgen de la Medalla Milagrosa
se reza todos los miércoles sin interrupción.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 

Se puede iniciar con el canto: "Llevemos cristianos" 
(melodía del Ave de Lourdes) 

Llevemos cristianos la Santa Medalla,
que cura los cuerpos y salva las almas. 

Ave, ave, ave María. 

Del Cielo la Virgen nos da esta Medalla,
a quien Milagrosa los pueblos aclaman. 

Oración de san Bernardo 

Acordáos ¡oh, piadosísima Virgen María! que jamás 
se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido 
a vuestra protección, e implorado vuestra asistencia haya sido
abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos, también acudo, ¡oh, Virgen, Madre las Vírgenes! y aunque 
gimiendo bajo el peso de mis pecados, atrévome a aparecer 
ante vuestra presencia soberana. No despreciéis mis súplicas, ¡oh, Madre del Verbo!, antes bien dignaos atenderlas y favorablemente escucharlas. Así sea. 

Acto de fe en la Inmaculada Concepción 
de María Santísima 

¡Santísima Virgen! yo creo y confieso vuestra santa 
e Inmaculada Concepción pura y sin mancha. ¡Oh, Purísima Virgen! por vuestra pureza virginal, vuestra Inmaculada Concepción y vuestra gloriosa prerrogativa de Madre de Dios, alcanzadme de vuestro amado Hijo: la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, de cuerpo y espíritu, la santa perseverancia en el bien, el don de oración, una vida buena y una muerta santa. Así sea. 

Consagración a la Santísima Virgen 

Postrado Ante vuestro acatamiento, ¡Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra Concepción sin mancha, os elijo, desde ahora y para siempre, por mi Madre, abogada, reina y señora de todas mis acciones, y protectora ante la majestad de Dios. Yo os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto, ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también, promover en los que me rodean, vuestro amor. Recibidme, Madre tierna, desde este momento, y sed para mi el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén. 

¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA!
¡ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS! 
(3 veces)


Himno a la Milagrosa 

Míranos, ¡oh, Milagrosa!
Míranos, Madre de amor.
Míranos, que tu mirada
nos dará la salvación.

Son tus ojos los luceros
que en la noche del dolor,
dan aliento y esperanza
al humano corazón.

De tus manos extendidas
brotan rayos de fulgor:
son las gracias escogidas
que a tus hijos da el Señor.

¡Milagrosa! la plegaria
que a ti sube en un cantar,
a nos, vuelva transformada
en celeste bendición.

Te coronan las estrellas
con un nimbo de esplendor:
eres Reina de belleza,
de bondad y de perdón.

Promesas de la Virgen del Carmen



A los que viven y mueren llevando el Santo Escapulario. 

El Santo Escapulario es el gran don que María, omnipotente ante su Hijo Dios, toda corazón para con sus hijos, los hombres tesorera de todas las gracias, nos trajo del cielo, haciéndonos en él las más preciosas promesas que pudiéramos desear. Muy bien ha sido llamado el SACRAMENTO DE MARÍA.

"La creencia general del mundo católico, dice el sabio jesuita P. Clarke, la promulgación de la Iglesia doncente, la aceptación de la iglesia discente, o sea, los fieles, nada falta de lo que puede probar el origen sobrenatural del Escapulario".

"Su misma nobleza de origen, decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación, así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento". A él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas:

Primera promesa

Es la gran promesa, el privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen S. Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, apareció circundada de ángeles la Sma. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, prometió que cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen fueron éstas: "El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno".

Segunda promesa

Estando orando el Papa Juan XXIII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario. María dijo al Papa: "Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario".

Tal es el privilegio Sabatino, otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de Marzo de 1322) aprobada después por más de veinte Sumos Pontífices.

Por él, el Sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso. El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el Sgte. Decreto:

"Permítase a los Padre Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Bienaventurada Virgen María con sus intercesiones continuas, piadosas sufragios y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el habito carmelitano".

Condiciones para ganar estos privilegios

Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.

Para ganar la segunda Promesa, el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias.

Guardar abstinencia (si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor conmutar por otros rezos.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 2°

DÍA II 

Por la señal de la Santa cruz.

Oración preparatoria diaria.

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén

La tradición, los Santos Padres y la Iglesia respecto de la nubecilla

      La nubecilla que el profeta Elías vio desde el Carmelo levantarse de las amargas aguas del mar, era figura de la Inmaculada María, Madre del Verbo Humanado, que, como aquélla, alegró toda la tierra, y por ella dió ésta frutos de gracia y santidad. Esta es la tradición constante y universal de todos los pueblos, desde la más remota antigüedad, que ha venido transmitiéndose hasta nosotros de generación en generación, y sabido es la fuerza grandísima e invencible que tiene una tradición universal, constante y de todos recibida. También los Santos Padres y Doctores de la Iglesia, que son los consejeros más fidedignos de ésta y en los cuales ella se apoya en cuestiones de altísima trascendencia, porque son columnas de verdad, son del mismo parecer y afirman unánimes que se le mostró al grande de Elías la Inmaculada Madre de Dios en la figura de aquella pequeña nubecilla que vió desde el Carmelo. 

     San Metodio, mártir, obispo de Tiro, dice: "Habiendo conocido Elías la pureza de María antes que naciera, siendo arrebatado en espíritu, la imitó y se formó una corona de discipulos que siguieran la misma vida, esto es, la conoció arrebatado en espiritu cuando contempló la nubecilla. Juan, Patriarca de Jerusalén, que floreció en el siglo V y habia sido Prior del monasterio del Monte Carmelo , dice que "Dios reveló a Elías, bajo la figura de la nubecilla, que había de nacer una niña que saldria del vientre de su madre limpia de todo pecado". 

San Jerónimo, San Cirilo, San Procopio y San Ambrosio dicen que esta nube era bella figura de Maria, y la misma nube de que habla Isaias. También el P. Pedro Ojeda y el P. Fernando de Salazar, ambos de la Compañía de Jesús, sienten lo mismo, diciendo este último que "aquella pequeña nubecilla, como el vestigio de un hombre, que orando Elias en el Carmelo vió levantarse del mar, no anunciaba más la lluvia que la puridad de María"

     Y finalmente, Santo Tomás dice que esta nube significó las purisimas entrañas de Maria . Siendo, pues, una tradición universal, y estando conformes los Santos Padres en este sentir, la Iglesia, regida por el Espíritu Santo, se ha inclinado también á su favor diciendo, por medio de la Sagrada Congregación de Ritos, que "aquella nubecilla que Elias vió en aquel tiempo subir, era una figura insigne y bella de la Virgen Maria" . Asi sienten todos respecto de aquella visión del profeta Elias que fué tan consoladora para él como lo es para todos los Carmelitas.

 II

 Fue en verdad una gracia muy singular hecha al profeta Elías la revelación de la Virgen Madre de Dios bajo la figura de la nubecilla. Pero también a mí se me presenta la imagen de María, Madre de Dios y Madre mía, bajo diferentes formas; y si el profeta, al reconocer en la Virgen su pureza y santidad, propuso en su corazón imitarla, y de tal manera se encendió en su amor, que la amó hasta formar una familia innumerable como las estrellas del Cielo, para que la amase y honrase perpetuamente, ¿por qué no imito yo la pureza y santidad de esta Virgen, ya que me honro con el hermoso título de hijo suyo, y sé que ella no reconoce por tales sino a los que de veras la aman é imitan sus virtudes? ¿Por no me esmero en grabar fuertemente en mi corazón una devoción sincera y eficaz a la Virgen del Carmen, sabiendo que esta devoción conduce indefectiblemente al puerto de eterna salvación?
Si yo la honro con verdadero afecto, también Dios hará que, como al profeta Elías, se manifieste a mi espíritu esta Señora y Madre mía para indicarme las sendas que conducen a la patria de dicha y de ventura. Pero si descubriendo su imagen la miro con indiferencia y no procuro mover mi corazón con afectos, ¡ah! entonces también resistirá ella, y con profundo pesar de su corazón exclamará: "Estos hijos me honran con los labios, pero su corazón está lejos de mí." Quiero, pues, corresponder a esta tierna Madre, venerándola con toda solicitud é imitándola en sus virtudes

Oración final para todos los días

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día más durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

 Refiere nuestra gloriosa Madre Santa Teresa de Jesús, que cuando fué elegida por el Visitador Apostólico de Castilla Priora del monasterio de la Encarnación de Ávila después de haber comenzado la Reforma, la primera vez que convocó a las monjas a capítulo, mandó colocar en la silla prioral del coro una imagen de relieve de Nuestra Señora, ofreciéndola con singular humildad las llaves de la casa, dando a entender à las súbditas que la Virgen Santísima seria la Priora y la que gobernaría la casa, y no Teresa de Jesús. Cuánto agradó a la Virgen está acción, lo declara la misma Santa con estas palabras:
"La víspera de San Sebastián, el primer año que vine al Monasterio de la Encarnación a ser Priora, comenzando la Salve, vi en la silla prioral adonde está puesta nuestra Señora, bajar con gran multitud de Ángeles a la Madre de Dios y ponerse alli á mi parecer: no vi la imagen entonces, sino esta Señora que digo. Parecióme se parecia algo á la imagen que me dió la Condesa, aunque fué de presto el poderla determinar por suspenderme luego mucho. Parecianme encima de las coronas de las sillas y sobre los antepechos muchos Antgeles, aunque no con forma corporal, que era visión intelectual. Estuvo asi toda la Salve y dijome: Bien acertaste en ponerme aqui, yo estaré presente a las alabanzas que hicleren a mi Hijo y se las pre- sentaré." 
Por aquel obsequio mereció la Santa la aprobación de la Madre de Dios y su asistencia para recibir las súplicas y alabanzas de sus hijas.
 
Obsequio. Al pasar por delante de alguna Imagen de María, saludarla con una pequeña inclinación de cabeza, diciendo "Ave, María purísima, sin pecado concebida."

Sentencia. Vida eterna Honrar a María es atesorar la vida eterna.

Oremus
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari título Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 1°

Día I

Por la señal de la Santa Cruz.

Oración preparatoria para todos los días

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

Nubecilla  de Elías

I

Olvidado el pueblo de Israel de los beneficios que recibió de aquel Señor  le dijeron que le  libró con mano fuerte del cautiverio del faraón, prevarico contra su Dios y se hizo reo del crimen de idolatría. Los Profetas del señor habían sido todos muertos por Acab, rey de Israel, y sustituidos por los profetas falsos de Baal. Sólo había quedado  Elías, que al  ver la ingratitud de aquel pueblo y la perversidad de su rey,  se presenta ante Acab  para reconvertirle,   Diciéndole  de    parte de Dios, que no vería agua ni  rocío  sobre la  tierra hasta  que el los pidiese. Atónito el rey al oír estas amenazadoras    palabras, no supo que responder; pero volviendo luego en sí y reanimando su valor, mando buscar a Elías para quitarle la vida.  Mas Dios, que lee en el corazón del hombre, y ante quien los reyes de la tierra son como si no fueran, salvó a su profeta diciéndole: “Anda, retírate de aquí y vete hacia el Oriente y escóndete en el torrente Carith que está enfrente del Jordán. Allí beberás del arroyo, y he mandado a los cuervos que te alimenten.”  
     Tres años y medio pasaron sin caer una gota de agua sobre la tierra, hasta que, compadecido el Señor de su pueblo por las súplicas del grande Elías, como asegura San Crisóstomo, llamó a su profeta y le dijo: “Anda y muéstrate á Acab, para que yo dé lluvia sobre la tierra.” Elías obedeciendo al Señor, se presenta al rey y le dice: “Si deseas remediar los males de tu pueblo, congrégame en el Carmelo a todo Israel con los profetas de Baal. Congregados en el Carmelo el pueblo y los profetas, dijo Elías a éstos: Escoged vosotros un buey y sacrificadlo a vuestro Dios, yo tomaré otro y lo sacrificaré a mi Dios, y el que oyere por fuego, sea el verdadero Dios. Convenidos así, tomaron los profetas de Baal un buey, y haciéndole trozos lo pusieron sobre el altar y clamaban a su Dios; pero el Señor no permitió que el demonio humillara a su profeta. Llegado el tiempo en que debía  sacrificar Elías, colocó otro buey sobre el altar que había levantado, y en que debía postrado en tierra con la más profunda veneración, lleno de fe y confianza hizo una breve oración a Dios, y al instante descendió del cielo un fuego abrasador que consumió el holocausto, la leña, las piedras y hasta el agua que habla puesto alrededor. Al ver Israel un prodigio tan raro, exclamo:
"El Señor es el Dios, el Señor es el Dios." Viendo Elías el entusiasmo del pueblo convertido ya a su Dios, mando que cogieran a todos los falsos profetas, y llevándolos al torrente Cison, los hizo matar para que pagaran así el enorme crimen de idolatría con Después de esto dijo Elías al rey y beber, que habían pervertido al pueblo. Después de esto dijo Elías al rey Acab que subiera a comer y beber, mientras él subía al monte, donde habla ofrecido el sacrificio, a orar y pedir a Dios el remedio de aquel pueblo. Allí postrado en tierra y humillado, clamó a Dios para que enviara sobre la tierra el agua fertilizadora. Siete veces mandó a su compañero que mirase hacia el mar, y la séptima vez vio una nubecilla, como la huella de un pie de un hombre, que subía de entre las amargas aguas del mar, y en ella contempló Elías, con su espíritu profético, a la Inmaculada Madre de Dios con sus más gloriosas prerrogativas.

II

Alma mía, si en tus angustias y necesidades acudes à Dios con verdadera devoción, con espíritu humilde, llena de fe y confianza, también Dios oirá tus súplicas como las del profeta Elías, porque la oración humilde penetra los cielos, y enviará sobre ti el roció y las aguas de su misericordia, haciendo que se disipen y desaparezcan las tinieblas y necesidades que te afligen, y dé tu corazón verdaderos frutos de gracia y santidad. Persevera humilde en tu oración como el Profeta Elías, porque Dios quiere probar tu constancia; repite tus súplicas y llama de nuevo al Corazón de Jesús, que no será en vano, pues Él ha dicho: "Al que llame se le abrirá." Pero si te cansa tu oración y desistes de suplicar, es señal de que no tienes aquella fe viva y aquella confianza ilimitada con que Dios quiere ver revestidas las súplicas que a Él se dirigen, para que consigan su efecto. Por eso dijo el Señor: " si tuvierais fe como un grano de simiente, y dijereis a este monte: Trasládate allá, luego se trasladará."
Imita, pues, tú, alma mía, al profeta Elías, que después de una y otra vez repite su oración hasta que el Señor, vencido de ella, le concede lo que pide.

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día más durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

En una villa cerca de Tolosa se apareció varias veces la Virgen Santísima à un hombre llamado Samuel Grossi para que cediese a los Carmelitas un lugar donde fundasen convento. Fueron allá los Carmelitas, pero no sufriendo el Gobernador que habitaran allí los religiosos, les mandó salir; mas ellos no quisieron dejar el lugar. Irritado el Gobernador, los encerró en el convento de tal manera que no pudiesen salir, para que muriesen dentro como en una cárcel. Pero los religiosos, llenos de fe y confianza, acudieron a su amantísima Madre la Virgen del Carmen,  repitiéndole una y súplica de San Simón Stock: Ave, Stella matutina, etc. A los pocos días que repitieron esta súplica, estando cantándola, y al llegar a aquellas palabras: Tu nos in carcere solare propitia, que quiere decir: "Piadosísima Madre nuestra María, consoladnos en esta cárcel," al instante desaparecieron todos los obstáculos que impedían salir a los religiosos, y al mismo tiempo se le saltaron los ojos al sacrílego Gobernador, quedándole colgados de dos pequeños nervios. Al verse así, reconoció su yerro, e hizo que le llevaran al convento para pedir perdón à los religiosos y demandar sus oraciones. Los Carmelitas acudieron de nuevo a su Madre y Protectora cantando la Salve. Cuando llegaron a aquellas palabras: illos tuos misericordes oculos ad nos converte, volvieron a su lugar natural los ojos del Gobernador, quedando sano y bueno, y haciéndose después religioso en aquel mismo convento. 
Obsequio. Rezar el Avemaría siempre que se oiga dar horas al reloj.
Sentencia. ¡Cuán seguros debemos estar bajo la protección de tal Madre! ¿Quién podrá apartarnos de su seno? ¿Qué tentación o pasión podrá vencernos, si ponemos nuestra confianza en el patrocinio de María Madre de Dios y nuestra?

- Regina decor Carmeli.
- Dedisti nobis signum protectionis tuæ

Oremus. 
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

Del 7 al 15 de Julio: Novena en honor a Ntra. Sra. del Carmen



Por la Señal de la Santa Cruz, 
de nuestros enemigos líbranos Señor. 

En el nombre del Padre, y del Hijo, 
y del Espíritu Santo. Amén. 

Acto de contrición

Pésame Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido.
Pésame por el Infierno que merecí y por el Cielo que perdí;
pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos.
Antes querría haber muerto que haberos ofendido,
y propongo firmemente no pecar más, y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén. 

Oración Preparatoria para todos los días 

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo: 
(rezar tres avemarías)

Primer Día 

Virgen del Carmen, Tú que fuiste preservada de toda mancha de pecado, te suplico me concedas tu ayuda para mantener siempre mi alma limpia de pecado y santifique mi vida, con mis obras. 

Segundo Día 

María Santísima del Carmen, Tú que te consagraste en cuerpo y alma como esclava del Señor, haciendo de Tu vida un continuo acto de servicio a su misión salvadora, concédeme proclamar mi alma a la grandeza de Dios, y sienta en mi vida los dones de su misericordia. 

Tercer Día 

Oh, Virgen del Carmen, concédenos que imitando tu fe, aceptemos en nuestra vida los misteriosos designios de la voluntad de Dios, y con fe y humildad le sirvamos sobre la tierra y le gocemos después en el cielo. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. 

Cuarto Día 

Virgen Santísima del Carmen, Tú que escuchaste las palabras de Tu Hijo y las cumpliste mejor que nadie, enséñanos a tener ese espíritu solícito para con nuestro prójimo. Que nuestros corazones estén siempre dispuestos a aceptar la voluntad de Dios. 

Quinto Día 

Amandísima Madre del Carmen, Tú que ofreciste tus dolores de Madre junto a la Cruz de tu Hijo, concédenos Tu fortaleza, para que también nosotros aceptemos y ofrezcamos nuestros sufrimientos y colaboremos en la salvación del mundo. Amén.

Sexto Día 

Virgen del Carmen, Tú que fuiste colmada de alegría en la Resurrección de Tu Hijo, concédenos que perseverando en oración con la Iglesia, nos dispongamos a recibir los dones del Espíritu Santo, y guiados por ellos nuestra vida sea un testimonio de fe, esperanza y amor, y un día podamos gozar contigo la alegría del Reino. Por Jesucristo Nuestro Señor. 

Séptimo Día 

Virgen del Carmen, Tú que fuiste ensalsada como Reina del universo, a semejanza de tu Hijo, concédenos, a nosotros, peregrinos en este mundo, Tu protección maternal y un día podamos gozar contigo la felicidad eterna en el cielo. 

Octavo Día 

Gloriosa Virgen del Carmen, que fuiste figurada en una nubecita por el profeta Elías, que con su lluvia fecundaste copiosamente la tierra, te pedimos que nos alcances siempre copiosas lluvias en auxilio para nuestras almas, con abundantes frutos de virtudes y buenas obras. 

Noveno Día 

Virgen del Carmen, María Santísima, Tú que nos entregaste el santo Escapulario para que veamos en él un signo de Tu presencia alentadora y de Tu amor, ayúdanos para que nuestra vida sea digna de hijos tuyos, para que imitemos fielmente Tus virtudes, y un día podamos encontrarnos en el Reino de Tu Hijo Jesús. 

Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena y rezar la Salve. 

Oración Final para todos los días

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de tu santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante tu sagrada imagen, y concédenos benigna tu amorosa protección. Te recomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre, el Papa, y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos como ofenden a tu divino Hijo, y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.

Se puede rezar el Santo Rosario también en la Novena.

En el nombre del Padre, y del Hijo, 
y del Espíritu Santo. Amén. 


Flor del Carmelo, Vid florida,
Esplendor del Cielo, Virgen Madre singular,
Madre dulce que no conoció varón: asiste propicia 
a tus devotos. 
Estrella del mar, intercede por nosotros 
al Señor Dios nuestro.

Mes de la Virgen del Carmen - Día Anterior



Este mes de Julio nos consagraremos con ayuda de un antiguo devocionario Carmelita  llamado “Aromas del Carmelo”. A diario compartiremos  oraciones y reflexiones para la consagración a nuestra Señora del Carmen pertenecientes a este mismo devocionario. 
 
Mes de julio consagrado a la Virgen del Carmen

De rodillas ante una imagen de la Virgen del Carmen y hecha la señal de la cruz, se dirá lo siguiente

Oración para el Primer día 
antes de comenzar la preparación

 Oh Reina  del Carmelo y madre mía amantísima, os doy infinitas gracias por el singular beneficio  que me habéis hecho al dirigir hacia  mí,  pobre  pecador,  vuestros ojos misericordiosos y recibirme en vuestra compañía y en la santa confraternidad de vuestro escapulario, donde dispensáis las más singulares gracias de vuestro amor, haciendo a los cofrades afortunados siervos vuestros, hijos predilectos y hermanos de vuestro corazón. Yo,  vuestro  hijo y devoto ¡oh amorosa madre del Carmelo!,    postrado ante vuestras plantas y en presencia de la Santísima Trinidad, con todos los  bienaventurados del cielo, a vos  me ofrezco, a vos consagro todo mi corazón y toda mis fuerzas, y prometo de hoy en adelante poner un empeño especial para corresponder al tierno amor que me habéis dispensado y a los beneficios tan singulares de que me habéis colmado, haciendo así digno de conseguir los privilegios que lleva a vuestro santo escapulario, siendo para mi alma salud y para mi cuerpo segura defensa, qué me ayude en  los peligros, me salve en la muerte  y me lleve pronto  del purgatorio al  monte santo de la gloria.  Yo os suplico, madre mía, que entendáis en mi corazón un grande amor hacia vos, que me inspiréis lo que debo hacer, para agradaros lo que debo rechazar para nunca ofenderos y esta divisa celestial que me habéis dado guardará mi cuerpo y mi alma, y será la señal de que mi corazón  es todo vuestro, y que me he   consagrado todo a vuestro servicio queriendo vivir siempre obediente a vos.

 Continuad, madre mía, dispensándome vuestras gracias y velando solicito por este hijo vuestro;   y sobre todo en estos días del mes de julio, qué quiero consagrarlo de una manera especial a vos, haced que sienta yo los efectos de vuestro especial amor y protección, que mi  corazón os amé más, que vea el remedio de mis necesidades, que alcance las virtudes y que no me falte jamás vuestra asistencia. Dignaos, madre mía carísima, aceptar al pobre obsequio qué os ofrezco consagrando este mes a la memoria de vuestras glorias, de vuestras grandezas, de vuestros beneficios y de las obras de nuestro amor que habéis hecho a los Carmelitas, que son todos los que visten vuestro santo escapulario. No  me falte nunca vuestra protección, y haced  que  viviendo  según  mis promesas,  merezca ser ayudado de vos en mi última hora y pueda gozar  después en vuestro regazo las eternas delicias de vuestro amor en la patria de los santos. Amen.

Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

- Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. 

- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

6 de Julio: Memoria Litúrgica de santa Nazaria Ignacio March Mesa, virgen



Nazaria Ignacia March Mesa nació el 10 de enero de 1889, en Madrid (España), en el seno de una familia obrera con la que, debido a los problemas económicos que atravesaban, se trasladó a México. Allí inició su vida religiosa: pronto ingresó a la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y tomó el nombre de Nazaria de Santa Teresa.

En 1912, como primera misión, fue enviada a Oruro (Bolivia) lugar en el que permaneció 12 años, los que dedicó al cuidado de ancianos. Tiempo después, en 1920, durante sus ejercicios espirituales Nazaria sintió un llamado interior que la llevó a fundar una nueva congregación religiosa que portaría el estandarte de la Cruz.

Tras ese grito interior, el 16 de junio de 1925 dejó la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y fundó la Congregación de Misioneras de la Cruzada Pontificia. Las religiosas que se unían a ella debían emprender una cruzada de amor en torno a la Iglesia y tenían la misión de realizar actividades pastorales en las escuelas.

Para 1931, Nazaria fue elegida superiora general de la Congregación y encabezó la misión de llevar el mensaje que profesaban en Bolivia, Argentina, Uruguay y España. Nunca dejó de crecer: actualmente tiene presencia en 21 países de los cuatro continentes.

Pero la misión de Nazaria no atendía solo cuestiones de fe sino que amparó a su rebaño desde los derechos: en 1933 organizó a las mujeres de los mercados y comercios de Oruro para formar el primer sindicato obrero femenino de Bolivia.

Poco después regresó a España, de donde casi no regresa. En 1936, durante la Guerra Civil, fue apresada junto a varias de sus compañeras. Iban a ser castigadas por su condición de religiosas, sin embargo, gracias a la mediación de los consulados de Argentina y Uruguay fueron deportadas.

Nazaria fue trasladada a Argentina y vivió en el barrio Villa Pueyrredón donde continuó con su labor y levantó una parroquia donde hasta la fecha se la venera. Murió en Buenos Aires el 6 de julio de 1943. Su cuerpo fue trasladado a Oruro en 1972, como pidió antes de su muerte.

Las personas que la conocieron dejaron testimonio de cómo era y qué decía: "Ella visitaba a los enfermos por las tardes. Era increíble la atracción que ejercía sobre grandes y chicos. En el trayecto se le acercaban mujeres a pedirle consejos. Había que ver a los niños… venían como enjambres de abejas, se apiñaban a besarle la cruz, sus manos, el hábito. Con los más pobres era más amable y a todos invitaba al hogar. 

El 13 de octubre de 2018 el Papa Francisco la Canonizó y en 1992, el papa Juan Pablo II la había beatificado en Roma.