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El Escapulario de la Virgen del Carmen



El escapulario del Carmen es el signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal.
El distintivo externo de esta inscripción o consagración es el pequeño escapulario marrón.

El escapulario del Carmen es un sacramental, es decir, según el Concilio Vaticano II, "un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia". (S.C.60).

A finales del siglo XII o principio del XIII nacía en el monte Carmelo, de Palestina, la Orden de los Carmelitas. Pronto se vieron obligados a emigrar a Occidente. En Europa, tampoco fueron muy bien recibidos por todos. 

En 1251, la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de ángeles, se apareció a San Simón Stock, General de los Carmelitas, con el escapulario de la Orden en sus manos, y le dijo: "Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego eterno"; es decir, quien muera con él, se salvará.

Este relato lo encontramos ya en un santoral de fines del siglo XIV, que sin duda lo toma de códices más antiguos. En el mismo siglo XIII Guillermo de Sandwich O.C. menciona en su "Crónica", la aparición de la Virgen a San Simón Stock prometiéndole la ayuda del Papa.

La promesa del escapulario es de tal trascendencia, que precisamente por ello suscitó fuerte oposición.


Al vestir el escapulario, y durante toda la vida, es muy importante que sepamos apreciar su profundo y rico significado, como pertenencia a una Orden, a la del Carmen, con obligación de vivir según su rica espiritualidad y su propio carisma. Quien viste el escapulario debe procurar tener siempre presente a la Santísima Virgen y tratar de copiar sus virtudes, su vida y obrar como Ella, María, obró, según sus palabras: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".

El escapulario del Carmen es un MEMORIAL de todas las virtudes de María. Así lo recordaba a todos: religiosos, terciarios, cofrades. "Que forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia de la Santísima Madre", el Papa Pío XII, el 11.2.1950.

  • Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad.
  • Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor.
  • Vean, sobre todo, en esta librea que visten ida y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino.
  • Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratismo Corazón de la Virgen Inmaculada, recientemente recomendada".
Cada escapulario tiene sus privilegios o gracias particulares, pero todos pueden sustituirse por la medalla-escapulario (cfr. Decreto de 16-XII-1910). Sería falta de fe en la autoridad suprema del Vicario de Cristo que confiere a esta medalla tal privilegio, creer que vale menos, para ganar las promesas, llevar la medalla que los trozos de paño (aunque en determinados casos, por otras razones externas de mayor visibilidad, etc., puede ser preferible el escapulario de paño).

La medalla-escapulario debe tener por una parte la imagen de Jesús con el Corazón, y por la otra una imagen de la Virgen bajo cualquier advocación. Lo mismo que los escapularios ha de estar bendecida por un sacerdote.

Es doctrina católica, repetida por el Concilio Vaticano II: "El conjunto de los fieles, porque tiene la unción del Espíritu Santo (cfr. 1 Jn. 2, 20-27) no puede equivocarse cuando cree, y esta peculiar propiedad suya la manifiesta por el sentido sobrenatural de fe de todo el pueblo cuando, desde los Obispos hasta los últimos fieles, presta su consentimiento universal en lo referente a la fe y costumbres. Con este sentido de fe... y bajo la guía del sagrado Magisterio... se adhiere infaliblemente a ella, con certero juicio la penetra más profundamente y la aplica más plenamente a la vida" (L.G. 12).

Esta precisa y espléndida formulación conciliar no puede ser más explícita. Y es que la misma prerrogativa de infalibilidad concedida por Jesús a su Vicario mediante la asistencia del Espíritu Santo, tiene precisamente como finalidad que el conjunto del Pueblo de Dios, su Iglesia y Cuerpo místico, no se equivoque, por ejemplo, con una devoción aceptada por todos.

En consecuencia: Si la promesa del Escapulario aplicada a todos los fieles (proceda de la visión de San Simón Stock o de donde sea) no fuese verdadera, el Espíritu Santo no hubiera permitido que la Iglesia, el conjunto del Pueblo de Dios, la tuviese por cierta. Para muchos la prueba es irrefutable, ni para ello es necesaria una definición del Magisterio Supremo. Aunque sí hubo controversias y fueron dirimidas por la Santa Sede.

Privilegio sabatino

El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino.

Según la tradición, a la muerte de Clemente V (1314), en el cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: "Quiero que anuncies a los Carmelitas y a sus Cofrades: los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino, - o los que no sepan leer se abstengan de comer carne los miércoles y sábados -, si van al purgatorio Yo haré que cuanto antes, especialmente el sábado siguiente a su muerte sean trasladadas sus almas al cielo".

Se ha escrito mucho sobre la "Bula sabatina", que en ese sentido publicó Juan XXII, pero no hay suficientes pruebas documentales de ella. Sin embargo en el siglo XV es muy citada, por ejemplo por el seudopapa Alejandro V (elegido por el Concilio de Pisa, después de haber éste destituido a Gregorio XII y Benedicto XIII, para acabar con el cisma; pero es claro que uno de ellos debía ser legítimo, y un concilio no puede destituirle, sin embargo algunos, como San Roberto Belarmino, consideran a Alejandro V Papa verdadero, y el próximo Alejandro se tituló VI); aunque su bula de 7-07-1409 confirmando el Escapulario no tenga valor magisterial, es interesante su testimonio de que conocía la de Juan XXII. Esta también fue citada por Sixto IV (1-04-1477), Clemente VII (1530) y San Pío V (1566) - quienes además citan y confirman la de Alejandro V -; etc.

En las citas de la "Bula sabatina" por los diversos autores, se encuentran diversas lecturas de ella (lo que prueba que no dependen de un solo documento inmediato). Por ejemplo, algunos en vez de ser "sábado" cuando la Virgen socorre a los cofrades del purgatorio leen "súbito" (cuanto antes), lo que parece una errata de transcripción, aunque así ha pasado a la liturgia y a las encíclicas de Pío XII.

El privilegio sabatino fue muy impugnado, no histórica, sino teológicamente, llegando el Inquisidor General de Portugal, en 1609, a prohibir a los Carmelitas el predicarlo. Estos apelaron al Romano Pontífice, quien confió la causa al Santo Oficio, y por fin, en 1613 dio un decreto renovado literalmente por Inocencio XI (1678), San Pío X (1908) y Pío XI (1922). En él se estableció: se permite a los PP. Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede creer... (sigue lo dicho antes).

Pío XII en su citada Carta Magna del Escapulario del Carmen de 1950, enseña: "A la verdad, no dejará la piadosísima Madre que sus hijos que expían sus culpas en el purgatorio, no consigan cuanto antes la vida eterna por su intervención delante de Dios, en conformidad con el privilegio sabatino".

En resumen: el privilegio sabatino consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto con el Escapulario y durante su vida hayan guardado castidad según su estado y rezado todos los días el oficio parvo. (Este se puede sustituir por la Liturgia de las Horas o por la abstinencia de carne los miércoles y sábados, o un sacerdote con facultad para ello, lo puede conmutar por otra obra piadosa, v.gr. el rezo diario del Rosario). Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y cumplir la penitencia (de manera semejante a como se recuperan los méritos perdidos por el pecado mortal, lo cual parece casi excesiva generosidad de Dios, pero es doctrina católica).

La certeza de este privilegio más que histórica, como decíamos del Escapulario, está fundada en la potestad de la Iglesia que así lo propone y recomienda. Sería temerario y ofensivo para la Iglesia, cuya Cabeza es Cristo y su alma vivificante el Espíritu Santo, creer que comete una equivocación secular y universal en algo que pertenece a la doctrina y vida cristiana.

En 1950 recordaba Pío XII: "Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la patria celestial por su intersección, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha trasmitido" con estas palabras:

"Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos - religiosos, terciarios y cofrades - hallaré en el Purgatorio los liberaré y los llevaré al monte santo de vida eterna".

Protección maternal

Por su profundo simbolismo mariano, por los grandes privilegios y por el gran amor y privilegiada asistencia, que ha manifestado a través de los siglos la Santísima Virgen del Carmen a quienes visten devotamente su escapulario, es lo que tan prodigiosamente se ha extendido por doquier esta piadosa devoción de vestir su escapulario.

Sobre todo por su rico simbolismo: ser hijo de María, ver en él todas las virtudes de María, ser símbolo de nuestra consagración filial a la Madre Amable. Por Morir en gracia de Dios, quien lo vista piadosamente.

  • Por que saldrá del Purgatorio cuanto antes quien muera devotamente con él.
  • Por llegar su protección a todos los momentos de la vida, a la muerte y aún más alla". En la vida protejo; en la muerte ayudo, después de la muerte salvo, con sus credenciales.
  • Por los innumerables prodigios que ha obrado.
  • Por las relaciones con sus apariciones mas recientes en Lourdes y Fátima.
  • Por las muchas indulgencias que disfrutan quienes visten este escapulario.
Indulgencias

He aquí las indulgencias plenarias y parciales para los que visten el escapulario.

A) Indulgencias plenarias.

1. El día que se viste el escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.

2. En estas fiestas:

a) Solemnidad de la Virgen del Carmen (16 de Julio);
b) San Simón Stock (16 de mayo);
c) San Elías Profeta (20 de Julio);
d) Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre),
e) Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre);
f) San Juan de la Cruz (14 de Diciembre);
g) Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre).

B). Indulgencias Plenaria el día del Carmen.- El día del Carmen, 16 de Julio, o en la fecha que exactamente se celebre, tiene concebida una indulgencia plenaria.

C). Indulgencia parcial.- Se gana indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario. Se puede ganar no sólo por besarlo, sino por cualquier otro acto de afecto y devoción. Y sólo al escapulario, sino también a la medalla- escapulario.

Evangelio de la Memoria Litúrgica de Ntra. Sra. de Itatí



+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según san Lucas     1, 39-47

    María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
    «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»
    María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador.»

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 3°

DIA III 

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz.

Oración preparatoria diaria. 

Madre mía amantísima del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

Elías deja a los primeros Carmelitas espíritu 
y devoción a María. 

Así como los hijos, según la carne, llevan siempre alguna semejanza en la fisonomía, carácter e inclinaciones del padre, de igual manera los hijos espirituales reciben el espíritu, carácter e inclinaciones del padre que los formó. Es esto una verdad patentizada por la cotidiana experiencia. Si el hijo corporal es algo del padre, como dice santo Tomás, y por eso recibe semejanza en su carácter e inclinaciones, no obstante de obrar allí la ciega naturaleza, con más razón el hijo espiritual, que es también algo del padre en cuanto es formado por él, en este concepto recibirá su espíritu y carácter, ya que voluntariamente se somete a su dirección.

      Al ver el profeta Elías en aquella pequeña nubecilla la imagen de la Inmaculada Virgen Madre de Dios, de tal manera se encendió en amor, que al instante propuso consagrarse a ella imitándola en su pureza y santidad. Pero pareciéndole poco esto, porque el amor ardía más pecho a medida que más la veneraba, determinó fundar una familia que estuviese consagrada a ella para amarla y venerarla constantemente en la serie de los siglos; porque cuando el amor es grande inspira obras grandes.  Procuró reunir a todos sus discípulos para formar una familia, después de explicarles la visión, y conociendo ellos el espíritu e intenciones de su en su grande, inspira capitán y fundador, informaron su corazón según las instrucciones que recibían de su maestro, acariciando esta tierna devoción, y haciendo de ella el carácter peculiar de la familia u Orden profética. Y siendo cierto que de la abundancia del corazón habla la boca, ¿qué pláticas y exhortaciones tan fervorosas no oirían los discípulos de Elías respecto de esta devoción, estando el corazón del profeta tan enamorado de Aquella que había visto en espíritu profético adornada de todas las gracias? ¿Qué palabras, qué consejos no les daría para que amaran con todo el corazón a aquella criatura tan bella y tan santa, a aquella Virgen tan singular que debía ser Madre de Dios? ¿Y quién resistiría al ímpetu del amor con que expresaría sus conceptos aquel corazón de fuego? No podía menos de grabarse fuertemente esta devoción en aquellos corazones sujetos a la actividad del fuego de su maestro y fundador.

      Más tarde, cuando Elías conoció que pronto sería arrebatado y separado de sus sus discípulos, queriendo dejar bien arraigado este espíritu de devoción a María en su familia, dijo a Eliseo, su discípulo más querido, y el que debía hacer después "Pídeme lo que quieras antes que me separe de ti" y el profeta Eliseo pidió para sí y para su Orden el doble espíritu de Elías, que es el espíritu de celar la honra de Dios, que tan vehemente era en aquel, y el espíritu de devoción a María, a quien consagrado con toda su Orden; y este doble espíritu dio Elías á su sagrada familia en la persona del que había sido escogido para regirla. Y transmitiéndose de generación en generación, ha llegado hasta nuestros días formando siempre el carácter especial de la Orden. 

II 

El amor obra cosas grandes, porque es fuerte como la muerte, y así vemos que el grande corazón de Elías hacia la Madre de Dios, le inspiró una obra grande, como es fundar una religión toda consagrada a María novecientos años antes del Redentor y cuando no había ejemplo de ninguna otra. Si yo procuro, pues, encender en mi corazón un amor ardiente y eficaz a esta amorosa Madre del Carmelo, él me inspirará las obras que debo hacer para más agradarla. Pero no debo contentarme con amarla yo solo, sino que debo trabajar para que otros la conozcan y amen, pues el amor se muestra en las obras; y si es Ella el objeto de los afectos de mi corazón, debo complacerme y ha de ser mayor bien para mi ver este objeto de todos amado y glorificado. Pero ¿es esto lo que hago yo? ¿Trabajo como el profeta Elías en buscar corazones que amen a María? O por el contrario, ¿no me avergüenzo algunas veces de honrarla con mis rezos y oraciones de costumbre, porque lo ven otras personas? Si es así, debo temer que me diga tan dulce Madre aquellas palabras de Jesucristo: "Al que se avergonzare de honrarme delante de los hombres, yo me avergonzaré también de reconocerle por hijo mio delante de mi Padre." Pero si mi corazón se complace en amarla honrarla aun delante de los hombres y procuro, como el profeta Elías, infundir esta devoción en otros corazones, entonces puedo estar seguro de complacencia y especial amor, porque Ella ha dicho: "Yo amo a los que me aman," y el mejor modo de manifestarle mi amor es buscar corazones que la amen y sirvan con fidelidad.

Oración final.

 Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

 EJEMPLO

      Habia en el convento de Módena una religiosa Carmelita Descalza, llamada María Matilde, que padecía un fuerte dolor de cabeza, de cuya dolencia vino a caer en delirio, en el cual gritaba continuamente: "Salve Regina, Credo, Kirie eleison", pasando toda la noche repitiendo estas palabras. 
Acudió a la mañana siguiente el P. Confesor, y la enferma le suplicó que rezara junto a ella la Salve Regina. El buen Padre la rezó: pero preguntándola después si quería confesarse, no respondió otra cosa la enferma que Salve Regina. Más porque esta religiosa había pedido siempre a la Virgen que la concediese la gracia de morir recibiendo los Sacramentos, la Madre de misericordia la hizo la gracia de que volviera en su juicio. Confesóse con mucha devoción, y después continuó delirando, respondiendo siempre a la pregunta que la hacían: Salve Regina. Otra vez recobró el uso de los sentidos para recibir con fervor los Sacramentos de la Eucaristía y Extrema unción, los cuales recibidos volvió a su delirio, repitiendo Salve Regina, y murió el mismo día, que era sábado.

       Llevaron el cadáver al coro, y allí las religiosas, delante de aquella que había expirado con el nombre de la Reina de los Cielos en los labios, cantaron la Salve Regina, como es costumbre hacerlo todos los sábados en los conventos de Carmelitas. Al día siguiente, vino al Convento un religioso Carmelita, de la Congregación de Mantua, muy piadoso, de mucha virtud y santidad, y no sabiendo nada de la muerte de aquella religiosa, refirió que aquella noche había visto y oído una religiosa descalza que cantaba con una harmonía dulcísima la Salve Regina, y fue tal el placer que tuvo al oír aquel suavísimo canto, que aun despierto, gozó sobre manera de él.

 Así correspondió la Virgen al deseo de aquella religiosa, y la glorificó por la devoción que tenía. 

Obsequio. Procurar infundir en todos los corazones la tierna devoción a la Virgen del Carmen para que sea amada de todos. 

Sentencia. No puede condenarse el que con solicitud y humildad de corazón venera a María. (Blosio in Cant. vit, spir.). 

OREMUS

 Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

9 de Julio: Memoria Litúrgica de Nuestra Señora de Itatí



Hoy 9 de Julio, la Iglesia en Argentina, celebra la Memoria Litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Itatí, patrona de la provincia de Corrientes. 

El 28 de febrero el navegante Sebastián Gaboto, llegó a las tierras del cacique Yaguarón; él fue el primer cristiano en llegar por estos lugares. Fue recibido y abastecido por los aborígenes de las costas paranaenses, sitio en el que, luego, se fundó Itatí". En el año 1615, se encontró una imagen de la Virgen de la Pura y Limpia Concepción en la orilla del río, que se cree fue hecha alrededor del año 1550 en madera tallada y por manos indígenas; y Fray Luis de Bolaños construyó el primer oratorio a la Virgen de Itatí. La tradición cuenta que varias veces desaparecía de su altar y era encontrada junto al río Paraná, en un lugar llamado Punta de Piedra (Itatí). Los lugareños comprendieron que la Virgen quería quedarse allí, entonces le construyeron en ese lugar, que estaba deshabitado, lo que más tarde será el Santuario de la Virgen de Itatí. Su primer santuario, inaugurado en 1624, dio paso a otro, inaugurado en 1877, y al actual, que fue dedicado en 1979.

La Virgen María fundó el inicio de la evangelización de nuestro país. Es una de las imágenes más antiguas venerada en nuestro país. Su culto ininterrumpido, le valió el título de «Reina de la civilización de la Cuenca del Plata».

El Papa León XIII autorizó su coronación pontificia; él mismo bendijo la corona el 16 de julio de 1899; la coronación de la imagen tuvo lugar al año siguiente. A partir de ese momento, se celebra su fiesta el 9 de julio, y el 16 de julio del mismo mes, el día de la peregrinación anual. León XIII en el decreto de coronación de la imagen, dijo que "concede benévolamente tal gracia por cuanto dicha sagrada imagen, célebre por la antigüedad y los milagros, es el amparo y dulce refugio de toda la provincia de Corrientes y de todos los fieles que desde lejanas tierras acuden a ella". 

En el 1910, el Papa San Pío X creó la diócesis de Corrientes y en el 1918, la Virgen de Itatí fue proclamada Patrona y protectora de la Provincia.

La devoción a la Virgen alcanza no solamente la región del litoral argentino, sino que además se extiende hasta los países vecinos de Uruguay, Paraguay y Brasil. 

Miércoles: Novena Perpetua de la Medalla Milagrosa



Esta Novena Perpetua de la Virgen de la Medalla Milagrosa
se reza todos los miércoles sin interrupción.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 

Se puede iniciar con el canto: "Llevemos cristianos" 
(melodía del Ave de Lourdes) 

Llevemos cristianos la Santa Medalla,
que cura los cuerpos y salva las almas. 

Ave, ave, ave María. 

Del Cielo la Virgen nos da esta Medalla,
a quien Milagrosa los pueblos aclaman. 

Oración de san Bernardo 

Acordáos ¡oh, piadosísima Virgen María! que jamás 
se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido 
a vuestra protección, e implorado vuestra asistencia haya sido
abandonado de Vos. Animado por esta confianza, a Vos, también acudo, ¡oh, Virgen, Madre las Vírgenes! y aunque 
gimiendo bajo el peso de mis pecados, atrévome a aparecer 
ante vuestra presencia soberana. No despreciéis mis súplicas, ¡oh, Madre del Verbo!, antes bien dignaos atenderlas y favorablemente escucharlas. Así sea. 

Acto de fe en la Inmaculada Concepción 
de María Santísima 

¡Santísima Virgen! yo creo y confieso vuestra santa 
e Inmaculada Concepción pura y sin mancha. ¡Oh, Purísima Virgen! por vuestra pureza virginal, vuestra Inmaculada Concepción y vuestra gloriosa prerrogativa de Madre de Dios, alcanzadme de vuestro amado Hijo: la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, de cuerpo y espíritu, la santa perseverancia en el bien, el don de oración, una vida buena y una muerta santa. Así sea. 

Consagración a la Santísima Virgen 

Postrado Ante vuestro acatamiento, ¡Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra Concepción sin mancha, os elijo, desde ahora y para siempre, por mi Madre, abogada, reina y señora de todas mis acciones, y protectora ante la majestad de Dios. Yo os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto, ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también, promover en los que me rodean, vuestro amor. Recibidme, Madre tierna, desde este momento, y sed para mi el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén. 

¡OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA!
¡ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS! 
(3 veces)


Himno a la Milagrosa 

Míranos, ¡oh, Milagrosa!
Míranos, Madre de amor.
Míranos, que tu mirada
nos dará la salvación.

Son tus ojos los luceros
que en la noche del dolor,
dan aliento y esperanza
al humano corazón.

De tus manos extendidas
brotan rayos de fulgor:
son las gracias escogidas
que a tus hijos da el Señor.

¡Milagrosa! la plegaria
que a ti sube en un cantar,
a nos, vuelva transformada
en celeste bendición.

Te coronan las estrellas
con un nimbo de esplendor:
eres Reina de belleza,
de bondad y de perdón.

Promesas de la Virgen del Carmen



A los que viven y mueren llevando el Santo Escapulario. 

El Santo Escapulario es el gran don que María, omnipotente ante su Hijo Dios, toda corazón para con sus hijos, los hombres tesorera de todas las gracias, nos trajo del cielo, haciéndonos en él las más preciosas promesas que pudiéramos desear. Muy bien ha sido llamado el SACRAMENTO DE MARÍA.

"La creencia general del mundo católico, dice el sabio jesuita P. Clarke, la promulgación de la Iglesia doncente, la aceptación de la iglesia discente, o sea, los fieles, nada falta de lo que puede probar el origen sobrenatural del Escapulario".

"Su misma nobleza de origen, decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación, así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento". A él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas:

Primera promesa

Es la gran promesa, el privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen S. Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, apareció circundada de ángeles la Sma. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, prometió que cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen fueron éstas: "El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno".

Segunda promesa

Estando orando el Papa Juan XXIII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario. María dijo al Papa: "Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario".

Tal es el privilegio Sabatino, otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de Marzo de 1322) aprobada después por más de veinte Sumos Pontífices.

Por él, el Sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso. El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el Sgte. Decreto:

"Permítase a los Padre Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Bienaventurada Virgen María con sus intercesiones continuas, piadosas sufragios y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el habito carmelitano".

Condiciones para ganar estos privilegios

Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.

Para ganar la segunda Promesa, el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias.

Guardar abstinencia (si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor conmutar por otros rezos.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 2°

DÍA II 

Por la señal de la Santa cruz.

Oración preparatoria diaria.

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén

La tradición, los Santos Padres y la Iglesia respecto de la nubecilla

      La nubecilla que el profeta Elías vio desde el Carmelo levantarse de las amargas aguas del mar, era figura de la Inmaculada María, Madre del Verbo Humanado, que, como aquélla, alegró toda la tierra, y por ella dió ésta frutos de gracia y santidad. Esta es la tradición constante y universal de todos los pueblos, desde la más remota antigüedad, que ha venido transmitiéndose hasta nosotros de generación en generación, y sabido es la fuerza grandísima e invencible que tiene una tradición universal, constante y de todos recibida. También los Santos Padres y Doctores de la Iglesia, que son los consejeros más fidedignos de ésta y en los cuales ella se apoya en cuestiones de altísima trascendencia, porque son columnas de verdad, son del mismo parecer y afirman unánimes que se le mostró al grande de Elías la Inmaculada Madre de Dios en la figura de aquella pequeña nubecilla que vió desde el Carmelo. 

     San Metodio, mártir, obispo de Tiro, dice: "Habiendo conocido Elías la pureza de María antes que naciera, siendo arrebatado en espíritu, la imitó y se formó una corona de discipulos que siguieran la misma vida, esto es, la conoció arrebatado en espiritu cuando contempló la nubecilla. Juan, Patriarca de Jerusalén, que floreció en el siglo V y habia sido Prior del monasterio del Monte Carmelo , dice que "Dios reveló a Elías, bajo la figura de la nubecilla, que había de nacer una niña que saldria del vientre de su madre limpia de todo pecado". 

San Jerónimo, San Cirilo, San Procopio y San Ambrosio dicen que esta nube era bella figura de Maria, y la misma nube de que habla Isaias. También el P. Pedro Ojeda y el P. Fernando de Salazar, ambos de la Compañía de Jesús, sienten lo mismo, diciendo este último que "aquella pequeña nubecilla, como el vestigio de un hombre, que orando Elias en el Carmelo vió levantarse del mar, no anunciaba más la lluvia que la puridad de María"

     Y finalmente, Santo Tomás dice que esta nube significó las purisimas entrañas de Maria . Siendo, pues, una tradición universal, y estando conformes los Santos Padres en este sentir, la Iglesia, regida por el Espíritu Santo, se ha inclinado también á su favor diciendo, por medio de la Sagrada Congregación de Ritos, que "aquella nubecilla que Elias vió en aquel tiempo subir, era una figura insigne y bella de la Virgen Maria" . Asi sienten todos respecto de aquella visión del profeta Elias que fué tan consoladora para él como lo es para todos los Carmelitas.

 II

 Fue en verdad una gracia muy singular hecha al profeta Elías la revelación de la Virgen Madre de Dios bajo la figura de la nubecilla. Pero también a mí se me presenta la imagen de María, Madre de Dios y Madre mía, bajo diferentes formas; y si el profeta, al reconocer en la Virgen su pureza y santidad, propuso en su corazón imitarla, y de tal manera se encendió en su amor, que la amó hasta formar una familia innumerable como las estrellas del Cielo, para que la amase y honrase perpetuamente, ¿por qué no imito yo la pureza y santidad de esta Virgen, ya que me honro con el hermoso título de hijo suyo, y sé que ella no reconoce por tales sino a los que de veras la aman é imitan sus virtudes? ¿Por no me esmero en grabar fuertemente en mi corazón una devoción sincera y eficaz a la Virgen del Carmen, sabiendo que esta devoción conduce indefectiblemente al puerto de eterna salvación?
Si yo la honro con verdadero afecto, también Dios hará que, como al profeta Elías, se manifieste a mi espíritu esta Señora y Madre mía para indicarme las sendas que conducen a la patria de dicha y de ventura. Pero si descubriendo su imagen la miro con indiferencia y no procuro mover mi corazón con afectos, ¡ah! entonces también resistirá ella, y con profundo pesar de su corazón exclamará: "Estos hijos me honran con los labios, pero su corazón está lejos de mí." Quiero, pues, corresponder a esta tierna Madre, venerándola con toda solicitud é imitándola en sus virtudes

Oración final para todos los días

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día más durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

 Refiere nuestra gloriosa Madre Santa Teresa de Jesús, que cuando fué elegida por el Visitador Apostólico de Castilla Priora del monasterio de la Encarnación de Ávila después de haber comenzado la Reforma, la primera vez que convocó a las monjas a capítulo, mandó colocar en la silla prioral del coro una imagen de relieve de Nuestra Señora, ofreciéndola con singular humildad las llaves de la casa, dando a entender à las súbditas que la Virgen Santísima seria la Priora y la que gobernaría la casa, y no Teresa de Jesús. Cuánto agradó a la Virgen está acción, lo declara la misma Santa con estas palabras:
"La víspera de San Sebastián, el primer año que vine al Monasterio de la Encarnación a ser Priora, comenzando la Salve, vi en la silla prioral adonde está puesta nuestra Señora, bajar con gran multitud de Ángeles a la Madre de Dios y ponerse alli á mi parecer: no vi la imagen entonces, sino esta Señora que digo. Parecióme se parecia algo á la imagen que me dió la Condesa, aunque fué de presto el poderla determinar por suspenderme luego mucho. Parecianme encima de las coronas de las sillas y sobre los antepechos muchos Antgeles, aunque no con forma corporal, que era visión intelectual. Estuvo asi toda la Salve y dijome: Bien acertaste en ponerme aqui, yo estaré presente a las alabanzas que hicleren a mi Hijo y se las pre- sentaré." 
Por aquel obsequio mereció la Santa la aprobación de la Madre de Dios y su asistencia para recibir las súplicas y alabanzas de sus hijas.
 
Obsequio. Al pasar por delante de alguna Imagen de María, saludarla con una pequeña inclinación de cabeza, diciendo "Ave, María purísima, sin pecado concebida."

Sentencia. Vida eterna Honrar a María es atesorar la vida eterna.

Oremus
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari título Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.