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--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 16°



DÍA XVI

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz.

Oración inicial

Madre mía amantísima del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén

El santo escapulario en salvación en los peligros.

I

El mundo es considerado con mucha razón por los santos como un desierto, y la iglesia misma le llama valle de lágrimas, Ya que en él no se encuentra otra cosa que espinas de trabajos, tribulus de aflicción y lágrimas en abundancia. No hay lugar tan escondida en la tierra que no lleve estas miserias, porque es una pena que justamente le impulso el Criador, y por eso decía el apóstol: " ya camines por la tierra, o navegues por el mar, ya estés en la ciudad, ya en el desierto, siempre y en todas partes hallarás peligro."
Pero consuelense los cofrades del Carmen, porque tienen un seguro refugio donde librarse en cualquier peligro o adversidad. Nada debe temer aquel que vive a la sombra del manto de María, porque ella misma le asegura la salvación en los peligros, cuando al vestirle el santo escapulario le dice: " he aquí lo que te salvará en los peligros de la vida," salus in periculis.
¿y quién negará al Santo escapulario la virtud de salvar en los peligros, siendo María La poderosa madre de Dios, la que le comunica esta virtud? ¿Quién dudara de esta virtud y gracia, cuando la cotidiana experiencia tan gloriosamente nos la muestra? Basta dirigir una mirada alrededor de los altares de la Virgen del Carmen, y veréis los trofeos del santo escapulario, veréis los milagros que allí se recuerdan, qué son eterno testimonio de que el santo escapulario del Carmen es salvación en los peligros.
Semejante a aquel árbol del apocalipsis, qué nos habla San Juan, cuyas hojas eran para la salud de las gentes, así este sagrado vestido, el santo escapulario de la Virgen del Carmen, tiene la virtud de salvar en todos los peligros aquellos que con fe y devoción le visten. Y si los vestidos de los santos han obrado tantos milagros, por el contacto que tuvieron con aquellos siervos tan amantes de Dios, ¿Qué es virtud no tendrá el vestido de María, la más Santa de los santos y madre de Dios, cuyo vestido trajo ella el cielo con sus purisimas manos y lo destino a este objeto, esto es, que fuera salvación en los peligros? Más de trescientos milagros, casi todos auténticos, posgrados por el santo escapulario prefiere el P. Grassi en su obra titulada: " milagros y gracias de la Santísima Virgen del Carmen" y dedicada al sumo pontífice Benedicto XIII.
Bien convencidos, pues, de esta verdad por las pruebas sobrado numerosas y claras que se encuentran, no dudo en afirmar la sagrada congregación de Ritos, en el intento de la virgen al bajar el santo escapulario fue "distinguir a este sagrado orden con un vestido celestial, y que por él fuera librado de todos los males".

II

Mira, pues, alma mía, la gracia singular Qué te hace la madre de Dios al darte el santo escapulario un auxilio y protección poderosa en todos los peligros de la vida. Arcoge agradecida un escudo impermeable que tu madre te ofrece para qué cruces, a salvo de tus enemigos, los senderos de la vida, y aprecia en tu corazón esa rica joya, cuya virtud misteriosa te salvará en los peligros. En tus dudas, en tus angustias y aflicciones acude a María santísima del Carmen por medio de su santo escapulario. Si las tentaciones de la carne, la avaricia o la irá te molestan, abrázate con el escapulario y llama a María. Sí turbado por la enormidad de tus crímenes, o confundido por la asquerosidad de tu conciencia, aterrado por el horror del juicio, te asalta la desesperación, acogete al escapulario y llama a María, porque en todos los peligros te salvará el santo escapulario, con tal que no lo apartes de tu corazón ni lo retires de tus labios, con tal que lo vistas como verdadero hijo de María con fe, con amor y devoción.
Dios nuestro Señor rodeo al Santo Job una virtud especial para que por ninguna parte pudiera ser tocados por el demonio, y a ti te ha rodeado la virgen madre de Dios con su santo escapulario para defenderte del demonio y de los demás peligros exteriores. Conoce, pues, la obligación que tienes con tu madre María del Carmen al conceder te este privilegio tan extraordinario, isea la gratitud por tanto bien y el amor de su hijo los que te muevan a venerar sobre todas las devociones el escapulario del Carmen y a la madre que te lo dió.

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte.

Pídase ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

Cuán cierto sea que el escapulario de la Santísima Virgen del Carmen salva en los peligros de la vida, se prueba con el ejemplo siguiente:
El día 6 de marzo de 1874 un caballero salió a visitar a una hermana suya que recibía cerca de Cavallerlone, en Italia. En cuanto hubo llegado al lugar de la residencia de aquella y terminadas las mutuas demostraciones que el amor fraternal exige, sintióse ligeramente indispuesto, y guardo cama con la esperanza de restablecerse en breve; más al cabo de pocas horas le sobrevinieron agudos dolores de cabeza y de pecho y una completa postración y abatimiento. Llamados los facultativos, y aplicados los medicamentos prescritos por los mismos, en nada cambiaron el aspecto y la situación de la salud del paciente, temiéndose por su vida a cada instante. Mandó la hermana llamar a un sacerdote con el intento de que administrara los extremos auxilios espirituales al enfermo; pero como tardaba mucho tiempo en llegar, a causa de otras urgentes ocupaciones, resolvió hacer una prueba de la eficacia del escapulario de la Santísima Virgen del Carmen, que con fervorosa devoción llevaba colgado sobre su pecho, y colocándole sobre el del enfermo, observa con sorpresa suya y de su paciente hermano un súbito inesperado cambio en la salud del mismo, desapareciendo los dolores y el quebranto, quedando instantánea y totalmente restablecido.
por la fervorosa devoción con que la hermana vestía el santo escapulario, quiso la Virgen del Carmen obrar este milagro en favor de su hermano.

Obsequio. En todos los peligros y tribulaciones de la vida invocar el auxilio de la Santísima Virgen del Carmen, besando su santo Escapularlo.

Sentencia. No temeré ningún peligro, por qué Vos estáis conmigo para salvarme.
(Salmo XXII, v 4)

Oremus.
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

Devoción a san José, esposo de la Virgen María



ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIII

A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 15°



DÍA XV

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz. 

Oración inicial

Madre mía amantísima del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

El Santo escapulario es señal de confraternidad con María

I

El primer privilegio de los religiosos y cofrades del Carmen contenido en el santo escapulario, es la hermandad y filiación especial que tienen con la madre de Dios, la cual filiación consiste en un amor más cariñoso que les profesa como hijos y hermanos suyos, a quién es de una manera especial adoptado; y en una protección particular qué les dispensa para ayudarles, favorecerles, protegerles, consolarlos y salvarlos. Ella misma lo declaró a su siervo San Simón Stock cuando, al darle el escapulario, le dijo: "recibe este escapulario de tu orden, señal de mi fraternidad" como diciéndole: "quiero que esté escapulario yo sea señal de aquellos que se llaman hijos y hermanos míos, que se consagran a mi servicio, que obedecen mi ley, que forman mi corte y son mi corona" Porque así como toda institución lleva alguna señal para distinguir a sus miembros, y así como el mismo Dios quiso dar una señal a su pueblo para que se distinguiera de los demás como porción escogida, así María nos, nos baja del cielo el santo escapulario, para distinguir con esta gloriosa librea a sus hijos y hermanos del resto de los demás, como su familia, su porción escogida; para que al vestirnos de él, sepamos a quién servimos y conozcamos a quién pertenecemos; para que al ver sobre nuestro pecho el santo escapulario, nos vistamos de las virtudes de María; Porque si es tal amor a tal Madre y Reina quien nos los ha puesto, este amor debe hacerlos semejantes a ella imitando a la en virtudes, para que nuestra hermandad y filiación no desdigan de tal madre. Ella nos ha elegido y ha querido distinguirnos del resto de los demás, y nosotros debemos corresponder a esta vocación dichosa, qué tan gloriosos nos hace en el tiempo y en la eternidad.
Y si tanto se glorían los hombres de ostentar en su pecho las señales de gratitud de algún rey, o pertenencia a alguna ilustre corporación, ¿Cuanto más debemos gloriarnos nosotros mostrando esta celestial insignia de la reina de los Ángeles que acredita nuestra especial filiación y hermandad hola madre de Dios? ¿Cuanto más debemos gloriarnos nosotros con esta señal, que al mismo tiempo que nos distingue como hijos de María, nos hace agradables a los ojos de Dios y atrae sobre nuestras almas las bendiciones del cielo? eternamente dichosos serán los que se aprovechen de esta señal, porque ella, mejor que la del pueblo de Israel, les librara del Ángel devastador en el último día; porque está soberana reina y madre qué es toda amor y misericordia, no Se olvidará de los que ha elegido a su filiación especial, me permitirá que el enemigo de las almas tenga parte en ellos, porque ser hijo especial de María es estar destinado a la gloria.

II

Medita, alma mía, este privilegio y gracia qué te ha hecho la madre de Dios,y verás cuánto vale y el bien grandísimo que encierra. aquella a quien las criaturas todas sirven y alaban como señora del universo, por este privilegio es tu madre y tu hermana: aquella que se viste del sol, se calza de la luna y se sirve de las estrellas del firmamento para adornar su augusta frente, quieres ser tu madre y tu hermana: aquella a quien los Ángeles y Serafines obedecen como fidelísimos ministros, venerando la como a su reina y señora, es tu madre y tu hermana; aquella finalmente aquí en el verbo eterno, Dios de Dios y creador de todas las criaturas, Llama a su madre, es también tu madre y tu hermana. ¿No te hace superior este privilegio a todos los títulos, grandezas, glorias y honores del mundo? ¿No llena tu espíritu de alegría y satisfacción el saber que tienes una madre tan potente, tan gloriosa, tan cariñosa, tan dulce y amable, cuyos brazos están siempre abiertos, en cuyo rostro se dibuja siempre una alegría celestial, y cuyos labios te muestran una sonrisa angélica? Pues todo esto lo tienes vistiendo el santo escapulario, pero vistiéndolo como se merece, pues ella al dártelo te dice: "vístete de él como escogido de Dios, esto es, vístete de él, pero viste que también de misericordia, de dulzura, de benignidad, de humildad, de modestia, te pureza, de paciencia, de justicia y de toda santidad," pues sólo así serás mi hijo y gozarás de todas las obras de mi amor.
¿Y quién rehusara vestirse de estás virtudes perdiendo un privilegio tan grande, tan glorioso y singular? No yo, madre querida, que apreció esta filiación más que todas las cosas del mundo, que he pedido siempre al señor una cosa, habitar todos los días de mi vida en vuestra casa, porque probado ser mejor un día en vuestra compañía, que mil en los palacios de reyes, y que me tengo por dichoso de vivir en vuestro servicio, Porque después os alabaré eternamente.

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte.

Pídase ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen.

EJEMPLO

Muchas veces ha manifestado la Virgen santísima del Carmen, con palabras y con hechos, qué es ella madre especial de los que visten su santo escapulario.
En una Villa cerca de la ciudad de Consuegra enfermo de muerte, de unas malignas calenturas, Catalina García, hermana de la cofradía de nuestra Señora del Carmen y muy observante en las obligaciones de dicha hermandad, teniendo su madre que el escapulario, por ser de lana, la incómodas, se lo quitó del cuello a la enferma. De allí a poco le sobrevino un parasismo, que le duró casi dos horas privándola de los sentidos. Luego que volvió en si la pobre enferma, comenzó a buscar y revolver con la mano sus vestidos. Preguntado por su madre y demás circunstantes que buscaba: "mi escapulario," respondió. Le dijeron que lo dejaste porque le daría más calor, pero ella continuaba buscándolo, diciendo que quería ponérselo aunque se abrasara, y añadió qué Escandón el para sismo fue conducida al cielo, y la virgen santísima la había reprendido porque no llevaba la escapulario, y le dijo, que si no se lo ponía no le reconocería por hija suya. Entonces le devolvió su madre el escapulario y ella se lo puso con grande estima y reverencia al cuello, con certeza de conseguir la filiación de María virgen y experimentar su eficacícimo patrocinio, como lo demostró su felicidad a muerte.
¡Cuán dulce y amorosamente reprende María a sus hijos, para que por virtud de su santo escapulario reciban su protección y consigan la vida eterna!

Obsequio. Tener grande aprecio y veneración Santa escapulario, que acredita nuestra especial filiación con la virgen.

Sentencia. ¡Oh dichosa confianza, oh seguro refugio! La madre de Dios es nuestra madre
(San Anselmo)

Oremus.
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amén. 

22 de Julio: Fiesta de santa María Magdalena



Santa María Magdalena es una de las discípulas más fieles y que el Señor escogió para ser testigo de su resurrección ante los apóstoles, asimismo es ejemplo para toda mujer de la Iglesia y de auténtica evangelizadora, es decir, de una evangelizadora que anuncia el mensaje gozoso central de la Pascua.

El 10 de junio del 2016 el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano, emitió un decreto en el que, siguiendo la voluntad del Papa Francisco, se estableció que la memoria litúrgica de Santa María Magdalena se eleve al rango de fiesta.

En referencia a ella, Benedicto XVI expresó en el 2006 que “la historia de María de Magdala recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte”.

En los Evangelios se habla de María Magdalena, la pecadora (Lc. 7, 37-50); María Magdalena, una de las mujeres que seguían al Señor (Jn. 20, 10-18) y María de Betania, la hermana de Lázaro (Lc. 10, 38-42).

La liturgia romana identifica a las tres mujeres con el nombre de María Magdalena, como lo hace la antigua tradición occidental desde la época de San Gregorio Magno.

María Magdalena siguió a Jesús hasta el Calvario y estuvo ante el cuerpo yacente del Señor. El domingo de Resurrección fue la primera que vio a Cristo resucitado y tuvo el honor de ser enviada por el Señor a anunciar esta buena noticia a los discípulos.


Santa María Magdalena, de Magdala, Galilea, era hermana de Santa Marta y San Lázaro. Fue primero una pecadora, pero la convirtió Nuestro Señor, que resucitó a Lázaro gracias a sus oraciones. Se mantuvo al pie de la Cruz hasta la muerte de Jesús. Luego de su Resurrección, el Señor se presentó ante ella y la hizo su mensajera ante los Apóstoles.

Martes de Julio: Devoción de santa Ana, madre de la Virgen María



Según se refieren varios escritores, la ínclita y gloriosísima Señora Santa Ana nació en día martes y murió en día martes, de aquí ha venido que la devoción y piedad de los fieles le consagren y dediquen este día y acostumbren honrar su memoria con algún ejercicio de piedad y con alguna obra de misericordia espiritual o corporal. Cada uno podrá hacer lo mejor que le parezca, contando siempre para mayor mérito, con permiso del confesor.

Deseando ardientemente que esta devoción se aumente y que todos experimenten por experiencia propia, lo mucho que vale delante de Dios esta santa, para el socorro de todas nuestras necesidades espirituales y temporales, presentamos este pequeño ejercicio para mayor comodidad de todos los que la aman y para que los que no la amen logren esta felicidad, pues con semejante amor lograrán llevar una vida arreglada, tener una buena muerte y después la vida eterna.

Señal de la Cruz. 

Acto de contrición. Pésame Dios mío... 

Oración preparatoria 

Amabilísimo Redentor de mi alma, ¿con qué objeto enriqueciste de todas las gracias y dones, de todas las virtudes y perfecciones a vuestra segunda madre, Señora Santa Ana? Bien veo que en Ella preparabas una digna habitación para vuestra Santísima Madre, y pues era no solo muy natural, mas también muy justo el que el Templo en que la augusta Trinidad debía efectuar el gran misterio de la preservación de la culpa original en una hija de Adán, fuese un templo sagrado, con los adornos de toda santidad y los privilegios de todo derecho.

Bien veo que la tierra donde se debía ocultar esta pura semilla, debía ser una tierra bendita y, cual tierra sacerdotal, libre de todo gravamen; que el fecundo tallo que debía producir esa aromática y blanca azucena debía estar siempre regando con el agua de la gracia y circular por todos sus tubos y canales la misteriosa savia de santidad. Bien veo que la que debía engendrar, dar a luz, alimentar con leche, cuidar y velar, alimentar y educar a la Madre de Dios, debía tener todo cuanto Dios mismo sabe y puede dar a la criatura que Él predestina para semejante empleo y dignidad, para semejante estado y misterio: Todo esto lo veo con claridad y me alegro y regocijo al ver tanta virtud, perfección y grandeza, es verdad. Pero también veo que entre las gracias que con tanta abundancia le fueron dadas a más de las que la hacía grata a vuestros ojos, recibió también las dadas gratis de vuestra bondadosa mano.

Y esta verdad me entusiasma sobremanera, pues si las primeras tocaban a ella directamente, las segundas le fueron concedidas con relación a mis necesidades; y si con atención me fijo en esa afluencia de gracias que brotan cual misteriosa, cristalina y apreciada fuente, me persuado que no nace, desarrolla y crece, si no es para mí y nada más que para mí. En efecto, ella es más saludable que las aguas del Jordán para salvar de la lepra a Naamán, nos sana, cura y limpia de la lepra de nuestros pecados; impetrando para aquellos y consiguiendo para los pecadores la conversión verdadera y para los justos la disminución de la propensión y afecto al pecado, el aumento de gracias y la perseverancia final.

Piscina misteriosa, cual la que ora en el pórtico de Salomón, no hay enfermedad que de la cual no nos pueda sanar; no hay mancha de la cual no nos pueda purificar; no hay bien, no hay gracia que no nos pueda obtener. En Ella encontramos todos los bienes y por Ella se comunican a nosotros. Monte Horeb, Ella recibe el rocío y la lluvia y nosotros, valle triste y solitario, de su abundancia nos aprovechamos y con afluencia fructificamos para la vida eterna.

¡Fuente admirable, yo os felicito y me felicito! Os felicito por que os veo tan enriquecida como la criatura más predilecta, como la criatura sobre quien siempre ha descansado la mano del Señor. Y me felicito, porque estas mismas gracias y prerrogativas me fortifican en la fe, me sostienen en la esperanza y me encienden en la caridad.

¡Oh Madre mía, y cuánto vales en la presencia de mi Dios! ¡En verdad soy muy desgraciado! Y si miro el actual estado de mi alma me asusto y me acobardo y mi vergüenza llega al extremo de huir de mí mismo y de procurar ocultarme como los primeros padres para con Dios, me animo y cobro nuevos esfuerzos.

Ea pues protectora, abogada y madre mía, vuelvo a Ti mis humillados ojos. ¿Despreciarás al que te pide socorro en sus necesidades? ¿Dejarás sin consuelo al que deposita en tu bondadoso corazón sus esperanzas? Para inclinarte a mis preces y a mis ruegos, te dedico y consagro este día. En un martes naciste y en otro martes pasaste a mejor vida, que en martes sienta yo tu influencia, tu bondad y tu misericordia; más si quieres probar mi fidelidad y mi perseverancia te ofrezco no desistir jamás y esperar pacientemente hasta que me consueles, si conviene a la honra y gloria de Dios, aumento de tus cultos y bien de mi alma. Amén.

Se dice la petición reflexionando por un breve rato.

Oración I 

¡Oh madre mía, Señora Santa Ana! 
Humildemente te suplico, por la amargura 
que experimentó tu corazón santísimo en tantos años 
de esterilidad; por la tristeza y dolor que te atormentó
en la presentación y separación de tu amadísima Hija,
y por el pesar que tuviste en la muerte de tu esposo,
que me obtengas la gracia de sufrir con paciencia y 
resignación los trabajos y amargura, los pesares y 
aflicciones con que el Señor fuere servicio de visitarme
durante mi permanencia en la tierra. 

(Se reza un Avemaría) 

Oración II 

Felicísima Señora Santa Ana, 
que por el gozo que tuvo tu purísimo corazón
cuando el Ángel te anunció tu maternidad; 
por los gozos y transportes de tu alma, 
al tener en tus brazos a María y al 
alimentarla con tu leche, yo te suplico 
que tu protección me atienda, para que lleve 
una vida inmaculada, sin mancharme jamás
con el pecado mortal. 

(Se reza un Avemaría) 

Oración III

Gloriosísima Señora Santa Ana, 
por las gracias que Dios te concedió, 
por tu heroicas virtudes, 
por las caricias que recibiste de tu 
Santísima Hija, por tu muerte preciosa en los ojos 
del Señor; por los consuelos que en ese dulce 
sueño recibiste de María, en cuyos brazos expiraste, 
te pido y suplico me concedas una muerte tranquila,
con los sacramentos y demás auxilios un acto de amor divino
que me endulce ese amargo trance, para el cual te invoco. 
Quiero vivir amándote y diciendo: "Jesús, José y María os entrego por las manos de mi Señor, Santa Ana, el corazón y el alma" 

(Se reza un Avemaría) 

Jaculatorias finales 
Se repite 

Señor, ten piedad 
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad 

Cristo, óyenos 
Cristo, escúchanos 

Ten misericordia de nosotros

Dios, Padre celestial, 
Dios, Hijo Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santa Trinidad, un solo Dios verdadero, 

Ruega por nosotros
Santa Ana, 
Descendiente de la familia de David, 
Hija de los patriarcas,
Fiel esposa de san Joaquín,
Madre de María, la Virgen Madre de Dios,
Amable madre de la Reina del Cielo,
Abuela de nuestro Salvador,
Amada de Jesús, María y José,
Instrumento del Espíritu Santo,
Ricamente dotada de las gracias de Dios,
Ejemplo de piedad y paciencia en el sufrimiento,
Espejo de obediencia,
Ideal del autentico feminismo,
Protectora de las vírgenes, 
Modelo de las madres cristianas,
Protectora de las casadas,
Guardiana de los niños,
Apoyo de la vida familiar cristiana,
Auxilio de la Iglesia, 
Madre de misericordia, 
Madre merecedora de toda confianza, 
Amiga de los pobres, 
Ejemplo de las viudas,
Cura de los que sufren del mal,
Madre de los enfermos, 
Luz de los ciegos,
Voz de quienes no pueden hablar, 
Oído de los sordos,
Consuelo de los afligidos,
Alentadora de los oprimidos,
Alegría de los ángeles y santos,
Refugio de los pecadores, 
Puerto de salvación,
Patrona de la buena muerte, 
Auxilio de cuantos recurren a ti, 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
perdónanos Señor. 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
escúchanos Señor. 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
ten misericordia de nosotros.

- Ruega por nosotros beatísima santa Ana, 
- para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. 

Oremos. 
Dios todopoderoso y eterno, que te has complacido en escoger a Santa Ana para que de ella naciera la Madre de tu amado Hijo. Haz, te rogamos, que cuantos la honramos con especial confianza podamos, por su intercesión, alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

CORONA ANGÉLICA DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL



De acuerdo con una piadosa tradición el arcángel san Miguel declaró a una persona devota que le sería grato se pusieran en uso las siguientes oraciones en honor suyo. La propagación y difusión de esta devoción se debe a una religiosa carmelita del monasterio de Vetralla, diócesis de Viterbo (Italia), muerta con fama de santidad en 1751. El 8 de agosto de 1851 Pío IX concedió indulgencias a la práctica de este piadoso ejercicio.

A ser posible, delante de una imagen del santo Arcángel, hacer un acto de verdadera contrición y rezar a continuación devotamente las siguientes salutaciones:

- Oh Dios, ven en mi ayuda.
- Apresúrate, Señor en socorrerme. 
Gloria al Padre...

SALUTACIÓN I

Un Padrenuestro y tres Avemarías 
al primer coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Amén.

SALUTACIÓN II

Un Padrenuestro y tres Avemarías al segundo coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Amén.

SALUTACIÓN III

Un Padrenuestro y tres Avemarías al tercer coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. Amén.

SALUTACIÓN IV

Un Padrenuestro y tres Avemarías al cuarto coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Amén.

SALUTACIÓN V. 

Un Padrenuestro y tres Avemarías al quinto coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.

SALUTACIÓN VI

Un Padrenuestro y tres Avemarías al sexto coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Amén.

SALUTACIÓN VII 

Un Padrenuestro y tres Avemarías al séptimo coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén.

SALUTACIÓN VIII 

Un Padrenuestro y tres Avemarías al octavo coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Amén.

SALUTACIÓN IX 

Un Padrenuestro y tres Avemarías al noveno coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel san Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Amén.

A continuación se rezan cuatro Padrenuestros: el primero a San Miguel, el segundo a san Gabriel, el tercero a san Rafael, y el cuarto a nuestro Ángel Custodio.

Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y oración final:

Antífona. Gloriosísimo príncipe san Miguel arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositario de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas, dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.

- Ruega por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
- Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oración. 
Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegisteis por príncipe de vuestra Iglesia al gloriosísimo san Miguel arcángel; os suplicamos nos hagáis dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de vuestra divina Majestad. Por Jesucristo Nuestros Señor. Amén.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 14°



DIA XIV

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz. 

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén

Origen de la cofradía del Carmen

I

Fue una gran misericordia de Dios y un bien grandísimo para los fieles la fundación de las terceras órdenes y cofradías religiosas, en las cuales pueden ingresar todos los fieles, cualquiera que sea su estado, y participar de las gracias y méritos de la orden a la cual se asocian. 
     La cofradía del Carmen era ya muy floreciente en el siglo nono en el oriente, dónde estaban entonces los Carmelitas, por lo cual el Papa Adriano II, elegido sumo pontífice el año 867, le concedió indulgencias para los que ingresarán en ella, cómo concedieron después otras indulgencias Sergio III, Juan X y XI y Sergio IV. Más tarde, cuando los Carmelitas vinieron al occidente estableciéndose en Inglaterra, Francia y España, y después de haber recibido San Simon stock de manos de María el santo escapulario, que era la señal que debían llevar los cofrades, tomó nueva forma y como nuevo principio por el don que María le daba para señal, las leyes que le impedían y por el rápido progreso que en breve hizo por todo el occidente, llamando sedes entonces cofradía del escapulario del Carmen. asegura un autor que el tiempo es de San Simon stock y después que le fue entregado el santo escapulario, la mayor ambición que tenían en Inglaterra nobles y plebeyos, ricos y pobres, era entrar en la cofradía del escapulario del Carmen, atraídos por los muchos privilegios que en ella encontraban concedidos por la madre de Dios, y por ser una prenda bajado del cielo avenida de las purisimas manos de la reina de los Ángeles. De suerte que si el primer principio de la cofradía nos es desconocido por la oscuridad de los tiempos antiguos y las persecuciones que la orden sufrió en el oriente, conocemos otro más glorioso que le dio la Agusta reina de los Ángeles cuando bajó el santo escapulario para divisa de sus hijos y con frases y puso leyes a la cofradía para su organización y consecución de su fin. 
     María santísima del Carmen es, pues, la fundadora de la cofradía, puesto que le da forma, le señala nuevas leyes, le concede mayores gracias y le ofrece el premio.
¿ No es una gloria grandísima para nosotros reconocer a la madre de Dios por fundadora de la cofradía al que pertenecemos?  ¿ Y no alienta esto nuestro corazón Para esperar por su protección la dicha eterna?

II

Imita tú, alma mía, el ejemplo de tantos fieles, que al reconocer lo que es ser escapulario de María del Carmen, las gracias que lleva y el ser un don venido de las manos de la madre de Dios, acuden presurosos a vestirlo con fe y devoción para alistarse bajo las banderas de esta reina celestial. Y si tanto aprecio haces de las instituciones de los hombres, bien que sean santas y lleven privilegios, ¿Que aprecio no debes hacer de esta cofradía, qué es obra de la madre de Dios, pensaba en el cielo y enriquecida con privilegios y gracias que ninguna asociación tuvo más, puesto que se extendieron hasta la otra vida? ¿ No se  inclina tu corazón ante la obra de una reina celestial y madre misericordia, que te da en ella un medio seguro y fácil de salvación? te lleva muchas veces la novedad analizarte en esta o la otra asociación, cuando es un deber asegurar tu alma y ponerla en camino que conduzca a la patria celestial. Te dejas llevar muchas veces de la vanidad , entrando en numerosas asociaciones o cofradías, para ser conocido, no pudiendo después cumplir las obligaciones de todas, y no sabes qué a  Dios le desagrada la promesa infiel,  y qué es mejor no prometer que después de prometer y no cumplir. Acude, pues, a María del Carmen, postrate humilde a sus plantas y pídele su ayuda y bendición para ingresar en su compañía y cumplir fielmente las promesas, que  aunque te cueste un poco, piensa que aseguras tu salvación eterna; porque si la devoción a la virgen, dicen casi todos los santos padres, es una señal casi segura de salvación, la devoción a la Virgen del Carmen, entrando en su cofradía, es señal todavía más segura, puesto que ella ha dicho que a los tales salvará. 

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

he aquí uno de los muchos milagros que nos manifiestan el interés que toma María del Carmen para que sus cofrades consigan la salvación eterna.
   Juan Sans, natural de Calatayud, en el reino de Aragón, Serbia en Milán a la majestad católica del rey cuando le sorprendió la muerte repentina. Mientras le llevaban a enterrar, volvió a la vida, pero con tan pocas fuerzas, que no podía por sí solo andar. Fue conducido al hospital, a dónde acudieron a visitarla algunos amigos, los cuales le preguntaron qué cosa había sido aquel accidente. A lo cual respondió diciendo: "Sabed, hermanos y amigos, que yo había muerto en pecado mortal, y llegado delante del tribunal de Dios, la justicia divina me condenó al infierno. Pero enseguida de la sentencia, la virgen santísima del Carmen pidió a su hijo Jesucristo con humildes súplicas que usaste conmigo de misericordia por haber llevado el santo escapulario y ser cofrade del Carmen. Entonces Dios nuestro señor, de juez riguroso, se volvió misericordioso por las súplicas de su piadosa madre, dando permisión para que mi alma volviese al cuerpo para confesar sus pecados y hacer penitencia en el espacio de dos días, qué es el tiempo que me ha concedido." Admirados los circunstantes de este singularisimo favor, lo publicaron por todas partes; y el resucitado se confesó e hizo penitencia aquellos dos días, pasados los cuales, felizmente murió con admiración de todos. 

Obsequio. Procurar extender la cofradía de nuestra santísima madre del Carmen.

Sentencia. He dado el escapulario a mis hijos y cofrades para borrar su ignominia. (Ezequiel)

Oremus.

Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.