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Sábado de Julio: La Virgen María y la Preciosísima Sangre de Cristo



Entre los atributos divinos se encuentra la omnisciencia, es decir, conocer todas las cosas creadas, pasadas, presentes y futuras, siendo que para Dios no hay sino cosas presentes a su vista que es eterna. A su visión eterna de las cosas pertenece el ver siempre la Sangre Preciosísima de Jesucristo siendo derramada por la reparación de la gloria de Dios y la salvación de muchos.

A esta visión eterna de la Sangre redentora, ciertamente pertenece también María Santísima como cooperadora en el ofrecimiento de la misma, al igual que en el misterio de la Encarnación del Verbo, Ella es parte integral del mismo por un único y mismo decreto eterno, como enseña Pío IX en su bula Ineffabilis Deus. Es decir, Dios, desde la eternidad, ve y conoce a su Madre como vinculada a su misma Sangre por el lazo más estrecho que se puede pensar que es la maternidad divina. De su sangre purísima, el Verbo de Dios tomará su propia Carne y Sangre.

Este misterio que Dios conoce y quiere desde la eternidad se irá revelando a María en el transcurso de su vida y Ella, siempre dócil al Espíritu Santo, lo meditará y contemplará de modo a responder con total libertad a lo que Dios ha dispuesto.

Hay un cierto matrimonio espiritual entre el Hijo de Dios y la naturaleza humana y, como enseña Santo Tomás, por su aceptación y consentimiento libre, sobrenatural y meritorio, María realiza esta unión en nombre de la toda la naturaleza humana (III, q.30, a.1).

Sí, María quiere ofrecer la Sangre divina por todos los hombres, pero, lamentablemente, sabe muy bien que son pocas las almas que aceptan este ofrecimiento generosísimo. ¿Cuál no será su dolor por cada gota de esta Sangre que cae en tierra sin ser aprovechada? Muchas de estas gotas divinas han caído desaprovechadas a lo largo de la historia y ¿cuánto más en nuestros tiempos de apostasía silenciosa (y no tan silenciosa a veces)? pues la secta modernista ha hecho todo lo que ha podido para cambiar el significado tradicional de la Preciosísima Sangre.

Y si repasamos nuestra propia vida, ¿no será que tal vez encontremos momentos donde también hemos renunciado a esta Sangre viviendo como no debíamos? En este mes de julio, dedicado a la adoración de la Sangre divina, precio de nuestra salvación, abramos nuestras almas para que María derrame sobre nosotros esta Sangre que limpia todos los pecados y hace germinar las vírgenes: “lavábis me et super nívem dealbábor. Me lavarás y quedaré más blanco que la nieve”.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 18°

DÍA XVIII 

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz. 

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén

El santo escapulario es señal de salud eterna a la hora de la muerte

I

Al explicar la Virgen santísima a San Simon stock las gracias y privilegios que llevaba su santo escapulario Para aquellos que lo vistiesen con devoción, dijo que eras el de salvación en la hora de la muerte, que "no se condenará el que muriera con él."  He aquí una de las gracias más grandes y más consuelo para todo Carmelita, supuesto que la salvación es el último fin a que se dirigen todas las obras del hombre, y por el cual suspira en medio de la incertidumbre, mientras camina por el destierro. 
     ¿Y cómo es señal de salvación en Santo escapulario? María santísima ha prometido con estas palabras, que en aquellos terribles momentos cuando el alma turbada por la salida y la cuenta que le espera, y perseguida más fuertemente por el demonio, estarán en angustia y a punto de sucumbir, ella extenderá su inmaculado manto dónde acoge a todos los Carmelitas, la protegerá de una manera especial para salvarla del enemigo, para que muera en la gracia del Señor. Ella en cuyas manos están todas las gracias de Dios, concederá a sus cofrades aquellas gracias que más necesitan para su salvación, y aunque fuera necesario mudarles el corazón o hacer un milagro para que, arrepentidos, mueran en la amistad de Dios, Ella lo haría. Ha dado su palabra de honor, palabra de Reina  y de madre de Dios, que no se condenará el que muriendo con el santo escapulario, y ¿Quién puede dudar de su cumplimiento? Ella es potente, y su altísima dignidad no puede menos de cumplir lo que ha prometido. ¿Y sería posible que una madre tan cariñosa, que mil veces ha manifestado su amor predilecto por los Carmelitas, los olvidaste en la más terrible necesidad, si los viese adornados con su santa librea, cómo soldados que han militado siempre bajo su bandera? No, no es posible. Ella les concederá todas las gracias y auxilios que necesiten, y como dice el venerable jesuita la Colombiére, ella, que tiene todo poder sobre los enemigos de nuestra salvación, lista para las manos para que no puedan dañarnos. 
     Y si nuestro destino último depende de la sentencia que se falle en el juicio, ¿Quién temerá, sabiendo que la causa está en manos de su cariñosa y potente madre? ¡Ah!, Ella le dirá al juez: " sí he hallado gracia en tus ojos, dame estos que me pertenecen, qué son mis hijos predilectos, mi heredera escogida y mi corona; estos que visten me librea, mi Santo escapulario, pero ellos te ruego, y si a ellos no los salvas, bórrame a mí del libro de la vida." 
     No quiere decir esto que si alguno muriese en pecado mortal, con el santo escapulario se salvaría; pero tal cosa, dice el venerable La Colombiére, no sucederá, por qué María le alcanzará abundantes gracias para que se arrepienta antes de morir, o si se obstina en el pecado, ella hará de manera que el mismo infeliz arroje de sí el santo escapulario

II 

¡Qué consuelo será para ti, alma mía, cuando en aquella última hora vea sobre tu pecho el santo escapulario, señal visible y cierta de la protección invisible y poderosa qué María tu amorosa madre se dispensará! El infundirán tu corazón valor, esperanza y consuelo, que te haran exclamar, como aquel devoto de María que en su última hora decía" no pensaba, no creía que era tan dulce morir sintiendo la protección y ayuda de María." 
     Y cuando los pecadores espantados por la cuenta que les espera y el abismo que se abre a sus pies, tiemblan, rabian de despecho y mueren en la desesperación, los cofrades del Carmen, mostrando el escapulario a María, recibirán las caricias de su amorosa madre, los cuidados que pide aquella grave necesidad, y muriendo en la paz del Señor, recibir a María aquellas almas que le pertenecen por título de especial adopción y las presentará ante el juez supremo. No temas, pues, alma mía, que aunque estés pobre de obras y méritos para comparecer ante el juez, María, qué es tu madre, interpondrán los suyos, porque lo que es la madre es también el hijo. Y al ver aquel divino juez la divisa y señal del santo escapulario de María del Carmen, dirá: " Venid, benditos de mi Madre, a poseer el reino que ella ha preparado; gozad aquí en el cielo de mi presencia y su compañía los que en la tierra os consagrasteis a su obsequio y veneración vistiendo el santo escapulario." ¡Cuántos y cuántos, alma mía, se habrán salvado por la protección qué María les ha dispensado por vestir el santo escapulario! Qué es señal de salvación y él te colocara en el coro de bienaventurados que gozan las delicias de la patria y el amor y presencia de la más dulce, querida y amorosa madre. 

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

Véase cómo nos describe El poder del escapulario para salvar las almas, un sacerdote que fue testigo del hecho siguiente: 
     Yo recibí un billete en estos términos, dice el sacerdote: " un anciano que vive en la calle... Está apunto de morir; más de veintidós años hace que no practicado ningún ejercicio de religión; se le exhorta a que se arrepienta, pero permanece sordo con una dolorosa obstinación a todos los consejos. Pruebe usted hacer un último y supremo esfuerzo; hágale una visita cuanto antes; no sé extrañé si le rechaza de su presencia, porque sus sentimientos no tiene nada en favor de los sacerdotes."
     Yo me lleno de estupor al leer estas líneas; comprendía el instante que para convertir un tal hombre la necesario un gran milagro. El recuerdo de La magnífica promesa que la Santísima Virgen ha hecho de salvar de las llamas eternas aquellos que murieron revestidos del escapulario del Carmen, me ocurrió al instante y fue en verdad un rayo de luz. Tomé, pues, a toda prisa un escapulario y una pequeña botella de agua bendita, y salí con el fín de vestir a aquél desgraciado el hábito de la virgen. 
     Cuando se me introdujo en su cámara, di una mirada alrededor por ver si descubría algún objeto religioso. Pero ¡Ay!, No vi otra cosa que algunos periódicos impíos puestos sobre una mesa al lado del enfermo. Este era el pacto satánico que le daba aquella alma que frisaba en los umbrales de la eternidad. Al principio hablé al enfermo de cosas indiferentes, después hice girar la conversación sobre la necesidad de cumplir los deberes religiosos en el estado en que se encontraba; pero era imposible despertar el menor sentimiento de religión en aquel corazón más duro que el bronce. "Al menos, le dije, usted no permitirá ciertamente que haya hecho una visita inútil; sólo le pido una cosa y es que consienta usted En qué bendiga el escapulario. Cuanto a eso del escapulario, conciento en ello," me respondió. Hizo la ceremonia de la bendición en debida forma y me pareció que aquél enfermo tomaba algún interés, porque luego manifestó una satisfacción visible en su semblante. María comenzaba seguramente en aquel corazón endurecido la obra de La conversión. En efecto, pocos días después por orden suya desaparecieron los malos periódicos de su cámara; recibió con piedad y edificación los últimos sacramentos, y su alma voló a la eterna beatitud. 
     El escapulario de la Virgen del Carmen había arrancado a Satanás un alma que creía tener cautiva para siempre. 

Obsequio. Pedir todos los días a la Virgen del Carmen la gracia de su ayuda en la hora de la muerte.

Sentencia. Si al acercarme al juicio defiende mi causa la madre de misericordia, ¿Quién me negara un juicio favorable?  (Ricardo de San Víctor)

Oremus. 
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

Santiago Apóstol y la Virgen María



La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". 
 
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
 
La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".
 
El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal. 
 
Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.
 
La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe contínuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.
 
El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.


Santiago Apóstol preparó el camino para la Virgen María en España y también preparó su llegada al "Nuevo Mundo". El es el Apóstol de la Virgen María, también es conocido como el Apóstol de la Paz.
 
En 1519, Cortes llegó a Veracruz, y en Lantigua construyó la primera Iglesia dedicada a Santiago Apóstol en el continente Americano. También en 1521, cuando México fue conquistada, Cortes construyó una Iglesia en las ruinas de los Aztecas que al igual fue dedicada a Santiago Apóstol. A esta Iglesia era que Juan Diego se dirigía el 9 de diciembre de 1531, para recibir clases de catecismo y oír la Santa Misa, ya que era la fiesta de la Inmaculada Concepción.
 
Santiago Apóstol ha preparado el camino para que el mundo reconozca a la Virgen Santísima como "Pilar" de nuestra Iglesia.

25 de Julio: Fiesta de Santiago, apóstol



El 25 de julio la Iglesia celebra la fiesta de Santiago el Mayor, uno de los doce apóstoles elegidos por el Señor y que se le representa vestido de peregrino o como un soldado montado en un caballo blanco en actitud de lucha.

San Crisóstomo dirá que él fue el apóstol más atrevido y valiente.

El “hijo del trueno” como le puso Jesús a él y a su hermano San Juan el Evangelista, es patrono de España y de su caballería, así como de los curtidores, veterinarios, equitadores y de varias ciudades en el mundo. Otras ciudades incluso llevan su nombre en países como Chile, República Dominicana, Cuba entre otros.

El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban: "Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago.
 
Fue uno de los 12 apóstoles del Señor.
 
Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista.
 
Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: "Desde ahora seréis pescadores de hombres", dejó sus redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con Jesucristo a colaborarle en su apostolado. Presenció todos los grandes milagros de Cristo, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de Getsemaní. ¿Por qué lo prefería tanto Jesús? Quizás porque (como dice San Juan Crisóstomo) era el más atrevido y valiente para declararse amigo y seguidor del Redentor, o porque iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Que Jesús nos tenga también a nosotros en el grupo de sus preferidos.
 
Cuenta el santo Evangelio que una vez al pasar por un pueblo de Samaria, la gente no quiso proporcionarles ningún alimento y que Santiago y Juan le pidieron a Jesús que hiciera llover fuego del cielo y quemara a esos maleducados. Cristo tuvo que regañarlos por ese espíritu vengativo, y les recordó que El no había venido a hacer daño a nadie sino a salvar al mayor número posible de personas. Santiago no era santo cuando se hizo discípulo del Señor. La santidad le irá llegando poquito a poco.
 
Otro día Santiago y Juan comisionaron a Salomé, su madre, para que fuera a pedirle a Jesús que en el día de su gloria los colocara a ellos dos en los primeros puestos: uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús les dijo: "¿Serán capaces de beber el cáliz de amargura que yo voy a beber?" Ellos le dijeron: "Sí somos capaces". Cristo añadió: "El cáliz de amargura sí lo beberán, pero el ocupar los primeros puestos no me corresponde a Mí el concederlo, sino que esos puestos son para aquellos para quienes los tiene reservado mi Padre Celestial". Los otros apóstoles se disgustaron por esta petición tan vanidosa de los dos hijos de Zebedeo, pero Jesús les dijo a todos: "El que quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos, a imitación del Hijo del hombre que no ha venido a ser servido sino a servir". Seguramente que con esta lección de Jesús, habrá aprendido Santiago a ser más humilde.
 
Después de la Ascención de Jesús, Santiago el Mayor se distinguió como una de las principales figuras entre el grupo de los Apóstoles. Por eso cuando el rey Herodes Agripa se propuso acabar con los seguidores de Cristo, lo primero que hizo fue mandar cortarle la cabeza a Santiago, y encarcelar a Pedro. Así el hijo de Zebedeo tuvo el honor de ser el primero de los apóstoles que derramó su sangre por proclamar la religión de Jesús Resucitado.
 
Antiguas tradiciones (del siglo VI) dicen que Santiago alcanzó a ir hasta España a evangelizar. Y desde el siglo IX se cree que su cuerpo se encuentra en la catedral de Compostela (norte de España) y a ese santuario han ido miles y miles de peregrinos por siglos y siglos y han conseguido maravillosos favores del cielo. El historiador Pérez de Urbel dice que lo que hay en Santiago de Compostela son unas reliquias, o sea restos del Apóstol, que fueron llevados allí desde Palestina.
 
Es Patrono de España y de su caballería. Los españoles lo han invocado en momentos de grandes peligros y han sentido su poderosa protección. También nosotros si pedimos su intercesión conseguiremos sus favores.

El 9 de noviembre de 1982, cuando San Juan Pablo II visitaba esta Catedral española, hizo un llamado a Europa a reavivar “aquellos valores auténticos”, porque los otros continentes “te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: ‘lo puedo’”.

“Yo, Sucesor de Pedro en la Sede de Roma, una Sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusión del cristianismo en todo el mundo. Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces”, expresó el santo polaco.

El apóstol Santiago es conocido también por haber preparado el camino para que la Virgen María sea reconocida como "Pilar" de la Iglesia.

El Papa Francisco, en febrero de 2014, al reflexionar sobre los conflictos armados, señaló que Santiago nos da un consejo sencillo: “Acérquense a Dios y Él se acercará a ustedes”.

24 de Julio: Memoria Litúrgica de san Francisco Solano, religioso



Francisco Solano, llamado "el Taumaturgo del nuevo mundo", por la cantidad de prodigios y milagros que obtuvo en Sudamérica, nació en 1549, en Montilla, Andalucía, España.

Su padre era alcalde de la ciudad, y el jovencito desde muy pequeño se caracterizó por su habilidad en poner paz entre los que se peleaban. Cuando había algún duelo a espada, bastaba que Francisco corriera a donde los combatientes a suplicarles que no se pelearan más, para que hicieran las paces.

Estudió con los Jesuitas, pero entró a la comunidad Franciscana porque le atraían mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos de San Francisco. Los primero años de sacerdocio los dedicó a predicar con gran provecho en el sur de España. Sus sermones no tenían nada de rebuscado ni de elegante, pero llegaban hasta el fondo del corazón de los pecadores y conseguían grandes conversiones. Es que rezaba mucho antes de cada predicación.

Primer contagio. Llegó a Andalucía la peste del tifo negro y Francisco y su compañero Fray Buenaventura se dedicaron a atender a los enfermos más abandonados. Buenaventura se contagió y murió (y ahora es santo también) luego se contagió también Francisco y creyó que ya le había llegado la hora de partir para la eternidad, pero luego, de la manera más inesperada, quedó curado. Con eso se dio cuenta de que Dios lo tenía para obras apostólicas todavía más difíciles.

Pidió a sus superiores que lo enviaran de misionero al África, y no le fue aceptada su petición. Pero poco después el rey Felipe II pidió a los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica y entonces sí fue enviado Francisco a extender la religión por estas tierras. Fue una gran alegría para su corazón.

Y sucedió que una terrible tempestad lanzó el barco contra unas rocas frente a Panamá y se partió en dos. No había sino una embarcación para volver a tierra firme, y el misionero prefirió aguardar allá en esos escollos con los esclavos negros que él había venido instruyendo durante el viaje y acompañarlos hasta que llegara otra barca a salvarlos. Y aprovechó esos tres días de terror y peligro, para acabar de instruirlos y bautizarlos allí mismo. Varios de ellos perecieron luego entre aquellas olas pero ya habían sido bautizados.

La pequeña embarcación los llevó a unas costas inhospitalarias y allá pasaron días terribles de hambre y peligros. Cuando los marineros se desesperaban lo único que podía calmarlos era la intervención del Padre Francisco. Cuando había peleas, al único que le hacían caso para dejar de pelear, era el Padre Solano. Al fin lograron que un barco los recogiera y los llevara a la ciudad de Lima.

Fray Francisco Solano recorrió el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indios. Pero su viaje más largo fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo. Más de 3,000 kilómetros y sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas.

Y le sucedió en aquel gran viaje misionero, que lograba aprender con extraordinaria facilidad los dialectos de aquellos indios a las dos semanas de estar con ellos. Y le entendían todos admirablemente sus sermones. Sus compañeros misioneros se admiraban grandemente de este prodigio y lo consideraban un verdadero milagro de Dios. Pero lo más admirable es que las tribus de indios, aun las más belicosas, y opuestas a los blancos, recibían los sermones del santo con una docilidad y un provecho que parecían increíbles. Dios le había concedido la eficacia de la palabra y la gracia de conseguir la simpatía y buena voluntad de sus oyentes.

Fray Francisco llegaba a las tribus más guerreras e indómitas y aunque al principio lo recibían al son de batalla, después de predicarles por unos minutos con un crucifijo en la mano, conseguía que todos empezaran a escucharle con un corazón dócil y que se hicieran bautizar por centenares y miles.

Un Jueves Santo estando el santo predicando en La Rioja (Argentina) llegó la voz de que se acercaban millares de indios salvajes a atacar la población. El peligro era sumamente grande, todos se dispusieron a la defensa, pero Fray Francisco salió con su crucifijo en la mano y se colocó frente a los guerreros atacantes y de tal manera les habló (logrando que lo entendieran muy bien en su propio idioma) que los indígenas desistieron del ataque y poco después aceptaron ser evangelizados y bautizados en la religión católica.

El Padre Solano tenía una hermosa voz y sabía tocar muy bien el violín y la guitarra. Y en los sitios que visitaba divertía muy alegremente a sus oyentes con sus alegres canciones. Un día llegó a un convento donde los religiosos eran demasiado serios y recordando el espíritu de San Francisco de Asís que era vivir siempre interior y exteriormente alegres, se puso a cantarles y hasta a danzar tan jocosamente que aquellos frailes terminaron todos cantando, riendo y hasta bailando en honor del Señor Dios.

San Francisco Solano misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de Argentina, siempre a pie, convirtiendo innumerables indígenas y también muchísimos colonos españoles. Su paso por cada ciudad o campo, era un renacer del fervor religioso. Un día en el pueblo llamado San Miguel, estaban en un toreo, y el toro feroz se salió del corral y empezó a cornear sin compasión por las calles. Llamaron al santo y éste se le enfrentó calmadamente al terrible animal. Y la gente vio con admiración que el bravísimo toro se le acercaba a Fray Francisco y le lamía las manos y se dejaba llevar por él otra vez al corral.

A imitación de su patrono San Francisco de Asís, el padre solano sentía gran cariño por los animalillos de Dios. Las aves lo rodeaban muy frecuentemente, y luego a una voz suya, salían por los aires revoloteando, cantando alegremente como si estuvieran alabando a Dios.

Por orden de sus superiores, los últimos años los pasó Fray Francisco en la ciudad de Lima predicando y convirtiendo pecadores. Entraba a las casas de juegos y hacía suspender aquellos vicios y llevaba a los jugadores a los templos. En los teatros, en plena función inmoral hacía suspender la representación y echaba un fogoso sermón desde el escenario, haciendo llorar y arrepentirse a muchos pecadores. En plena plaza predicaba al pueblo anunciando terribles castigos de Dios si seguían cometiendo tantos pecados y esto conseguía muchas conversiones.

Un día estando predicando en una misa empezó a temblar. Las gentes quisieron salir huyendo, pero él les dijo: "Si piden perdón a Dios, no les sucederá nada malo". Todos pidieron perdón y nada malo sucedió aquel día allí. Otro día en pleno sermón exclamó: "Por las maldades de estas gentes, todo lo que está a mi alrededor será destruido y no quedará sino el sitio desde donde estoy predicando". Y así sucedió años después. Llegó un terremoto y destruyó el templo y todos los alrededores, y el único sitio que quedó sin que le pasara nada, fue aquel desde donde el santo había predicado.

En mayo de 1610 empezó a sentirse muy débil. Los médicos que lo atendían se admiraban de su paciencia y santidad. El 14 de julio, una bandada de pajaritos entró cantando a su habitación y el Padre Francisco exclamó: "Que Dios sea glorificado", y expiró. Desde lejos las gentes vieron una rara iluminación en esa habitación durante toda la noche. San Francisco Solano: pídele a Dios muchas bendiciones para América.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 17°



DIA XVII 

Por la señal de la santa cruz. Señal de la Cruz. 

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén

El Santo escapulario es señal de salud en vida

I

Otro de los privilegios que la madre de Dios ha puesto en su santo escapulario del Carmen para los religiosos y cofrades que lo vistieron es señal de salud espiritual en esta vida, como ella misma le llamó: Signum salutis. No porque el santo escapulario confiera la gracia como los sacramentos, sino porque la madre de Dios y del Carmelo ha prometido una protección especial a quién devotamente los quiere por su amor, por medio de la cual procurará con su poder y alcanzar a los religiosos y cofrades del Carmen ciertos medios, inspiraciones y ayuda particular para que atiendan más a la piedad, observen con exactitud los divinos preceptos, consigan o perseveren en la gracia, caminen más seguros por la senda de la virtud y se aparten de los peligros de pecar, para que así consigan más fácilmente su último fin, qué es el cielo. Así lo dejó escrito el eruditísimo y piadoso Silveira, que dice: " El sagrado escapulario es como prueba y señal de mayor gracia y especial auxilio para qué, si estás en pecado, te mueva el dolor, y sí en gracia, perseveres en ella removiendo todas las cosas qué de ella te pueden apartar" 
    ¿Y qué tiene de extraño si la madre de la divina gracia promete está a los que vistieron sus santo escapulario, ayudándoles ella con una protección especial y medios que sólo concede por el santo escapulario y que no tendrían si no lo vistieran?  ¿Qué tiene de extraño que la poderosa reina del cielo haga este favor a los que se consagran por hijos suyos?  
Ella misma le asegura a San Simon Stock, y en su persona a todos los Carmelitas, qué su santo escapulario es "privilegio de su orden y señal de salud," que por el sentirán la eficacia de su protección, y es bien seguro que aquél por quién se interesa María, alcanzará la gracia en esta vida y después la salvación eterna, porque, como dice San Bernardo, ella abre los abismos de la divina piedad y misericordia a quién quiere, cuando quiere y como quiere.
     Si, pues, María tanto se interesa por los Carmelitas, ella les abrirá los senos de su piedad y misericordia derramando mil gracias sobre ellos, para que mientras vistan sushant escapulario perseveren en la gracia, o la alcancen si la han perdido, para que el escapulario no forme alianza con el corazón enemigo de Dios y sea siempre señal de la salud de su alma.

II 

Si puedes apreciar lo que vale la divina gracia, apreciarás entonces debidamente este privilegio qué María te concede en el santo escapulario. Piensa que la gracia es la que nos une a Dios, nos hace sus amigos y herederos del cielo; en ella se apoyan todas las virtudes que santifica nuestra alma; ella es la que hace de una Magdalena pecadora una Santa incomparable, de un ladrón clavado en una cruz un santo, de un perseguidor de la iglesia un príncipe de la misma y vaso de elección, y de un impúdico hereje un ministro santo de Dios y padre de la iglesia. Todos estos efectos produce la gracia, y está gracia te conseguirá María, sí vistes con devoción su santo escapulario, que ella te ha dado como señal de su protección, que guardara la salud de tu alma, la gracia que la a de santificar. ¿Qué darías tu por saber si estás en gracia de Dios? Pues a cógete el santo escapulario del Carmen acude a María, y descansa, porque ella, que te ha prometido que su santo escapulario será salud de tu alma en la vida no te faltará si tú primero no le faltas a ella, pues tiene voluntad y poder para conseguirte lo que te promete. Es la madre de la divina gracia, y así dispone de ella como quiere y por eso le dice a un piadoso autor : "Prosigue, María, prosigue con seguridad disponiendo de los bienes de tu hijo y distribuyendolos con toda confianza, como reina y como madre y como esposa del rey, pues en cualidad de reina os pertenece el reino y la dominación."
Corresponde, pues, agradecido a tu madre, dale gracias todos los días por esté tan grande beneficio, venera su santo escapulario, qué es el que guarda la vida de tu alma, y como árbol misterioso qué te cobija bajo su protección, tenle un aprecio grandísimo, y no seas como animal inmundo, qué alimentándose del fruto no se acuerda de levantar una mirada de agradecimiento al árbol que se lo da. Persuádete que el que venera el escapulario venera a María, y el alma que venera a esta madre comienza a disfrutar ya aquí la dicha y la paz de la bienaventuranza que espera. Dile, pues, con todo el afecto del corazón: madre mía amorosísima del Carmen, yo acojo, venero y amo vuestro escapulario como prenda que guardara la salud de mi alma y me asegura vuestra amistad; él adornará siempre mi pecho y mi corazón, cómo gloriosa señal que manifieste siempre vuestro dominio sobre mí, y así viviré y moriré en paz hasta alcanzar la dicha de gozar de vuestra compañía en la gloria. 

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

Había en Lile, ciudad de Francia, un hombre ya nonagenario, antiguo oficial, que hacia muchos años estaba apartado de toda práctica de religión. Un sacerdote que por su antigua amistad podía comunicar con él, cuando le vio enfermo empleo todos los medios para despertar en aquel corazón algún sentimiento de religión y piedad; pero sus esfuerzos fueron siempre inútiles, estrellándose ante el escepticismo y la risa del incrédulo, que el enfermo había aprendido con la lectura de los libros de Voltaire. No sólo el sacerdote, sino también otras personas hacían pruebas para reducir al enfermo a buen camino; pero siempre en vano. En fin, después de algunos meses un amigo le envió un escapulario suplicando al enfermo que lo aceptara, al menos por hacerle placer. El enfermo tomó el escapulario por no contristar al amigo, y pocos días después, la Virgen del Carmen con su poder y bondad maternal había vencido a que el corazón, pues el mismo pidió que se quería confesar y recibió después la santa comunión con las mejores. Sin duda para darle tiempo de hacer penitencia Dios le concedió también la salud del cuerpo: el persevero después en la práctica de la virtud, agradecido sobre manera a nuestra Señora del Carmen. 
     Debía cumplirse la palabra de María, Jesús Santo escapulario es señal de salud para el alma del que lo recibe.

Obsequio. Cuando corra peligro la gracia, pedir ayuda a la Virgen del Carmen por medio de la escapulario.

Sentencia. Ninguna criatura alcanza de Dios gracia o virtud sino según la disposición de su madre María. (San Bernardino)

Oremus. 
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum. Amen.

23 de Julio: Memoria Litúrgica de san Charbel Makhlüf, presbítero



Breve historia

Nació en el pueblo de Beqakafra, a 140km. del Líbano, capital libanesa, el 8 de mayo, de 1828.  Era el quinto hijo de Antun Makhlouf y Brigitte Chidiac, una piadosa familia campesina. Fue bautizado a los ocho días en la Iglesia de Ntra. Señora en su pueblo natal, recibiendo por nombre Yusef (José). A los tres años el padre de Yusef fue inscrito en el ejército turco en la guerra contra los egipcios y muere cuando regresaba a casa. Su madre cuida de la familia siendo gran ejemplo de virtud y fe. Pasado un tiempo, ella se casa de nuevo con un hombre devoto quien eventualmente será ordenado sacerdote (en el rito maronita, hombres casados son elegibles al sacerdocio).

Yusef ayudó a su padrastro en el ministerio sacerdotal.  Ya desde joven era ascético y de profunda oración. Yusef estudió en la pequeña escuela parroquial del pueblo.  A la edad de 14 años fue pastor de ovejas y aumenta su oración. Se retiraba con frecuencia a una cueva que descubrió cerca de los pastizales para adentrarse en horas de oración.  Por ello recibió muchas burlas de otros jóvenes pastores. Dos de sus tíos maternos eran ermitaños pertenecientes a la Orden Libanesa Maronita. Yusef acudía a ellos con frecuencia para aprender sobre la vida religiosa y el monacato en especial.

Vocación

A los 20 años de edad, Yusef es el sostén de su casa. Es el tiempo de contraer matrimonio pero el se siente llamado a otra vida.  Después de tres años de espera, escuchó la voz del Señor: "Deja todo, ven y sígueme".  Así, una mañana del año 1851 se dirige al convento de Ntra. Señora de Mayfouq, donde fue recibido como postulante. Al entrar en el noviciado renuncia a su nombre bautismal y escoge como nombre de consagración : Chárbel. 

Un tiempo mas tarde lo envían al Convento de Annaya, en donde profesó los votos perpetuos como monje en 1853.  Lo enviaron inmediatamente al Monasterio de San Cypriano de Kfifen, donde realizó sus estudios de filosofía y teología, llevando una vida ejemplar de obediencia y observancia.  Fue ordenado sacerdote el 23 de julio, de 1859 por Mons. José al Marid, bajo el patriarcado de Paulo Massad. Al poco tiempo regresó al Monasterio de Annaya por orden de sus superiores. Ahí pasó muchos años de vida ejemplar de oración y apostolado.  Entre estos, el cuidado de los enfermos, el pastoreo de almas y el trabajo manual en cosas muy humildes.

Ermitaño

Chárbel recibió autorización para la vida ermitaña el 13 de febrero, de 1875 . Desde ese momento hasta su muerte, ocurrida en la ermita de los Santos Pedro y Pablo, la víspera de la Navidad del año 1898, se dedicó a la oración (rezaba 7 veces al día la Liturgia de las Horas), la ascesis, la penitencia y el trabajo manual.  Comía una vez al día y llevaba silicio.

Muerte y milagros

El padre Chárbel alcanzó la celebridad después de su muerte. Dios quiso señalar a este santo por numerosos prodigios: Su cuerpo se ha mantenido incorrupto, sin la rigidez habitual, con la temperatura de una persona viva. Suda sangre, ocurren prodigios de luz constatados por muchas personas. El pueblo lo veneraba como santo aunque la jerarquía y sus mismos superiores prohibieron su culto formal mientras la Iglesia no pronunciara su veredicto. 

En 1950, al pasarle un amito por la cara, quedó impresa en la prenda el rostro de Cristo como en el Sudario de Turín. 
(Ver "Leyendas Negras de la Iglesia" por Vittorio Messori pg. 210).

Beatificación y Canonización

Dado al constante culto del pueblo, el Padre Superior General Ignacio Dagher solicitó al Papa Pío XI en 1925, la apertura del proceso de beatificación del P. Chárbel.  Fue beatificado durante la clausura del Concilio Vaticano II, el 5 de diciembre, de 1965 por el Papa Pablo VI.  El Papa dijo: "Un ermitaño de la montaña libanesa está inscrito en el número de los Bienaventurados... Un nuevo miembro de santidad monástica enriquece con su ejemplo y con su intercesión a todo el pueblo cristiano. El puede hacernos entender, en un mundo fascinado por las comodidades y la riqueza, el gran valor de la pobreza, de la penitencia y del ascetismo, para liberar el alma en su ascensión a Dios".

El 9 de octubre de 1977, durante el Sínodo Mundial de Obispos, el Papa canonizó al P. Chárbel con la siguiente proclama: "En honor de la Santa e Individua Trinidad, para la exaltación de la fe católica y promoción de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, después de madura deliberación y tras implorar intensamente la ayuda divina... decretamos y definimos que el beato Chárbel Majluf es SANTO, y lo inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que sea venerado como santo con piadosa devoción en toda la Iglesia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo."

Es el primer santo oriental desde el siglo XIII.

Gran amante de la Eucaristía y de la Virgen Santísima. Ejemplo de vida consagrada y de ermitaño.