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--------------------------------------------- San Martin de Tours y La Virgen de los Buenos Aires / La Inmaculada Concepción y San Ponciano | Patronos de la Ciudad de Buenos Aires / Patronos de la Ciudad de La Plata -----------------------

Himno Litúrgica del Te Deum Laudamus



A ti Dios, primeras palabras del cántico) es uno de los primeros himnos cristianos, tradicional de acción de gracias.

Suele ser entonado en momentos de celebración. El himno es utilizado por la Iglesia Católica Romana, en el Oficio de las Lecturas encuadrado en la Liturgia de las Horas. También se suele entonar en las Misas celebradas en ocasiones especiales como en las ceremonias de canonización, la ordenación de presbíteros, etc. Los Cardenales lo entonan tras la elección de un Papa.

Compuesto originalmente en latín, el nombre se debe a que así empieza su primer verso. Se suele denominar también como "Himno Ambrosiano", pues se atribuye a San Ambrosio de Milán, aunque una leyenda indica que lo compusieron en común, inspirados por el Espíritu Santo, San Agustín de Hipona y San Ambrosio. Cuando, en el año 387, San Agustín recibió el Bautismo de manos de San Ambrosio -sigue diciendo la leyenda-, Ambrosio entonó este himno y Agustín iba respondiendo a sus versos.

En latín: 

Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem,
omnis terra veneratur.

Tibi omnes angeli,
tibi caeli et universae potestates:
tibi cherubim et seraphim,
incessabili voce proclamant:

Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
maiestatis gloriae tuae.

Te gloriosus Apostolorum chorus,
te prophetarum laudabilis numerus,
te martyrum candidatus laudat exercitus.

Te per orbem terrarum
sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis;
venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.

Tu rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu, ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.

Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes,
in gloria Patris.

Iudex crederis esse venturus.

Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni,
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac
cum sanctis tuis in gloria numerari.

Salvum fac populum tuum, Domine,
et benedic hereditati tuae.
Et rege eos,
et extolle illos usque in aeternum.

Per singulos dies benedicimus te;
et laudamus nomen tuum in saeculum,
et in saeculum saeculi.

Dignare, Domine, die isto
sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine,
miserere nostri.

Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quem ad modum speravimus in te.
In te, Domine, speravi:
non confundar in aeternum.

Mes de Julio dedicado a la Virgen del Carmen - Día 19°

DÍA XIX

Por la señal de la Santa Cruz. Señal de la Cruz.

Oración inicial 

Madre mía amantísima  del Carmen, aquí vengo a vuestra presencia con el más profundo respeto y veneración a ofreceros el ejercicio de este día, que consagro a vos por haberme admitido, a mí, el más miserable de los hombres, entre vuestros hijos predilectos los Carmelitas, para favorecerme con vuestra especial protección y amor. Yo os doy miles de gracias por ello, Madre mía, y os suplico que iluminéis mi entendimiento e inflaméis los efectos de mi corazón, para hacer con verdadero fruto este ejercicio, a fin de que merezca ser recibido por vos como un obsequio de vuestro hijo. Amén.

¿Cómo se ha de entender las palabras de la virgen: "el que muera con el santo escapulario no se condenará"? 

I

He aquí una promesa admirable que, por la trascendencia que entraña y la sencillez encantadora con que se anuncia, ha sido de diferentes maneras interpretada por los autores para explicarla a los fieles. Rechazada por los enemigos del catolicismo como injuriosa a la mediación de Jesucristo, y sujeta al examen particular de los creyentes para darle interpretación, ha parecido algunos demasiado atrevido exponerla con la desnudez con que se presenta, por creer que fomentar la libertad de la flaqueza humana, mientras otros no le conceden más importancia que la que tienen la mayor parte de los objetos de piedad y devoción qué bendice la iglesia para uso de los fieles. Por eso, algunos que no pudieron desconocer el valor de ese incomparable promesa, para concordar opiniones añadieron el "píe" que no salió de los labios de la virgen, pareciendoles dura esa palabra de María, no atendiendo al poder y misericordia de aquella señora que quiere consolar con esa promesa a los que se consagran a su servicio como hijos de predilección. 
¿Como hemos de entender esta promesa?, ¿Qué valor y sentido hemos de dar a las palabras de la virgen? 
     El mismo que ellas tienen. ¿Por qué hemos de interpretar lo que está más claro que la luz del día? ¿Quién será tan osado qué quiera poner obstáculos y señalar límites a la madre de Dios, cuando quiere ostentar su misericordia en favor de sus hijos? ¿No ha dicho el venerable La Colombiére, que "está cariñosa madre no ha puesto límites a la esperanza de sus hijos, que la promesa que ella les ha hecho no incluye ninguna condición, y que se ha obligado a darles todos los medios y la salvación que se puede tener en esta vida, y que si perseveran en su servicio, perseveraran también en la gracia"? ¿No ha dicho el gran Bossuet, que " se debe creer fácilmente todo aquello que es ventajoso a la virgen santísima, cuando no es contrario a la fe"? ¿Y qué posición hay aquí con el dogma? Ninguna. Es de fe que el que muere en pecado mortal se condena, porque está privado de la divina gracia y echó enemigo de Dios; pero esto no sucederá al que muera revestido con el escapulario del Carmen, pues como ha dicho un sabio autor , "no se ha visto un escapulario en el infierno", Porque aquella reina del cielo cuyo poder no tiene límites, sabrá hallar algún medio de salvación para que no falte su promesa; porque de lo contrario, sería obrar muy neciamente prometer una cosa sin prever las dificultades capitales que surgen de ella, y esto no se consigue en la madre de Dios. Clara y netamente ha dicho: " el que muera con el escapulario, no se condenará" y así debemos entenderlo; pues una promesa tan formal de la madre de Dios, que se ha visto después confirmada con tantos milagros que son el sello con que manifiesta aprobar Dios las obras de su misericordia, no puede ser hija de la indiscreción o ignorancia, porque esto no cabe en la Reina de los Ángeles, y cuando ella ha dado su palabra, sabrá cumplirla aunque al pobre parecer humano se le presenten montes de dificultades. ¡Dichoso el corazón que adornado con el santo Escapularlo abriga tan dulce esperanza!

II

Abre tus labios y entona himnos the loor y gracias a la madre del Carmelo, porque grande es como la inmensidad de los mares su misericordia y amor, según se manifiesta en el privilegio y gracia singular que nos ha hecho. "Si este hombre no viniera de Dios, decía El ciego de nacimiento, no podría obrar tal milagro;" y nosotros podemos decir: si está promesa tan admirable y consoladora nos viniera de Dios, ni la virgen la hubiera promulgado, me hubiera producido efecto; pero, para animar tu fe y para consuelo de tu corazón, ha querido comprobar la virgen su palabra con una infinidad de milagros que al mismo tiempo que sacaste de tu pecho toda duda, despertarse en en tu corazón la gratitud por un favor que no tiene igual y qué tan graciosamente te ha hecho María.
     No sea, pues, la bondad de tu madre motivo para endurecer tu corazón con La indiferencia o el vicio, porque nadie sabe lo que pensara mañana, y el que es ingrato a los beneficios de Dios, es abandonado del señor a su réprobo sentido; sino que como escogido de Dios y señalado por la virgen Para ocupar un lugar en la gloria, debes formar tu corazón, haciendo que resplandezca en las virtudes que han de hacer tu corona en el cielo. Saluda, pues, con verdadero afecto aquella patria, cuya posesión te garantiza María por medio de su santo escapulario, y bendice la mano de tu madre, que te escoge de entre la multitud para adornar te con el vestido nupcial qué te franqueara las puertas del cielo, por qué " el que muere con el santo escapulario no se condenará" 

Oración final

Gloriosísima Virgen, Reina de los Ángeles, Madre de Dios y de los Carmelitas, María Santísima, yo el más indigno de vuestros hijos acudo a vuestras plantas con el afecto que me inspira vuestro amante corazón y la confianza que me da en santo escapulario, prenda vuestra riquísima y señal de mi salvación, para presentaros las suplicas y afectos que mi corazón ha formado en este día en obsequio vuestro para más amaros y mejor serviros. Vos como Madre de Dios y dispensadora de todas las gracias del cielo, todo lo podéis, y como Madre amante y especial de los que visten vuestro santo escapulario, no os negareis a recibir mis pobres suplicas y alcanzarme el  remedio de mis necesidades, la gracia de que mi alma os ame y sirva cada día mas durante mi vida y después merezca ser ayudado de vos en la hora de mi muerte. 

Pídase  ahora con toda confianza la gracia que se desea alcanzar de la Virgen del Carmen

EJEMPLO

La promesa que la Virgen del Carmen a hecho, que no se condenará el que muriera con el santo escapulario no debe ser motivo para qué algunos se entregue al vicio del pecado, confiando que el escapulario le salvará. Refiere el P. La Colombiére qué un hombre había intentado varias veces ahogarse en las aguas del mar, pero que siempre veía inútiles sus esfuerzos, y no sabiendo a qué atribuir este acontecimiento tan prodigioso, advirtió que llevaba en el cuello el escapulario y se persuadió de qué era él el obstáculo qué se oponía a su funesto intento. El desdichado arranco entonces el escapulario de su pecho, que era el que guardaba su cuerpo y su alma, y arrojándolo fuera se hundió en las aguas por la cuarta o quinta vez, y las mismas olas que hasta entonces le habían levantado a pesar suyo, le sepultaron y lograron en un momento.
     El murió con su pecado y murió pecando,pero no pudo morir sino después de haberse despojado del vestido de salud, del santo escapulario, con el cual, añade el piadoso y sabio jesuita, nadie puede expirar sin tener la ventaja de evitar el fuego eterno: " in quo quis moriens æternum non patietur incendium. 

Obsequio. Procurar vivir siempre como buen Carmelita, para que se cumpla en nosotros La promesa de María. 

Sentencia. Acordamos, Oh María, de la palabra que habéis dado a vuestro siervo, la cual es toda mi esperanza. (Salmo CXVIII)

Oremus.
Deus, qui Beatissimae semper virginis, et genitricis tuae Mariae singulari titulo Carmeli ordinem decorasti: concede propitius, ut cujus hodie commemorationem solemni celebramus officio, ejus muniti presidiis ad gaudia sempiterna pervenire mereamur. Qui vivis, et regnas in secula seculorum.  Amen.

Domingo XVII° Per Annum - Ciclo A: Evangelio y Reflexión Dominical

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según san Mateo     13, 44-52

    Jesús dijo a la multitud:
    «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
    El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
    El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
    Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
    «¿Comprendieron todo esto?»
    «Sí», le respondieron.
    Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».


Queridos hermanos: 

Jesús nos dice que el Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo. Está comparación tan hermosa nos hace pensar en la riqueza que posee quien se deja encontrar por Dios. 

¡Un tesoro! ¿Quién no quiere tener un tesoro? Pues bien, dice San Gregorio que "el tesoro escondido en el campo significa el deseo del cielo", y todos tenemos este deseo en el corazón porque todos deseamos ser felices. Encontrar el tesoro escondido, entonces, es encontrar la alegría, la vida, la verdad, el camino, el amor, la luz, todo...

San Agustín dice que este tesoro escondido también puede significar "los dos Testamentos que hay en la Iglesia, de los cuales, cuando alguno llega a entender alguna parte, comprende que aún hay en ellos ocultas grandes cosas, y se marcha y vende cuanto tiene y los compra, es decir, compra con el desprecio de las cosas temporales la tranquilidad y se hace rico con el conocimiento de Dios". Es que para adquirir este tesoro, es menester renunciar a ciertas cosas, vender lo que poseemos y comprar el campo donde se halla el tesoro. Pero esta renuncia es una renuncia gozosa, una renuncia llena de esperanza, una renuncia, en fin, que sólo tiene sentido si se va a adquirir algo de mucho más valor. Venderlo todo, para encontrar el Todo, y hallar en Él la verdadera y única paz. 

Este tesoro está más cerca de nosotros de lo que nosotros mismos pensamos. Más aún, ese tesoro, aunque a veces lo descuidamos, está dentro de nosotros. Dice Jesús: "El Reino de Dios está dentro de ustedes" (Lc. 17, 21).

Pidamos a la Virgen Santísima, Aquella que encontró el tesoro escondido y lo custodiaba en su corazón, que nos alcance de su Hijo Jesús la gracia de encontrar ese tesoro que nos hará ricos, con la única riqueza que vale para la Vida Eterna: Dios Amor. Y así, auxiliados por la divina gracia, nos atrevamos a transitar ese estrecho pero gozoso camino que señala San Juan de la Cruz: 

"Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
No quieras ser algo en nada".  

Amén.

Oración de la Mañana (Domingo en Período de Pandemia)



En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. (Podemos hacer la Señal de la Cruz, mojando nuestra frente con Agua Bendita)

Este Domingo, día semanal de la Pascua, este Domingo que siempre es el Día de la Resurrección. 

Le decimos a Jesús: 
"En este Domingo, bendícenos, Señor"

- Señor Jesús, Sol que naces de lo Alto y Primicia de la humanidad resucitada, haz que siguiéndote a Ti, no caminemos nunca en sombra de muerte, sino que tengamos siempre la Luz de la Vida. 

- Señor Jesús, al consagrar nuestra Oración Matutina en memoria de tu Santa Resurrección, te pedimos que la esperanza de participar de tu gloria, ilumine todo nuestro día.

Dios todopoderoso, de quien dimana la bondad y hermosura de todo lo creado, haz que comencemos en este día con ánimo siempre alegre y que realicemos nuestras obras movidos por el amor a Ti y a los hermanos. 
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 


Al Cristo Crucificado, le pedimos que nos salve, que nos ayude a salir de esta pandemia, le pedimos a ese Cristo, que conoce el dolor, pero también en su resurrección, conoce la victoria. 

Señor Jesús, Santo Cristo, Esperanza que nunca nos defrauda, ten piedad de nosotros y líbranos de todo mal. Te suplicamos que doblegues el flagelo de este virus, que se difunde entre nosotros, que cures a los enfermos, preserves a los sanos, sostengas a los que trabajaban por la salud de todos. Muéstranos tu rostro de misericordia, sálvanos por tu gran amor. Te lo pedimos por la intercesión de María, Tu Madre y madre nuestra, que con su amor fiel nos acompaña. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. 


Virgen Madre nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza, Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Amén. 

26 de Julio: Memoria Litúrgica de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María



Cada 26 de julio se celebra en la Iglesia Católica la fiesta de los padres de la Santísima Virgen María y abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana.

Ambos santos, llamados patronos de los abuelos, fueron personas de profunda fe y confianza en Dios; y los encargados de educar en el camino de la fe a su hija María, alimentando en ella el amor hacia el Creador y preparándola para su misión.

Benedicto XVI, un día como hoy en 2009, resaltó -a través de las figuras de San Joaquín y Santa Ana-, la importancia del rol educativo de los abuelos, que en la familia “son depositarios y con frecuencia testimonio de los valores fundamentales de la vida”.

Prefacio Propio de Santiago "El Mayor", Apóstol (25 de Julio, Fiesta)

PREFACIO

V. El Señor esté con vosotros. 
R. Y con tu espíritu. 

V. Levantemos el corazón. 
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. 

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. 
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso, Pastor eterno.

Porque Santiago, testigo predilecto,
anunció el Reino que viene 
por la Muerte y Resurrección de tu Hijo,
y, el primero entre los apóstoles, bebió el Cáliz del Señor.

Con su guía y patrocinio
se conserva la fe en España y en los pueblos hermanos
y se dilata por toda la tierra,
mientras tu Apóstol alienta a los que peregrinan
para que lleguen finalmente a Ti, por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, Señor,
con todos los ángeles
te alabamos ahora y por siempre,
diciendo con humilde fe:

Prefacio Propio de Santa María Magdalena (22 de Julio - Fiesta)

Prefacio
APÓSTOL DE LOS APÓSTOLES

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario
es nuestro deber y salvación,
glorificarte, Padre omnipotente,
porque tu misericordia no es menor que tu poder
por medio de Cristo Señor nuestro.

El se apareció en el huerto a María Magdalena,
porque ella lo amó mientras vivía,
lo vio morir en la cruz
lo buscó yacente en el sepulcro
y fue la primera en adorarlo cuando resucitó de entre los muertos;
así fue honrada con el oficio del apostolado entre los apóstoles
para que ellos anunciaran la buena noticia de la vida nueva
hasta los confines del mundo.

Por eso nosotros, con los ángeles y todos los santos
te alabamos llenos de gozo, cantando: